El poder transformador de las redes de mujeres

Patricia Crespo - 31 enero, 2020

Reúne a trece mujeres. Explícales lo importante que es que se pongan en valor, que son extraordinarias por lo que hacen cada día, por sus logros. Anímalas a «ejercitar ese músculo de la puesta en valor» y a «crear el sentimiento de que nos podemos ayudar, más que etiquetar».

El resultado: transformador.

«Esta semana ha sido mortal! Demasiado trabajo, demasiados temas personales, demasiado de todo… Pero estoy muy contenta y me siento súper #Remakable porque he podido con todo»

«Aunque he tenido un día de “merde” con eventos varios y tengo la bandeja de entrada echando humo he decidido que mi prioridad era empezar por este mail porque las mujeres remarkable se merecen siempre estar las primeras»

«Desde que nos reunimos, a cada reunión que voy pienso: esto lo puedo defender y/o hacer porque soy remarkable”… Estoy a un tris de tatuármelo»

«Mi logro de esta semana ha sido presentar un proyecto al director (…) y me ha dicho que siguiera así. He salido dando saltos del despacho»

Ponerse en valor y compartirlo

Familia, trabajo, amigos…la vida de estas trece mujeres y sus logros se fueron condensando en un mensaje semanal que compartían explicando por qué eran #Remarkables. Lo empezaron a hacer después de asistir a una iniciativa de Google que lleva el mismo nombre (I am Remarkable).

Así fue como un taller de apenas hora y media operó el cambio en estas y otras muchas mujeres, casi 900 en España, que han pasado ya por la experiencia de reconocerse #Remarkables.

Isabel Gracia Vargas, una de las facilitadoras de los talleres, explica que en ellos se habla «de los problemas que nos afectan a las mujeres. Hablamos de brecha salarial, de techo de cristal, de suelo pegajoso, no solo de las que no pueden llegar arriba, sino también de las que están en las posiciones más precarias, en ese suelo pegajoso».

El músculo de la puesta en valor

A partir de ahí practican, porque la puesta en valor «pensamos que es un músculo que se puede ejercitar«. El objetivo es mejorar la autoestima y lograr que las mujeres «seamos capaces de hablar en público y hacerlo más veces y mejor de los logros que conseguimos», explica Gracia Vargas.

«En 90 minutos salen con el chip cambiado, es muy poderoso lo que se genera», asegura. En los talleres, que a Gracia le recuerdan mucho a los grupos de autoconciencia feminista de los años 70, las mujeres se dan cuenta de que problemas que se piensan individuales «en realidad son colectivos, como la falta de autoestima en el ámbito laboral, el síndrome de la impostora o las dificultades que tenemos para hablar de nuestros logros y creérnoslos».

La iniciativa surgió a finales de 2016 de dos trabajadoras de Google en Londres que habían asistido a una formación para fomentar la presencia de mujeres en niveles directivos. Les pareció estupenda y decidieron acortarla y crear un taller.

Primero se empezó a aplicar dentro de Google, de allí se decidió ofrecer los talleres a mujeres de fuera y finalmente se externalizaron a otras compañías (más de cien en 2017), cuenta Mavi Nafría, quien también participa como facilitadora o instructora.

El éxito de «I am Remarkable»

¿Cuál es el secreto del éxito de I am Remarkable? Nafría lo tiene claro: «Es una idea sencilla, con una marca muy buena y una dinámica en la que la gente se involucra mucho, hora y media de trabajo y debate con una finalidad muy precisa y que genera un cambio en las personas, el feed el 95% lo recomienda«.

Recuerda, entre los grupos que han pasado por estos talleres, al ya citado, formado por mujeres ligadas de alguna forma a la Responsabilidad Social Corporativa. «Fue uno de los primeros que hicimos en Madrid. Fue fascinante ver cómo fueron generando unos mensajes semanales donde se iban apoyando entre ellas, donde se iban dando ánimos, donde ese I am Remarkable lo expresaban todas las semana, y continuaban ese primer ejercicio que hicieron en octubre de 2017, y que siguen haciendo».