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La francesa Stephanie Frappart (R) muestra una tarjeta amarilla durante un partido de la UEFA Champions League entre el Juventus y el Dinamo de Kiev en Turín, Italia, en 2020. EFE/EPA/ALESSANDRO DI MARCO

Stephanie Frappart vuelve a hacer historia en un partido de la Eurocopa

EFE | Roma - 11 junio, 2021

La francesa Stephanie Frappart volverá a hacer historia este viernes, 11 de junio, al convertirse en la primera árbitra en un partido de la Eurocopa al ser designada como asistente del holandés Danny Makkelie en el Turquía-Italia que abre el torneo.

Frappart será la cuarta árbitra en el duelo del estadio Olímpico, después de que el pasado diciembre de 2020 dirigiera el encuentro Juventus-Dinamo Kiev de la Liga de Campeones. La francesa, de 37 años, también había dirigido en 2019 la Supercopa europea entre el Liverpool y el Chelsea.

Poco pródiga en hablar en público, la árbitra reivindica su valía y evita los debates sobre el papel de la mujer. «Los jugadores siempre me han apreciado, en todas las categorías que he arbitrado. Mi recorrido habla por mí, es mi mejor aval», ha señalado Frappart, en un encuentro celebrado el lunes con un restringido grupo de periodistas en la sede de la Federación Francesa de Fútbol (FFF).

La colegiada, nacida en la pequeña localidad de Le Plessis-Bouchard (región parisina), ha ido marcando hitos desde que, aún adolescente, decidió colgar las botas y dedicarse al arbitraje.

Stephanie Frappart ha hecho historia en el fútbol

Nueve años después de comenzar a pitar encuentros de la primera división femenina, Frappart ha hecho historia en el fútbol: en abril de 2019 se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido de primera en Francia (Amiens-Estrasburgo).

En julio de ese año pitó la final de la Copa del mundo femenina; y en agosto tomó el silbato para la final de la Supercopa entre el Chelsea y el Liverpool.

Por si no fuese poco, arbitró un partido de Liga de Campeones en diciembre de 2020 entre la Juventus de Turín y el Dinamo de Kiev. Una progresión que encara con naturalidad, evitando entrar en debates políticos sobre el machismo en el deporte rey.

«No hace falta entrar en temas políticos, sinceramente no soy una feminista de los pies a la cabeza. Soy favorable a que se reconozcan las cualidades y las competencias, hay que dar espacio a las mujeres en relación a sus cualidades, aunque hay que darles la posibilidad para que las demuestren«, ha defendido.

Acostumbrada a codearse con la élite del balompié, con estrellas que ganan varios millones de euros al año, Frappart ha destacado lo que ella puede aportar. «En mi caso la serenidad y la confianza que pueden contribuir a calmar ciertos tumultos que se pueden formar en un momento dado», ha analizado.

Escenarios de episodios de intolerancia con cierta frecuencia, Frappart ha afirmado que no ha escuchado insultos machistas contra ella en los estadios. Impulsada por sus logros, la árbitra es ya un rostro conocido de la afición francesa.

«Desde 2019, con el primer partido en la Ligue 1, la Copa del mundo (femenina) y la Supercopa, las cosas han cambiado. En la calle me hablan con cierta frecuencia, siempre con buena disposición, nunca he tenido dificultades», ha apuntado.