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Foto de una manifestación feminista con el lema 'Ley abolicionista, ya' en la Plaza del Callao en Madrid. EFE/ Chema Moya

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Silvia Pérez Freire, socióloga: "El comercio sexual en España goza de tolerancia social y jurídica"

EFE | Santiago de Compostela - 29 octubre, 2025

La socióloga Silvia Pérez Freire ha advertido de que el "comercio sexual" en España "goza de tolerancia social y jurídica", y que las encuestas muestran que un tercio de los hombres adultos recurren al "pago por sexo", aunque en algunas profesiones "altamente masculinizadas" alcanza la mitad.

La captación a través de redes sociales de jóvenes españolas para someterlas a prostitución podría cambiar la percepción de la población y la legislación, ha advertido la investigadora, crítica de la tolerancia existente hacia la explotación sexual.

Cuando algunas personas ven que "sus hijas o hermanas" han sido enganchadas a esas redes puede que la sociedad "empiece a intervenir" contra esas actitudes y "tomen consciencia" de esa forma de violencia, ha declarado Pérez Freire en el congreso 'Trata con fines de explotación sexual en la era digital' que se ha celebrado la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Mujeres migrantes en situación irregular

Varios participantes en el congreso han advertido del retraso en aplicar medidas efectivas, tanto normativas como ejecutivas, para erradicar ese tipo de violencia de género, en parte por la demora de los legisladores a transponer directivas europeas en ese sentido.

La socióloga ha explicado las dificultades de las víctimas de redes de prostitución, hasta ahora principalmente mujeres migrantes en situación irregular y de vulnerabilidad captadas de manera engañosa, para denunciar su situación recibir protección adecuada.

Hay un "lobby proxeneta" con "cientos de locales" y una amplia organización para "captar cuerpos en los países empobrecidos" que puede lucrarse con un comercio de sometimiento a explotación sexual degradante de la condición física y mental de las víctimas, ha enfatizado Pérez Freire.

"Una corrupción institucionalizada"

"Nadie interpela al cliente" que se "invisibiliza" y que en ocasiones incluso se jacta de ser "putero", ha denunciado Pérez Freire, quien ha recriminado que falta aplicar la consideración de "violencia de género", pero jueces y policías son cómplices de la situación y "no hay voluntad política de aplicar el Código Penal".

La socióloga ha advertido de que hay una "gran corrupción institucionalizada de arriba a abajo" que impide cambiar la percepción de esa violencia hacia las mujeres, pese que "todo el mundo sabe quien consume" ese comercio "viciado" e "ilegítimo" consistente en "poner precio a la integridad física", comparable al de los "vientres de alquiler", ha dicho.

"El sexo no debería ser un bien de consumo", ha concluido Pérez Freire y ha reclamado "poner fuera del mercado" a las mujeres y no considerar la prostitución como una profesión, sino como una agresión y una explotación de seres humanos.

Proliferación de foros online de "misoginia, sexismo y racismo"

Otra investigadora de la USC, Lorena Añón-Loureiro, ha destacado los vínculos entre pornografía, prostitución y trata sexual como una forma de "violencia" y una degradación de género en la que las mujeres son "explotadas por "instituciones patriarcales".

Añón-Loureiro ha señalado que proliferan en internet algunos espacios de anuncios, entre los que ha citado el portal de Spalumi, convertidos en foros de "misoginia, sexismo y racismo" con hombres presumiendo de "cuantas mujeres han consumido" y víctimas de esa explotación que tienen que pagar para anunciarse y someterse a todo tipo de comentarios de clientes como si fuera una mercancía más.

Además, ha aludido a nuevos espacios en internet de tipo "híbrido porno-prostitución" que ofrece "mayor facilidad para captar a mujeres, mayor impunidad para los proxenetas y prostituidores pero también mayor exposición y visibilización de las víctimas".

La socióloga ha advertido además de una "mayor vinculación de la prostitución y la droga", de manera que algunos establecimientos ofrecen "alcohol, drogas y sexo", como si las mujeres fueran un producto mercantil más.

"Eso tiene un impacto psicosocial" no solo en las mujeres, sino también en la sociedad, ha señalado Añón-Loureiro, además de los "daños físicos y obstétricos" y de otra índole para la salud mental, y ha lamentado que todavía "hay mucha hipocresía social".