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Foto de una refugiada de Honduras que tuvo que huir con sus dos hijos al ser extorsionados y golpeados por Las Maras conversando con personal de Accem, una organización que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas refugiadas en Zaragoza. EFE/Javier Cebollada

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Las refugiadas sufren más vulnerabilidad en el proceso y consiguen menor tasa de asilo

Lara Malvesí | Barcelona - 21 marzo, 2025

Las refugiadas que huyen por la persecución o violencia que sufren en sus países por ser mujeres lo tienen más complicado que los hombres para salir solas de sus países, sufren aún mayor vulnerabilidad durante el camino y el proceso, y en España solo consiguen que se dé luz verde a su protección internacional en uno de cada diez casos, denuncian oenegés y demandantes de asilo.

España reconoce de forma expresa las persecuciones de género como causa susceptible de acceder a la protección internacional, si bien no existen datos pormenorizados de protección "por motivos" en los datos oficiales, por lo que no es posible saber cuántas víctimas del machismo en sus países son acogidas.

Sí se sabe de los datos del Ministerio del Interior que el porcentaje de resoluciones favorables (Estatuto de refugiado y Protección subsidiaria) por mujeres o niñas -fuera cual fuera la motivación de su huida- fue del 11 % (frente al 25,6 % de resoluciones favorables en el caso de solicitudes presentadas por hombres).

Más víctimas de trata

Las ONG denuncian las dificultades que sufren las mujeres al salir de sus países, especialmente cuando lo hacen de forma ilegal y caen en manos de las mafias.

En concreto, el 80 % de los casos detectados a nivel mundial de trata de personas son de mujeres y niñas, de las cuales 77 % eran con fines de explotación sexual.

Desde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), apuntan que su percepción es que la mayoría de resoluciones de Estatuto de Refugiado son en un alto porcentaje por motivos de género y LGTBIQIA+.

Al mismo tiempo, señalan que para entender los distintos porcentajes de reconocimiento entre mujeres y hombres también debe tenerse en cuenta el perfil y los países de origen (así, por ejemplo, en 2023 hubo un aumento de peticiones desde Mali, países del que proceden principalmente hombres y que tuvo un reconocimiento del 99 %).

Vulneraciones y revictimización

Desde la Comisión Catalana de Acción para el Refugio (CCAR), apuntan que la mayoría de las mujeres atendidas han vivido persecuciones o vulneraciones de derechos humanos con un impacto diferencial a nivel de género y han huido de sus países tras haber vivido violencia machista, sea en los espacios más íntimos y directos, o se trate de una más institucional o social.

En concreto, esta y otras asociaciones coinciden en señalar que los principales motivos de huida son la violencia sexual derivada de los conflictos armados en territorio, las persecuciones "ideológicas" a defensoras de los derechos de las mujeres, los matrimonios forzados, muchas veces infantiles, así como la mutilación Genital Femenina (MGF), entre otros.

Desde el equipo jurídico de la entidad de ayuda a los refugiados Accem, Judith García, apunta que sí existe una consideración y concienciación del sistema sobre la violencia que sufren las mujeres, si bien es cierto que algunas pueden tener dificultades para probar su caso, especialmente en los países en que existe un contexto normativo que en teoría protege a la mujer pero en la práctica no pone medidas para hacerlo efectivo.

"Las mujeres deben probar que en su país les han negado la protección y eso a veces es muy complicado. Muchas veces el peso cae en el propio relato", explica García, quien apunta que a la hora de conceder el estatuto de refugiado se ve "caso por caso" y se tiene muy en cuenta también el contexto de cada país de origen.

Amira y Karima, en primera persona

Sobre esas dificultades para probar la situación de maltrato en su país por miembros de su familia ha hablado Amira (pseudónimo), una mujer marroquí que asegura a EFE ha vivido revictimización por las autoridades durante su proceso de solicitud de protección internacional.

"El primer funcionario con el que hablé me dijo que me olvidara del asilo, que lo único que quería era cruzar a la Península. Después tuve la ayuda de las ONG pero me volví a encontrar con que no me creían. Me pedían pruebas que eran imposibles de conseguir, y más en mi país", lamenta.

Otra refugiada, Karima, que salió en 2022 de Afganistán, llama la atención sobre lo "casi heroico" que es para una mujer sola de salir de un país en el que se la considera una menor de edad si va sin "maharam" (marido, hermano o hijo).

Estudiante de máster de Relaciones Internacionales, apunta que aunque siente que es "más complicado y burocrático de lo que debería ser", el asilo ha sido su vía de salvación para tener una "vida con derechos" como siente no habría tenido en su país.