esperanza sobrevivientes cáncer

Cuatro de las cinco participantes del Reto Pelayo Vida Jordania 2022 en la cima del Jebel Rum, la segunda más importante del país. EFE / Carlos de Torres

«Se puede salir hacia una vida más plena», el mensaje de esperanza de sobrevivientes de cáncer

Carlos de Torres | Jordania - 15 diciembre, 2022

Cuando a Olga, Miriam, Nancy, Ester y Pilar les detectaron cáncer de mama sintieron que su vida se acababa, sin embargo, tras largos tratamientos y operaciones, sobrevivieron a la enfermedad y ahora han querido dejar un mensaje de esperanza a otras mujeres que están pasando por lo mismo que ellas vivieron: «Queremos decir a las mujeres que padecen cáncer que no se hundan, que pueden salir hacia una vida más bonita y más plena».

Las cinco españolas han formado parte de la octava edición del Reto Pelayo, una expedición que este año se ha desarrollado en Jordania y en la que las participantes han tenido que superar durante 12 días pruebas de escalada, bicicleta de montaña y buceo.

«Este desafío ha servido para reencontrarme conmigo misma, vuelvo a ser Miriam haciendo un reto deportivo importante, viajando de otra forma, sin mi hijo, es como comenzar otra vida», señala a EFE Miriam Galisteo (Barcelona, 46 años), primera mujer bombero en la Ciudad Condal y madre de Pau, de 4 años. 

«Cuando llega el cáncer piensas en la muerte», dice, pero en el Reto Pelayo Vida Jordania 2022 ha nacido una nueva Miriam, olvidando del todo la enfermedad.

«El Reto ha supuesto cerrar un ciclo que comencé con el diagnóstico de cáncer y que ahora cierro. Me dieron el alta hace meses pero la historia con el cáncer llega a su fin. Luego puede llegar otro, pero será distinto. Este ya lo doy por olvidado», dice la deportista catalana desde la cima del Jebel Rum.

Miriam, a quien le diagnosticaron cáncer en una pruebas previas a su proceso de maternidad, ha destacado la importancia de la prevención.

«Me detectaron el cáncer en una mamografía, pero no era palpable, por eso siempre digo que mi hijo me salvó la vida, pues tal vez no me hubiera hecho las pruebas. Es muy importante la prevención. Tuve suerte, pues me hicieron una mastectomía en el pecho derecho y una reconstrucción, por lo que no pasé por la quimio ni la radioterapia. Al año me quedé embarazada de Pau», relata.

Las participantes en el Reto Pelayo Vida Jordania 2022 posan en una foto de grupo durante la presentación del evento en Madrid. EFE/ Javier Lizón

Mensaje de esperanza de sobrevivientes de cáncer

Ester Arriero (Talavera de la Reina, 46 años) conoce los rigores de la lucha contra el cáncer y considera que su vida tendrá «un antes y un después a partir de ahora» y que la humildad debe ser la bandera para afrontar las debilidades «que todos tenemos». 

«Me diagnosticaron el cáncer en una revisión rutinaria en el verano de 2020, en plena pandemia. No me lo podía creer, ya que mi hermana tuvo cáncer de recto 3 años antes. Lo primero que le pregunté al médico es si me tenía que preocupar y si tenía tratamiento. Me dijo que tenía tratamiento y que no debía preocuparme. A partir de ahí los médicos se ocuparon de mi cuerpo y yo de mi cabeza», recuerda la talaverana, madre de 2 hijos.

A partir de ese momento le tocó iniciar la lucha contra la enfermedad. Lo primero que hizo Ester fue buscar apoyo psicológico, uniéndose a un grupo de mujeres que estaban pasando o habían superado ya la enfermedad. «Todos somos muy frágiles, claro que piensas en la muerte, pero busqué la manera de seguir adelante».

«Durante el tratamiento seguí haciendo deporte. Los médicos me dijeron que la forma de eliminar la toxicidad del tratamiento era haciendo deporte. Hice marcha nórdica, pero había que moverse más, entonces empecé a practicar ciclismo y remo», recuerda.

Nancy Riego (Foz, Lugo, 48 años), madre de tres hijos y otra de las participantes, también se refugió en el deporte para controlar sus miedos. 

La sombra del cáncer le persigue desde hace 20 años. Dos hermanas suyas fallecieron por esta causa que todos los años afecta en España a 35.000 mujeres.

«Somos cuatro hermanas en la familia y dos fallecieron por lo mismo, el cáncer de mama, una en 2002 y la otra en 2012. Desde que te llega el diagnóstico la carga psicológica es tremenda porque ves que la enfermedad no se termina. Me hicieron pruebas genéticas y vieron que había una alteración genética para la predisposición a desarrollar el cáncer», rememora.

Ese terror también atenaza a Nancy porque tiene tres hijos (dos mujeres) y la mayor ha manifestado en las pruebas clínicas una alteración genética que puede derivar en la misma enfermedad que su madre y sus tías. «Me apunté para buscar un desafío que ocupara mi mente y que fuera al mismo tiempo un apoyo por la vía del deporte», dice.

La gallega Nancy Riego, madre de tres hijos, es una de las «guerreras» del Reto Pelayo Vida Jordania 2022. EFE/ Carlos De Torres

«Después del cáncer hay mucha vida»

Para Olga Martín, aragonesa de 50 años, «después del cáncer hay mucha vida». Asegura que ha pasado de recibir un «zasca» al conocer su enfermedad a celebrar con alegría indescriptible su éxito de superar las pruebas de un exigente Reto en tierras jordanas.

«Me pegué tres días sin parar de llorar. Oyes esa palabra y piensas en la muerte, que mis hijas se habían quedado sin madre». Al cuarto día Olga se dio cuenta de que nadie le iba a salvar y que solo podía salvarse ella. «Nunca sentí el cáncer como una batalla sino como un zasca que me dio la vida para despertarme, quererme y cuidarme más».

Olga decidió enfrentarse a la enfermedad y «estar activa». Para ella, la práctica deportiva le ayudó «a sentirse mejor tanto física como mentalmente». Olga afrontó el Reto Pelayo como una experiencia «al límite».

«Era otro nivel ya que ninguna de nosotras éramos deportistas profesionales. Fue un desafío muy importante. Entrenamos y descubrimos nuevos deportes y lo afrontamos sin miedo. Esto es como el cáncer te saca de tu zona de confort, piensas que no lo puedes hacer, pero luego te das cuenta de que lo has hecho».

Pilar Hoyos, madrileña de 52 años y secretaria de dirección dice que «la palabra cáncer asusta», pero que ella abrazó su enfermedad. «Me transformó y me enseñó a vivir el presente y a disfrutar de la vida como si cada momento fuese el último».