Reinas del Campo

Una de las integrantes del colectivo de mujeres "Reinas del Campo" , relacionadas con diversas categorías del sector agrario almeriense, y que participan sin ánimo de lucro en actividades relacionadas con el fomento, potenciación y mejora del sector agrícola de Almería, controla la salud de los cultivos en uno de los invernaderos de Almería donde trabajan. EFE/ Ricardo García

El colectivo Reinas del Campo reivindica el talento femenino y la sororidad en la agricultura

Miguel Martín Alonso | Roquetas de Mar-Níjar (Almería) - 19 abril, 2021

De entre las numerosas familias almerienses que dedican su vida a la agricultura, las Reinas del Campo han plantado la semilla de la sororidad. 

Se trata de un colectivo de mujeres relacionadas con diversas categorías del sector agrario, que participan sin ánimo de lucro en actividades relacionadas con el fomento, potenciación y mejora de la agricultura de Almería. Un grupo que saltó a la fama en las redes con un vídeo en que bailan en explotaciones agrícolas al ritmo de la canción «Jerusalema».

Tan sólo en YouTube, esta grabación suma ya casi 55.000 reproducciones. “Nos vinimos arriba todas y como reinas, nos hicimos el vídeo, que ha quedado súper chulo”, dice en declaraciones a Efe Mari Carmen Bretones, ingeniera técnico agrícola, estudios que comparten la inmensa mayoría de las 206 ‘Reinas del Campo’.

Ni diferencia ni discriminación

“Las Reinas del Campo es como un grupo de trabajadoras del campo (…) Surgió un grupo de compañeras, hablábamos cosas relacionadas con el trabajo, cosas de ocio (…) Fue aumentando poco a poco y con la pandemia surgió el vídeo de los niños bailando ‘Jerusalema’, que era muy gracioso”, relata.

Sobre la razón del nombre de este grupo, Bretones explica que a pesar de ser un sector tradicionalmente “muy masculino, a día de hoy las mujeres en el campo están muy bien vistas”.

“Nosotras consideramos que somos unas reinas del campo. Y nos hace sentir bien sentirnos reinas del campo”, afirma.

Asevera que no siente diferencias o discriminación respecto a sus compañeros hombres, aunque reconoce que en los “inicios”, las mujeres pudieron tenerlo “un poco más difícil”.

Carmen Barrera, también ingeniera técnico agrícola, coincide con ella. “Mi experiencia es totalmente igual, yo no he notado nunca esa diferencia entre compañeros técnicos y yo. Me respetan tanto agricultores, como jefes. Yo no puedo hablar por todas las mujeres, como en todos los campos habrá esa diferencia, pero yo creo que es mínima”, apostilla.

En busca de otro éxito viral

Barrera anuncia asimismo que las Reinas del Campo preparan ya un nuevo vídeo, en esta ocasión para darle visibilidad a la mujer en el campo, no sólo a las ingenieras agrícolas, sino a agriculturas, hijas de agricultoras, transportistas, gerentes también de empresas de suministros, manipuladoras (…) para que cada una explique qué hace en su puesto de trabajo, porque ellas también son reinas del campo”.

Loli Gómez es otra de estas mujeres y comparte la profesión de sus compañeras. “Sí, pues somos de diferentes campos, unas son técnicas de campo, otras trabajan en las cooperativas, comerciales, técnicas de desarrollo, de semillas…”, pero todas técnicas que desarrollan su labor con el apoyo de sus compañeras. “Estamos aquí para ayudarnos y sacar los mejores cultivos”, manifiesta.

Por su parte, la ingeniera técnico Isabel María Pérez afirma que ella sí nota “bastante diferencia” respecto a sus primeros años de trabajo. “Aunque había muchas mujeres en el campo, pero le costaba más trabajo al agricultor dejarse asesorar por una chica. Porque en realidad, ya no sólo por mujer, consideraban que éramos muy jóvenes, que no íbamos a estar suficientemente preparadas y que no íbamos a saber llevar las cosas”, dice.

“Ya desarrollamos nuestro trabajo sin ningún problema. El perfil del agricultor ha cambiado mucho. Es muy joven, mucha mujer también agricultora que desarrolla su trabajo desenvolviéndose con su gente, y entonces pues ya ha cambiado el chip”, dice por su parte la ingeniera técnico Eva María Jérez, quien destaca también que la mujer ya se encuentra en todos los eslabones del agro, “de trabajadora, que llevan su finca, sus riegos, sus tratamientos”.

Porque el agro es, como se puede ver, más femenino que nunca.