Teresa trabajadora social asesinada acoso

Foto de la concentración por el crimen de Teresa, una trabajadora del servicio de ayuda en el hogar en O Porriño (Pontevedra). EFE/ Salvador Sas

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Teresa, la trabajadora social asesinada, pidió cambio de servicio por acoso sexual del acusado del feminicidio

EFE | Vigo - 31 julio, 2025

La trabajadora social Teresa Jesús González, de 48 años, asesinada mientras trabajaba en O Porriño, había denunciado el mismo día del crimen haber sufrido acoso sexual por parte de Enrique L., de 73 años, marido de la mujer a la que cuidaba, y acusado de matarla horas después, según fuentes sindicales.

La trabajadora se puso en contacto a primera hora con el sindicato CIG, al que estaba afiliada, para pedir consejo sobre el procedimiento a seguir ante una situación de acoso, sin especificar detalles.

Le indicaron que debía comunicar a la empresa su renuncia a acudir a ese domicilio y justificarla por acoso. Posteriormente, Teresa informó al sindicato que había notificado a la empresa su renuncia, pero que esta le insistió en que debía acudir a trabajar porque tenía una función social.

Tras conocerse los hechos, Enrique L. fue detenido acusado del asesinato de Teresa y está previsto que pase a disposición judicial este jueves 31 de julio, pero lo hará desde el hospital, donde está siendo sometido a una evaluación psiquiátrica, según ha informado el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

La víctima fue asesinada el martes 29 de julio por la mañana en el domicilio donde trabajaba como auxiliar del Servizo de Axuda no Fogar (SAF) en O Porriño (Pontevedra).

El presunto feminicida fue detenido en el lugar de los hechos, manchado de sangre y desorientado.

Había denunciado acoso sexual en la vivienda en la que fue asesinada

La propia empresa para la que trabajaba, de acuerdo con la versión de la CIG, ha reconocido que la trabajadora social había comunicado un aviso de acoso sexual en la vivienda en la que fue asesinada.

Por ello el sindicato exige cambiar los protocolos para que, ante una denuncia así, se proceda de forma inminente a cancelar el servicio a la vivienda.

Foto de la concentración por el crimen de Teresa, la trabajadora del servicio de ayuda en el hogar en O Porriño (Pontevedra). EFE/ Salvador Sas

Cronología de los hechos

La empresa concesionaria, Aralia, ha afirmado en un informe que fueron conocedores del acoso que sufría su empleada el mismo día de su muerte, aunque la víspera ella les trasladó que la relación con el detenido era complicada.

La empresa ha roto su silencio tras haber entregado la información a la Guardia Civil, que instruye las diligencias.

El documento que ha sido facilitado a EFE señala que el lunes 28 de julio, víspera de la muerte, recibieron una llamada del Ayuntamiento de O Porriño para comunicarles que la hija de la usuaria a la que Teresa atendía (esposa del hombre detenido por el asesinato) había tenido una reunión con servicios sociales para trasladarles que la asistenta no estaba elaborando la comida.

Teresa les comunicó que el marido de la usuaria, por petición de este, era quien se encargaba de esa tarea, que la usuaria era reticente al aseo y que en ocasiones le levantaba la mano. Además, señaló que el marido demandaba mucha atención y le dificultaba el trabajo.

El mismo día de los hechos, a las 8:28 horas, Teresa llamó a Aralia para comunicar que renunciaba al servicio y explicó que el lunes había sufrido una situación de acoso.

Recalcó que no iba a "permitir" que nadie la tocara

Según la empresa, la trabajadora no dio una respuesta clara, pero recalcó que no iba a "permitir" que nadie la tocara, ni siquiera un brazo o una mano.

Aralia comunicó a la empleada que se podrían en contacto de forma inmediata con la familia de la usuaria para comentarle lo sucedido. La hija de la usuaria preguntó a la empresa si la auxiliar acudiría a realizar el servicio y le comunicaron que no porque pensaban que su empleada no acudiría al domicilio.

Dos minutos más tarde, desde el servicio de ayuda en el hogar llaman a Servicios Sociales del Ayuntamiento para comunicar lo sucedido y a las 8:38 una de las coordinadoras del servicio de ayuda a domicilio envía un correo electrónico a la responsable de la empresa comunicando la renuncia de Teresa.

A las 08:58, las coordinadoras reciben el correo de respuesta con el procedimiento a seguir para la renuncia del servicio y envían un mensaje a la empleada a las 09:22 para preguntarle si ha acudido al domicilio.

Según el documento, ese mensaje es eliminado al comprobarse que ha fichado a las 09:01, pero aun así ella responde un minuto más tarde; una conversación que adjunta el informe.

Aralia comunicó a la empleada el procedimiento de renuncia, pero ella señaló que daría quince días de margen para buscar a otra compañera y que tendrían que ver cómo se gestiona en ese tiempo el servicio para que su trabajo no se vea entorpecido.

Ese es el último mensaje de la víctima, ya que a las 12:21 reciben una llamada de otra usuaria de la trabajadora (a la que atendía de 10:11 a 12:15) en la que comunica que no se había presentado.

Desde la coordinación del servicio llaman a Teresa, entre las 12:23 y las 12:36, pero ya no responde y le envían mensajes escritos para saber si está bien. A las 12:42 la Guardia Civil les informa del fatal desenlace.

Alertas previas y quejas sobre el comportamiento del detenido

Según las primeras informaciones, el hombre la mató de un golpe con una herramienta.

El subdelegado del Gobierno en Galicia, Abel Losada, ha señalado que el autor del crimen fue encontrado en el lugar, con manchas de sangre y desorientado, mientras realizaba manifestaciones incoherentes.

La Guardia Civil, a la espera de los resultados de la autopsia, ya ha realizado la comprobación de la escena e instruye las diligencias para el completo esclarecimiento de los hechos.

Aralia también ha desvelado que el día del asesinato, a las 09:43, recibieron la llamada del yerno de la usuaria y este les comentó que su suegro no estaba "bien psicológicamente" y que estaban "pendientes de una cita con Neurología".

El yerno explicó que hablarían con el hombre para que este no estuviera en el domicilio en las franjas horarias de Teresa y que no era la primera vez que le indicaban que saliera a pasear cuando ella se encontraba en el domicilio, ya que lo ponía "muy nervioso", información que hasta ese momento las coordinadoras desconocían, según la empresa.

El detenido pasará a disposición judicial

El septuagenario se encuentra ingresado desde el día del crimen en el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, donde está siendo sometido a una evaluación psiquiátrica.

Aunque está previsto su pase a disposición judicial, no será trasladado al juzgado de O Porriño que lleva el caso.

Por ahora, se desconoce si el detenido prestará declaración desde el hospital, ya que el forense deberá informar sobre su capacidad para hacerlo.

No existían denuncias previas

El martes se guardó un minuto de silencio ante el Ayuntamiento de O Porriño, que ha decretado dos días de luto, y en él ha participado la conselleira de Política Social e Igualdade, Fabiola García, quien ha afirmado no tener constancia de "ningún tipo de denuncia previa" por parte de la víctima.

La conselleira ha condenado el asesinato y ha trasladado sus condolencias a la familia.

García ha asegurado que su departamento ha puesto "todos los mecanismos sociales y psicológicos" a disposición de la familia de la víctima y de la mujer a la que esta atendía en la casa, que ingresa en un centro residencial de 24 horas.

También han acudido a ese minuto de silencio el alcalde de O Porriño, Alejandro Lorenzo; la alcaldesa de Mos -municipio del que era natural la víctima-, Nidia Arévalo, y el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada.

Foto de la concentración por el crimen de Teresa, una trabajadora del servicio de ayuda en el hogar en O Porriño (Pontevedra). EFE/ Salvador Sas

La CIG promueve una jornada de huelga

El sindicato Confederación Intersindical Galega (CIG), al que pertenecía la trabajadora, ha convocado concentraciones para este viernes 1 de agosto a las 12 horas delante de los ayuntamientos en homenaje a Teresa, en solidaridad con su familia y para reivindicar condiciones laborales y salariales dignas, protocolos y medidas preventivas y de seguridad.

Además, promoverá una jornada de huelga en próximas semanas en los servicios de ayuda en el hogar (SAF, por sus iniciales en gallego).

En una concentración en O Porriño, el sindicato nacionalista ha trasladado que ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo para que se investigue la falta de evaluación de riesgos y de medidas de seguridad por parte de la empresa concesionaria, Aralia, y demanda la suspensión cautelar de la atención a domicilio mientras no se garantice la integridad de las trabajadoras.

La CIG, a la que Teresa estaba afiliada, se personará en las diligencias judiciales.

"Lo sucedido ayer también es responsabilidad del Gobierno gallego y de los Ayuntamientos, pero, principalmente, de la empresa concesionaria", ha subrayado el secretario general de la CIG, Paulo Carril.

Ha añadido que la muerte de Teresa "no puede quedar en un suceso aislado", sino que tiene que ser "un punto de inflexión para el sector".

Carril ha precisado que las trabajadoras del SAF llevan meses movilizándose por la negociación de su convenio colectivo —sin actualizar desde 2012— y luchando por la dignificación de sus condiciones laborales y salariales, "con el absoluto desinterés de la patronal y de las administraciones responsables".

La central sindical ha solicitado a las administraciones que se convoque de urgencia una reunión con la presencia del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda; la conselleira de Política Social, Fabiola García, las organizaciones sindicales, la Fegamp y las empresas concesionarias del Servicio de Ayuda en el Hogar para poner en marcha de inmediato medidas y protocolos de obligado cumplimiento.