'Un verano en el campamento', el libro por el cual el Gobierno ruso prohibió la literatura LGTBI

Las escritoras rusas Katerina Silvanova (izda.) y Elena Malisova (dcha.), autoras de 'Un veranos en el campamento'. Créditos: Archivo personal de las escritoras.

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'Un verano en el campamento', el libro que desató la prohibición de la literatura LGTB en Rusia

Ane Amondarain | Redacción Efeminista - 15 septiembre, 2024

Cuando en 2016 las escritoras rusas exiliadas Katerina Silvanova y Elena Malisova comenzaron a escribir Un verano en el campamento, una novela de amor juvenil sobre una pareja homosexual, jamás pensaron que, en 2021, se publicaría en una gran editorial ni que sería acogida por más de 500.000 lectores en todo el país. Pero lo que nunca se atrevieron a imaginar es que el Gobierno ruso aprovecharía este momento de éxito en la literatura LGTBI para censurar esta obra y prohibir, a partir de 2022, cualquier publicación que ahondara en estos temas.

"Nunca pensamos que fuera a ocurrir esto porque, para empezar, no imaginamos que nuestro libro fuera a ser publicado. Cuando Elena y yo empezamos a escribirlo no éramos famosas, lo escribimos para una plataforma de acceso libre en internet. Era una historia que queríamos explicarnos a nosotras mismas y a un círculo muy reducido de lectores. En aquel entonces aún no estaba prohibida la literatura LGTBI, como ahora. Podían aparecer algunos detalles en los libros, pero aún así era impensable que alguien publicara una novela dedicada a una historia de amor homosexual", explica Katerina Silvanova en una entrevista con Efeminista. 

Fue el público lector quien alentó a las autoras a presentar el manuscrito a una editorial de reciente creación, que nació con la vocación de especializarse en "temas difíciles y polémicos", incide Malisova, como el feminismo, la inmigración o los derechos LGTBI.

Más allá de la buena recepción en las librerías de esta obra, que ahora se publica en español de la mano de la editorial Planeta, los vídeos compartidos por los fans en redes sociales como Tiktok alcanzaron los 400 millones de visualizaciones.

Acoso y hostigamiento contra las escritoras

"Recuerdo que mirábamos los resultados de las ventas de 2021 y entre los best sellers había historias LGBTI. Pensábamos que esta tendencia iría en auge, pero empezó la guerra (contra Ucrania) y enseguida el poder ruso restringió muchísimo la legislación, empezaron la represiones masivas contra personas LGTBI y nuestro libro fue utilizado como una excusa para prohibir lo que llaman propaganda LGBTI. Más tarde, el movimiento internacional fue reconocido como extremista y terrorista", explica Elena Malisova, la otra autora. 

Fue entonces cuando comenzó el acoso y hostigamiento contra las escritoras en redes sociales, pero también por medio de los principales medios de comunicación. En consecuencia, ambas se vieron obligadas a exiliarse.

"Los propagandistas de la radio, los canales centrales y federales de la televisión empezaron a publicar fotos nuestras y las caras al descubierto de nuestros lectores que hacían vídeos sobre el libro en sus redes sociales. El Gobierno decidió que la temática LGTBI no se podía permitir en la literatura porque Rusia es un país de valores tradicional y las personas del colectivo son consideradas unos monstruos", relata Silvanova. 

No obstante, las autoras sostienen que el Gobierno no va sólo en contra de esta población, sino que también de las feministas e inmigrantes: "Necesitan un enemigo interno para canalizar toda la rabia de la gente porque ahora la ciudadanía vive mal, hay mucho crimen, muy poca seguridad y mucha depresión. Las ventas de antidepresivos han subido muchísimo. Todos estos sentimientos negativos son canalizados por el Gobierno hacia los sectores vulnerables". 

'Un verano en el campamento', el libro por el cual el Gobierno ruso prohibió la literatura LGTBI

Portada de 'Un verano en el campamento'. de las escritoras Elena Malisova y Katerina Silvanova.

El miedo, arma de control social

La novela trata de una historia de amor juvenil. En el verano de 1986, Yura, un chico ucraniano de dieciséis años, llega al campamento la Golondrina, donde los días jugando y nadando en el río junto con otros compañeros lo cambiarán todo para siempre, ya que, por primera vez, se sentirá verdaderamente atraído por alguien, un chico ruso llamado Volodia. Sin embargo, este amor está prohibido y deberán vivirlo a escondidas.

Las autoras comparten que uno de los principales temas que abordan en estas páginas es el miedo como arma de control social. En Un verano en el campamento, esta emoción se evidencia, especialmente, en Volodia. Pero es también lo que sienten gran parte de las personas LGTBI que viven su sexualidad de forma secreta en Rusia.

"Nuestros personajes son muy diferentes. La vida de Volodia está hecha de miedos. Él calcula cada palabra cada acción. Yura, al revés, es mucho más libre. Este contraste es el conflicto de dos visiones del mundo: ser precavido o arriesgar, estar seguro o ser libre", explica Malisova, aunque reconoce que vivir la sexualidad en libertad en su país es complejo y apenas existen organizaciones que velen por los derechos y los cuidados de estas personas, ya que las propias organizaciones son perseguidas.  

 "La orientación sexual es una fuente de sufrimiento para las personas que viven en entornos homófobos", incide.

Ante este contexto, las escritoras defienden que la literatura LGTBI puede ser un refugio para muchas personas: "Hacen falta libros porque cuando una persona no puede recibir ayuda de otras personas. Ésta debe poder recibir, al menos, la ayuda de un libro". 

El alcance de la homofobia en Rusia

Las autoras también sostienen que es bueno que personas que no son LGTBI también se aproximen a esta literatura porque así es como se "desarrolla la empatía hacia otra gente, que es uno de los sentimiento más importantes para los humanos", explica Malisova.

En este sentido, Silvanova comparte que han recibido "muchísimos mensajes de lectores que han cambiado su posición hacia las personas LGTBI" después de leer su libro:

"Antes nos consideraban unos monstruos y después de leer nuestro libro vieron que somos personas normales que simplemente quieren vivir y amar. Y en tiempos tan oscuros, como ahora, es importante trasladar este mensaje de valores pacíficos y humanos", agrega. 

Preguntadas por los índices de homofobia en el país, Malisova explica que "hay gente homófoba, que es afín al poder", pero también reconoce que hay gente simplemente engañada por la propaganda y atemorizada porque realmente cree que las personas LGTBI son sus enemigas, espías enviadas a Rusia para minar el país y destruir las familias". 

"Pero no puedo decir cuántas personas son así y cuántas no lo son. En tiempos de dictadura y de guerra es difícil tener resultados sociológicos objetivos", apunta. 

"Un libro no cambia nada, pero muchos libros pueden cambiar algo"

A pesar de las restricciones del Gobierno, las autoras recuerdan que, afortunadamente, aún existen subterfugios para hacerse con un ejemplar de Un verano en el campamento en Rusia. Estas vías van desde la 'dark web' a las trastiendas de algunas librerías.

Las escritoras celebran que se haga justicia con este libro con su traducción al español y otros tantos idiomas, aunque son conscientes de que la realidad que se vive en su país, también se da en otras latitudes donde nunca se imprimirán las páginas de esta novela.

"Hay muchos países donde este libro no será publicado nunca, donde las circunstancias para las personas LGTBI son aún peores que en Rusia, donde hay pena capital o tabús sobre estos temas", denuncia Silvanova.

Pero ambas se muestran fuertes y unidas. Ninguna de las dos dejará de escribir literatura LGTBI, aunque eso les haya valido dejar atrás su país.

"Un libro no puede hacer ninguna revolución pero los libros son la base del conocimiento y del pensamiento. Es importante leer. Es importante explicar a la gente estas historias y difundir el valor de la tolerancia. Igual un libro no cambia nada, pero muchos libros sí pueden cambiar algo", exclama Silvanova.