San Segundo: «Hay que dejar de ver a las mujeres sólo como víctimas»

Patricia Crespo - 21 mayo, 2019

¿Qué exige el feminismo? Que los derechos humanos se los apliquen también a las humanas.

¿Qué necesita la Ley de violencia de género? Desplegar todo su potencial.

¿Qué hacemos mal en el tratamiento de las víctimas de violencia machista? Encasillarlas. 

¿Violencia de género o violencia machista? Machista, da en el clavo.

Las respuestas son de una experta en violencia machista y custodia compartida y que dirige el Centro de Estudios de Género en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Teresa San Segundo.

En una entrevista con Efeminista, la experta recuerda que «todos hemos sido educados en una sociedad machista» y asegura que a la Ley contra el maltrato se le ha exigido demasiado. «Conozco casos en todos los estratos sociales; mujeres empresarias, con carreras, en la universidad, y que han sufrido y sufren violencia de género», asegura antes de pedir que dejemos de ver a las mujeres «sólo como víctimas».

Pregunta: Violencia de género o violencia machista, ¿qué término es más correcto?

Respuesta: Cada término aporta un matiz. De género es un término utilizado mundialmente, es el que las instituciones han cogido, goza de esa institucionalización. Es verdad que cuando hablamos de violencia de género se invisibiliza qué género es el que la provoca. Violencia machista me parece muy correcto porque está dando en el clavo. No se trata de una violencia de hombres o mujeres. Es un tipo de violencia que está basado en unos estereotipos, y machismo puede haber en hombres o mujeres. Todos hemos sido educados en una sociedad machista. Tenemos que ir evolucionando, hacia mayores cotas de justicia e igualdad.

En Francia, por ejemplo, machismo les suena más sexual, no les gusta adoptar ese término, pero yo creo que es correcto. En definitiva, son los dos mejores términos.

P: ¿Por qué la violencia de género no es sólo un problema de las mujeres?

R: Es un problema de hombres y mujeres, que sufren las mujeres… niños. Hay que trabajar en todos los niveles, con las mujeres, enseñarles a darse cuenta de qué son faltas de respeto. Estamos acostumbradas a determinadas terminologías, a determinado trato. Pero también hay que enseñar a los hombres. Cada uno tiene que hacer un trabajo. Las mujeres necesitamos un empoderamiento, darnos cuenta de que no tenemos que estar siempre detrás en la sociedad, de que podemos llegar a los mayores puestos, que no nos silencien, exigir respeto, dignidad, esto es universal. Al final, ¿qué exige el feminismo? que los derechos humanos se los apliquen también a las humanas.

«A la Ley integral contra la violencia de género se le ha exigido demasiado»

P: ¿Tenemos un marco legal adecuado para hacer frente a la violencia machista?

R: Las leyes no son varitas mágicas. A la Ley integral contra la violencia de género se le ha exigido demasiado. Todo el mundo dice: ¿qué pasa? hay una ley integral y sigue habiendo asesinatos, hay un Código Penal y sigue habiendo asesinatos y robos. Si fuese tan fácil cambiar toda una sociedad con una ley… El verdadero arraigo de una ley es cuando una mayoría de una sociedad la cumple. Creo que no ha desplegado todo su potencial, porque no solo es que haya una ley, es que hay que aplicarla, y todos los operadores que la aplican deben hacerlo con perspectiva de género, ahí es donde más hay que insistir.

«Conozco casos en todos los estratos sociales; mujeres empresarias, con carreras, en la universidad, y que han sufrido y sufren violencia de género»

P: ¿Cuál es el problema? ¿La falta de recursos, educación..?

R: Todos los recursos que se dediquen bienvenidos serán. Es un problema de educación, por descontado. Hay que empezar por educar a los educadores, formarlos. La educación debe empezar desde que uno nace, en el jardín de infancia. Los medios de comunicación han contribuido mucho a que la sociedad sepa que existe la violencia de género, que hay mujeres que mueren asesinadas, mujeres muertas en vida. Tenemos una paradoja, que todo el mundo piensa que sabe lo que es la violencia de género y el conocimiento es muy superficial porque se identifica con asesinato o lesiones muy graves.

Puedo decir que conozco casos en todos los estratos sociales; mujeres empresarias, con carreras, en la universidad, y que han sufrido y sufren violencia de género.

«Hay que poner el foco en la persona que origina la violencia. Nosotras estamos encerradas en casas de acogida, hay que cambiarse de nombre, de ciudad, y ellos en la calle»

También tenemos que dejar de ver a las mujeres sólo como víctimas. Si las encasillamos les estamos quitando fuerza y potencia. Esas mujeres que están ahí, simplemente el hecho de resistir, de educar a sus hijos, de sacarlos adelante, en muchos casos en situaciones muy penosas… Luego, con un poco de ayuda o solas han salido adelante.

Este es el único delito en el que el foco se pone en la víctima. Si a tí te roban el bolso y vas a comisaría nadie te va a preguntar si lo has provocado luciendo tu bolso de marca, no se le puede ocurrir a nadie. Hay que poner el foco en la persona que origina la violencia. Nosotras estamos encerradas en casas de acogida, hay que cambiarse de nombre, de ciudad, y ellos en la calle, cuando quien debería estar sufriendo estas consecuencias es el que ha provocado la agresión.

P: ¿Deberían implantarse protocolos de detección en Atención Primaria?

R: Es una vía fundamental, porque a los servicios sociales no va todo el mundo pero en Atención Primaria están viendo constantemente a toda la familia. Estas mujeres son multifrecuentadoras, así que es un campo impresionante de trabajo y atención.

Solo vemos lo que llevamos dentro. Si no tenemos ese problema en la cabeza no lo vamos a ver, hay que querer ver. Eso implica una perspectiva de género y quererse implicar aunque sea mínimamente, aunque solo sea para derivarlo.

También los colegios serían un excelente centro de detección. Es una labor de toda la sociedad y se colabora poco.

«Realmente quién estableció las cuotas fueron los hombres, que se quedaban con el 100%»

P:- En España tenemos un marco legal que garantiza la igualdad entre hombres y mujeres pero ¿existe la igualdad real?

R:- No existe. Tenemos que estar luchando constantemente por la igualdad. Tenemos el problema de las cuotas. Todos estaríamos a favor de que no hubiera, pero realmente quién estableció las cuotas fueron los hombres, que se quedaban con el 100%.

Seguimos teniendo muchas dificultades para llegar a puestos elevados. Primero que allí hay hombres, que suelen elegir a otros hombres. Además hay mecanismos indirectos que expulsan a las mujeres, que, por ejemplo, nos planteamos mucho más si un trabajo es compatible con nuestra familia. El embarazo, la crianza…son dificultades añadidas.

Lo importante es que las mujeres tengan unas expectativas elevadas de donde quieren llegar, dónde está su sitio y no depender de otra persona.