Loreto Sánchez Seoane recupera a 27 mujeres valientes y libres que pagaron por ello

Carmen Siguenza - 20 enero, 2020

Mujeres que lucharon por ser ellas, mujeres de diferente origen y edad que se toparon con el muro de una sociedad cuyo relato estaba escrito exclusivamente por la mirada masculina. Artistas, científicas, actrices, fotógrafas, arquitectas, militantes, aventureras. Todas ellas perfiles que la historia ha solapado o no les ha dado la luz que merecen.

La escritora y periodista Loreto Sánchez  Seoane ha recuperado 27 de estos perfiles de mujer en «Te quiero viva, burra», editado por Círculo de Tiza, donde describe con unos textos, a caballo entre la literatura y el periodismo, quienes fueron nombres como Linda Lovelace, Pannonica Koenigswarter, Lee Miller, Gertrud Kolmar, Hedy Lamarr,   Elisabelle Eberhardt, Enriqueta Otero, Emma Goldman, Marga Gil, Florbella Espanca, Patrcia Gadea, Rosalind Franklin o Lee Krasner, entre otras.

Todas chocan contra un muro social

«Te quiero viva, burra» es el título tomado de la frase que el escritor argentino Julio Cortázar le dijo en una carta a la poeta Alejandra Pizarnik, que también está radiografiada en este libro, cuando ésta le contaba que ya no podía más y que se quería suicidar.

«Para mí ese burra implica mucho porque es joven, ‘no te ves’, ‘no te sabes mirar con los ojos con los que yo te veo’ y ‘te vas porque no sabes ver ni tu talento, ni cómo eres como persona, como escritora y como poeta’. Y por eso lo he cogido para englobar un poco a todas estas mujeres, porque creo que a todas les pasa un poco lo mismo. Intentan ser grandes escritoras, científicas y hay una sociedad que es como un muro. Se chocan contra el muro y lo pasa muy mal».

«Así lo muestran muchos de los suicidios de este libro, o cuando decían ‘esta mujer está loca’; no, no estaba loca. Al final se tuvo que volver loca porque ella intentaba hacer algo que consideraba coherente y racional y la sociedad se lo impedía».

Invisibles, Delirantes y Vigas

«Te quiero viva, burra» se divide en tres partes, «Las invisibles», «Delirantes» y «Vigas». «Las ‘invisibles’ son las que nos hemos olvidado de ellas y tuvieron una gran importancia. Me gusta poner el ejemplo de la Generación del 27.  No tengo ninguna mujer de esta generación, solo a Marta Gil. En España, la Generación del 27 nos la han enseñado en masculino, y todas las mujeres que formaron parte de esa generación, que fueron muchas, muy brillantes y fueron extraordinarias en sus ámbitos, no las hemos estudiado», explica a Efe Seonae.

«Esas son las ‘Invisibles’ -precisa-, parte de movimientos, de situaciones, actrices, científicas, poetas que tuvieron una gran repercusión en su momento, pero que no han llegado hasta nosotros».

Hedy lamarr, la actriz que inventó el wifi

Y una ‘invisible’ es Hedy Lamarr, la actriz hollywoodiense que inventó lo que hoy se conoce como Wifi, y  la mujer que fingió un orgasmo en el cine. Todo el mundo creía que estaba gozando en público, «pero en realidad los gritos obedecían a que estaba siendo pinchada con agujas por debajo del colchón».

Seoane destaca también a otra ‘invisible’, la exploradora Isabelle Eberhardt, quien junto a su madre, que dejó a su marido casi 40 años mayor que ella, se fue a África en torno a 1897, y que fue la «primera mujer en adentrarse en un mundo para hombres«.

Delirantes, poetas y artistas

Entre las ‘Delirantes’ se encuentran muchas poetas y artistas. Además de Marga Gil, están Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Amy Winehouse, Camille Claudel, Violeta Parra, Florbela Espanca, la escritora a la que todos abandonaron, o la artista de la movida Patricia Gadea, un «genio perdido en las drogas».

Vigas, detrás de sus maridos

Finalmente, ‘Vigas’ acoge a las mujeres artistas, arquitectas o científicas que han estado a la sombra de sus maridos, como es el caso de Lee Krasner, una pintora de talento «atroz», conocida como la mujer de Pollock; o Marion Mahony Griffin, la arquitecta detrás de Lloyd Wright.

Mahony Griffin se dio cuenta, como relata Seoane, que para que su trabajo tuviera relevancia era mejor que lo firmase su marido. «Da un paso atrás, sigue trabajando, pero el que se hace la foto es su marido».

«Aquí hay mujeres que hemos malinterpretado, mujeres que hemos olvidado»

«Aquí hay mujeres que hemos malinterpretado, mujeres que hemos olvidado, y eso me ha llamado mucho la atención. Cómo al final muchas veces nos quedamos con eso de que ‘estaba loca’ o ‘abandonó a sus hijos’.  Todas  las mujeres que tienen cierto éxito siempre tienen una tara y además vamos a la tara. Tú no te preguntas si un escritor de éxito le pone los cuernos a su mujer o no hace caso a sus hijos, incluso si no hace caso a sus hijos, se ve como algo normal. Pero el momento en el que alguien que tiene cierto éxito, una mujer, te enteras de que no hace caso a sus hijos o encima es infiel o se ha acostado con 20. Eso ya nubla absolutamente todo lo demás», concluye la autora.