Ritama Muñoz-Rojas: «Hay que recuperar a los olvidados del exilio»

Carmen Sigüenza | Madrid - 22 septiembre, 2021

Tras el regreso de intelectuales como Rafael Alberti, la Pasionaria o María Zambrano, en España se pensaba «que el exilio había terminado», asegura la periodista y escritora Ritama Muñoz-Rojas, quien en su libro «Los olvidados del exilio» (Reino de Cordelia) cuenta la vida de miles de exiliados «que precisamente no volvían sobre todo por condiciones económicas y por su salud», por lo que cree que «ahora hay que recuperarlos».

«Este libro contiene las cartas de un grupo de exiliados que la gente pensaba que no existía. Eran los exiliados de los años 80, cuando en España pensábamos que el exilio había terminado. Y no, quedaban miles de exiliados que venían porque vivían en una situación bastante trágica», explica Muñoz-Rojas en una entrevista con Efeminista.

La también licenciada en Derecho afirma que recuperarlos sería «un buen gesto hacia ellos y también hacia las personas que les ayudaron» por medio de una organización llamada «Asociación de amigos de los antiguos refugiados españoles», quienes recibieron esas cartas que ahora ella publica.

«En las cartas ellos dicen que les preocupa mucho que los olvidemos. Lo dicen así claramente: “No nos olvidéis. No nos olvidéis”, relata durante su paso por la Feria del Libro, un evento al que considera como una «de las mejores noticias culturales que ha habido últimamente en Madrid». 

«Es un verdadero honor haber tenido hueco en esta feria para firmar este libro, que me parece que es un importante porque también es el reconocimiento a un colectivo de personas, al exilio. Tiene mucho que ver con la recuperación de la memoria», agrega.

El libro «Los olvidados del exilio»

Pregunta: ¿Quiénes son los olvidados del exilio? ¿Qué vamos a encontrar en este libro?

Respuesta: Este libro contiene las cartas de un grupo de exiliados que la gente pensaba que no existía. Eran los exiliados de los años 80, cuando en España pensábamos que el exilio había terminado. Esas fotos de Alberti bajando la escalerilla de un avión fueron terribles para este grupo de personas porque la sociedad y el imaginario público decidió que el exilio había terminado. Y no quedaban miles de exiliados que precisamente no volvían sobre todo por condiciones económicas y por su salud.

Y eso es lo que cuentan estas cartas. Cuentan su vida, cómo viven, cómo salieron de España. Cuentan, relatan y demuestran su enorme amor a un país que les ha olvidado.

Son cartas demoledoras, super tristes, pero yo creo que hay que leerlas para acordarnos de ellos y para que sus vidas sirvan para algo. Se quedaron durante años en un agujero negro, por eso se llaman los olvidados del exilio. Y ahora creo que hay que recuperarlos.

El trabajo de la madre de Ritama Muñoz-Rojas

P: ¿Cómo ha sido el trabajo de investigación? ¿De dónde salen estas cartas?

R: Yo he vivido mi juventud con estas cartas porque una de las personas que llevaba la asociación era mi madre y las cartas iban dirigidas a mi domicilio. Mi madre es Ritama Fernández Troyano y ella se encargaba desde Madrid de la Asociación de amigos de los antiguos refugiados españoles. Entre tres personas empujaron y crearon una red de personas relacionadas con la cultura, con intelectuales o también empresarios que aportaran fondos, que dieran dinero y conseguir fondos también de instituciones públicas precisamente para sacarles adelante.

Yo conozco estas cartas desde que soy bastante joven y siempre he pensado que algo había que hacer con esta correspondencia. Y ahora cuando dices que había exiliados en los años 80, la gente no te cree. Hay gente que todavía se queda asombrada y entonces una manera de que se sepa, de que se conozcan sus vidas, son sus cartas. Aquí hablan ellos.

«Les preocupa mucho que les olvidemos»

P: ¿Y qué se cuentan en esas cartas?

R: Hay varios temas que se repiten en las cartas y eso ha ordenado los capítulos del libro. Hablan muchísimo de la soledad. Es una de sus mayores angustias y para ellos es insoportable. Muchos se han quedado viudos y sobre todo, la soledad con respecto a su patria, a su país, a su pueblo, a su gente, a su comunidad. Hablan del temor al olvido. Les preocupa mucho que les olvidemos.

Hay otro capítulo que está dedicado a las cartas en las que hablan de sus necesidades, de su vida cotidiana, que son muy tristes porque es lo que pueden pedir. A veces dicen que necesitan dinero, que necesitan ropa. Nos cuentan que están enfermos, muchos no saben escribir y tienen que conseguir a alguien que les escriba una carta. Son vidas muy duras y muy tristes.

P: Supongo que también se habla de las mujeres, habrán vivido momentos trágicos…

R: Si, hay muchas viudas y hay cartas en las que se las nota completamente angustiadas para que esta asociación les ayude a solucionar lo de sus pensiones porque no se enteraban de nada.

Aquí se decía que se estaban dando pensiones a los antiguos exilados. Pero si a ellos no les llegaba esa información o les llegaba mal no podían acceder a ella. Se quedaron sin pensiones por trámites burocráticos, porque las autoridades competentes en ese momento no las ayudaron como debían.

Los exiliados se quedaron en el limbo

P: ¿Por qué crees que se sabe tan poco de ellos?

R: Durante los años de la transición todo lo que sonaba a víctimas del franquismo, a exilio, a República no gustaba. Hubo una especie de pacto de silencio que lo estamos pagando ahora. Es lo que ha pasado con la famosa Ley de amnistía. Era como un borrón y cuenta nueva y estos señores se quedaron en el limbo. Yo creo que por eso.

El gobierno de ese momento sabía perfectamente de la situación de estas personas porque se les pidió ayuda y dijeron que ellos no se podían hacer cargo.

P: ¿Esperas que este libro sea leído también por jóvenes?

R: Yo creo que sería importantísimo que se conociera y que la gente joven conozca la historia de este país, porque se conoce solo una parte de la historia y falta muchísimo por contar.