Imagen de archivo de una mujer en el campo. EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIER
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Resiliencia, perseverancia y carácter: las claves de la mujer para emprender en el sector primario
Tres mujeres de Chile, Panamá y Colombia comparten su historia con un mismo hilo conductor: la necesidad de hacerse fuertes en un sector primario donde son minoría a través de la resiliencia, la perseverancia y un carácter "duro" para emprender en la agricultura y la pesca latinoamericana.
La ONU ha declarado a este año como el Año Internacional de la Mujer Agricultora, con motivo de ello la chilena Claudia Soto, la panameña Ofelina González y la colombiana Gladys Echávez cuentan a Efeagro las claves para desarrollar sus proyectos.
Las tres forman parte de la Fundación BBVA Microfinanzas, que atiende a 1,8 millones de emprendedoras, de las que 140.000 viven en zonas rurales, incluidas 32.000 que se dedican a la agricultura (un 25 % de ellas en situación de pobreza).
Alzar la voz
Soto, de familia de pescadores, se enamoró a primera vista en 1997 del buque Reina Carolina y desde entonces acumula más de 25 años de experiencia en la pesca artesanal de altura en Chile.
Ahora navega a bordo de su segundo buque Sebastián I, donde hasta el año pasado vivía una desconexión total durante los 15 días que salía a faenar, aunque en la actualidad dispone de una antena del sistema Starlink que le permite comunicarse con el exterior.
"Como mujer hay que estar psicológicamente mentalizada para estar fuera faenando", no solo por la falta de comunicación con el mundo, sino también por enrolarse en un barco lleno de hombres, explica la pescadora chilena.
Reconoce haber sufrido discriminación en su propio buque y por parte de las autoridades, un desafío que le ha llevado a establecer límites y sacar un "carácter duro" tras haber aprendido a alzar su voz.
En 2020 formó la cooperativa Mujeres del Mar junto a varias compañeras para visibilizar a todas las mujeres del sector; después de más de diez años de lucha han conseguido tener un aseo femenino en las caletas (pequeños puertos pesqueros), lo que les ha dado "dignidad".
Independencia
De la necesidad de "ser independiente" nació el proyecto de abono orgánico de González, panameña que ha impulsado emprendimientos en diferentes sectores junto a otras compañeras.
"La cosa está difícil y hay que buscar los métodos donde podamos subsistir", insiste la agricultora, que con el apoyo de pequeñas iniciativas ha podido consolidar su proyecto rural enfocado a la "tierra negra enriquecida", un abono que utilizan para fumigar plantaciones sin agroquímicos.
Para González, los retos del futuro pasan por mejorar cada familia y que cada mujer rural pueda avanzar, abogando siempre por "valorar la lucha que ha tenido la mujer para defenderse, para ser independiente y ver por sus hijos".
Apoyo
En el municipio de Pamplona (Colombia) están los cafetales orgánicos de la marca Santa Isabel de la agricultora Gladys Echávez.
Su proyecto se centra en el apoyo a las mujeres y en mejorar la calidad de vida de sus hogares, pues durante la recolección contrata principalmente mano de obra femenina para intentar reducir la brecha de género que todavía existe en el campo, donde a menudo el trabajo de ellas no está remunerado.
Así las trabajadoras pueden tener un pequeño ingreso, alimentar a su familia y darles mejores condiciones de vida a sus hijos.
Además de la molienda y el empaquetado que realiza la empresa de Echávez, estas mujeres participan en el procesado del café para trillarlo y tostarlo, unos servicios que prestan en alianza con la Asociación local de Mujer Rural.