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La directora Carla Simon en el photocall de 'Romería' durante el 78.º Festival de Cine de Cannes, Francia, el 22 de mayo de 2025. EFE/EPA/GUILLAUME HORCAJUELO.

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Carla Simón cierra su brillante trilogía familiar con 'Romería', su historia y la de mucha gente

Alicia García de Francisco | Cannes (Francia) - 26 mayo, 2025

Carla Simón se siente liberada por haber cerrado, al menos de momento, su trilogía familiar llevada al cine con 'Romería', una película con la que compite por la Palma de Oro de Cannes y que fue muy bien recibida  en el festival, donde recibió una ovación de siete minutos.

Una trilogía formada por 'Verano 1993' (2017), que ganó el premio a la mejor ópera prima en Berlín, 'Alcarrás' (2022), que se llevó el Oso de Oro de la Berlinale, y ahora 'Romería', en la que se ha permitido "explorar nuevos terrenos" y "probar cosas nuevas con mi propia historia, pero también siempre pensando en que es la historia de mucha gente", explica la realizadora catalana en una entrevista con EFE.

Cerrar la trilogía ha sido "muy liberador", aunque reconoce la frustración por haberse dado cuenta "de que es muy difícil" reconstruir su memoria familiar.

La historia de Simón: 'Verano 1993', 'Alcarrás' y 'Romería'

En 'Verano 1993', la realizadora exploraba el momento en el que pasó a vivir con sus tíos tras la muerte de sus padres; en 'Alcarrás', la vida como agricultores de sus abuelos y tíos maternos, y con esta última le ha llegado el turno a su familia paterna.

En 'Romería', la debutante Llúcia García es Marina, una representación de Carla Simón pero con mucho de ficción. "Yo, cuando tenía su edad, conocí parte de la familia de mi padre biológico que no conocía, pero luego a Galicia fui más tarde, o sea, que realmente el viaje nunca ocurrió como se cuenta en la película".

"Pero sí que es verdad que hay algo de la esencia de Lucía y del personaje que sí que creo que tiene mucho que ver con mi manera de ver el mundo y también de relacionarme", precisa con su eterna sonrisa y su más que evidente embarazo de casi ocho meses y medio.

Encontró a la actriz adecuada tras más de ocho meses de búsqueda. "Estuvimos como ocho o nueve meses y ella apareció al final. La encontramos en la calle. Venía de una excursión y bajaba de un autobús con la mochila".

El tabú de la droga y el sida que impide comunicarse y sanar

Otro debutante es Mitch, Nuno en la película, un primo de Marina y el que mejor la acepta en esa desconocida familia paterna, formada por algunos actores profesionales, como Tristán Ulloa, Myriam Gallego, Sara Casasnovas o José Ángel Egido.

Una película en la que los dos jóvenes hacen un doble papel, de Marina y Nuno en el presente y de los padres de Carla Simón en los años ochenta, una época en la que la droga corría por Vigo como por muchas otras ciudades de España.

Los padres de la cineasta fallecieron de sida, un tema que ha vuelto a salir este año en varias películas de Cannes. "De vez en cuando se recupera y yo creo que es precisamente porque ha habido una especie de tabú que no ha dejado que habláramos de ello de una manera abierta y también por el dolor que ha causado".

A muchas familias, como ocurre con la de la película, "les ha costado mucho gestionar esas pérdidas que tienen que ver con la heroína y con el sida, por todo lo que significa".

Por eso es importante sacarlo a la luz y mostrar a una generación que rompió con todo, que "gracias a ellos estamos donde estamos" y que cambió "los valores más conservadores y católicos que había en ese momento", sin juzgarlo ni romantizarlo, si no poniéndolo en su lugar "de una manera justa".

El cierre de una trilogía que busca emocionar y hacer pensar

El cine tiene la capacidad de hacernos pensar, señala la directora. "Yo quiero hacer cine porque nos da esta posibilidad, de ver una historia que puedes disfrutar, te puedes emocionar, pero de repente te vas a tu casa y piensas en las relaciones que tenemos entre nosotros como seres humanos, pero también en ciertas cosas de nuestra historia que han pasado y que a lo mejor no queremos repetir".

Y tras la trilogía, se va a tomar una pausa de sus historias familiares y va a explorar otros mundos, en concreto un musical flamenco para el que aún están buscando el tono adecuado.

Mientras eso llega, disfruta de la experiencia de estar en Cannes, que le parece un lugar perfecto para cerrar el ciclo y compartir la sección con directores que admira y en la que también está el español Oliver Laxe con 'Sirat'.

"Yo creo que estamos en un momento para celebrar, sin duda, en el sentido de que hay como toda una nueva generación de cineastas con distintas búsquedas, con voces muy distintas, que me parece que es muy interesante y que además nuestro cine está viajando, o sea, como que de repente tenemos un foco ahí que hacía tiempo que no ocurría".