La cineasta independiente portuguesa Rita Azevedo posa durante una entrevista con EFE en la que reflexiona sobre la belleza y el paso del tiempo en su último trabajo 'Fuck the Polis'. EFE/ Enric Fontcuberta
Suscríbete a nuestra newsletter "Sin permiso"
Rita Azevedo, cineasta: "El arte es siempre el mejor sitio posible al que agarrarse"
La cineasta portuguesa Rita Azevedo (Lisboa, 1952), que acaba de estrenar Fuck the Polis, sobre una mujer que viaja a Grecia tras conocer que tiene una enfermedad, ha reivindicado que cuando las nubes negras asoman por el horizonte, "el arte es siempre el mejor sitio al que agarrarse".
La directora, responsable de La venganza de una mujer, Correspondencias o La portuguesa, había tirado la toalla sobre la posibilidad de rodar este proyecto —al que primero denominó A cielo abierto—, pero recibió el apoyo de la escuela de cine de Elías Querejeta.
En el nuevo filme, en el que aparece ella misma junto a los estudiantes que ponen voz a poemas y escritos, evoca el viaje que realizó en 2007 a Grecia por primera vez, cuando pasó unos días en algunas islas helenas con la sola compañía de un diccionario de mitología griega. "Me encantan las historias de los mitos clásicos", reconoce.
"Hemos exiliado la belleza"
En la pantalla, recuerdos de aquel periplo e imágenes de puertos, esculturas y campos de amapolas sobre los que recitan en voz en 'off' a Joao Miguel Fernández y John Keats.
También el verso de El exilio de Helena de Albert Camus: "Nosotros hemos exiliado la belleza; los griegos tomaron las armas por ella". Una sentencia poética que Azevedo defiende que "está más de actualidad que nunca".
"El respeto al arte está entre lo mejor que nos queda. Por eso me duele que se haya vendido el Partenón a los intereses turísticos", lamenta la cineasta, quien celebra que muchos vengan a decirle que su película les ofrece "paz" en tiempos de ruido y guerra.
En su particular viaje a Ítaca, Azevedo también escuchó por primera vez a María Faranduri, cantante griega que le maravilló y que, pasados dieciocho años entre uno y otro viaje, ha conseguido entrevistar en la cinta.
Respuestas en la cuna de la civilización
Preocupada por el momento geopolítico mundial, afirma que, como en su película, conviene buscar las respuestas en la cuna de la civilización y la cultura.
"El mundo está lleno de totalitarismo y militarismo. Y parece que no hemos aprendido mucho ni de Grecia, ni de la historia. El que manda es el más fuerte y, más allá, el que tiene más dinero", reflexiona.
De ese "cabreo" por el deterioro de la humanidad surgió la idea de llamar a su película Fuck the polis, señala a propósito de un título mucho menos poético que el espíritu del largometraje y que se les ocurrió al equipo tras ver en la calle una pintada.
Ser fiel a una misma
"Ya no veo las noticias. Me alteran", afirma Azevedo, quien antes de maestra de cine fue colaboradora cercana del prolijo realizador portugués Manuel de Oliveira.
"De él aprendí muchas cosas, claro. Entre otras que no hay que ceder. Que no vale la pena decir que sí para quedar bien o porque algo esté de moda. Tienes que ser fiel a tu idea y a tu mirada", explica.
Azevedo, que estudió en la Escuela de Bellas Artes en Lisboa, se estrenó en la dirección en 1990 con El sueño de la tierra a tremer y su trabajo ha recibido desde entonces el reconocimiento de certámenes como el Festival Internacional de Cine de Berlín o el DocsLisboa.
Antes de ponerse tras la cámara, fue directora de arte, escenógrafa y diseñadora de vestuario en cine y teatro, una sabiduría sobre la composición de la que se nutre en sus películas experimentales.