Sangil LGTBIfobia

La presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Uge Sangil, en una imagen de archivo. EFE/ Juan Carlos Hidalgo

Uge Sangil (Felgtbi+): Urge un Pacto de Estado para frenar los discursos de odio y la LGTBIfobia

Berta Pinillos | Madrid - 21 octubre, 2021

Tras su reelección como presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales Intersexuales y más (Felgtbi+), Uge Sangil sostiene la necesidad de conseguir un Pacto de Estado para frenar los discursos de odio y acabar así con la LGTBIfobia.

En una entrevista con Efe, un día después de ser reelegida en su cargo durante el IX Congreso de la Federación que se ha celebrado del 8 al 10 de octubre en Madrid, Sangil asegura que, aunque haya aumentado la LGTBIfobia en la sociedad, no volverán a meter al colectivo en los armarios sino que se le hará frente «levantando la cabeza».

«No volverán a meternos en los armarios»

Según explica Sangil, hace un par de semanas tuvo una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre esta iniciativa y la conclusión de la presidenta de la Felgtbi+ es que la percepción «ha sido buena» y que ahora toca impulsarlo con el resto de partidos.

«Que se retrate quien se tenga que retratar, el arco parlamentario es amplio y el que no firme ese pacto se retratará«, subraya Sangil, que insiste en que los discursos de odio han aumentado los delitos de odio y, por tanto, también la LGTBIfobia.

Para vencer esos discursos, también incide en que hay que enfrentarse a ellos «levantando la cabeza» y demostrando que el colectivo es resistente, resiliente y reivindicativo: «No volverán a meternos en los armarios», advierte.

Reivindicaciones en la ley trans

Entre sus objetivos a corto plazo, también se encuentra el de conseguir que la ley trans sea una realidad cuanto antes y que la norma cuente con algunas de las reivindicaciones de los colectivos que el anteproyecto dejó fuera.

Que se rebaje la edad para que las personas puedan acceder al cambio de nombre en el registro civil, que el texto amplié los derechos de las personas migrantes LGTBI tanto residentes como no residentes y que incluya a las personas no binarias -las que no se perciben totalmente como masculinas o femeninas- en los derechos que reconoce, son otras de las reivindicaciones.

En este sentido, se muestra optimista con que el proyecto de ley salga enriquecido y englobe estas propuestas. «Tanto la ministra de Justicia como la de Igualdad se han comprometido a ampliar la ley en derechos y yo confío en que haya consenso«, subraya Sangil.

Recuerda las tensiones vividas en el seno del Gobierno en el PSOE y Unidas Podemos durante la negociación de la ley y pide que en el próximo congreso socialista se mire a las reivindicaciones del colectivo.

«Derecho a ser llamadas como nos sentimos»

Uno de los debates del 40 Congreso Federal del PSOE que se se ha celebrado en Valencia del 15 al 17 de octubre ha girado en torno a la sustitución del término ‘género’ por ‘sexo’ y ‘trans’ por ‘transexual’, como han pedido varias militantes feministas en sus enmiendas, en las que también solicitan eliminar el símbolo + al mencionar a las personas del colectivo LGTBI+.

«Creo que un partido político debe mirar lo que está diciendo un colectivo, lo que dicen los activistas, y hacernos caso. El debate está en la mirada hacia el colectivo. Creo que saldrán con esa mirada y saldrá ganando la razón y la cordura», augura Sangil, quien recuerda en este sentido que la Felgtb ha pasado a llamarse Felgtbi+.

En la entrevista, defiende la terminología como «elles» y «todes» porque, resalta, hay personas que no se identifican ni con el masculino ni con el femenino y prefieren que se les nombre de esa manera.

«No debemos dejar de usar una palabra porque no se entienda sino que hay que usarla y el uso le dará sentido también. Hay que entender que las personas tenemos derecho a ser llamadas como nos sentimos y a preguntarnos, además, como queremos que nos llamen«, reflexiona Sangil.