Rebeca Grynspan: Me hice feminista para luchar porque todas podamos llegar

Cristina Bazán | Madrid - 26 noviembre, 2019

Rebeca Grynspan asegura que se hizo feminista cuando, al asumir el puesto de viceministra de Hacienda en su natal Costa Rica, a finales de los años 80, se dio cuenta que había llegado hasta allí gracias a la lucha de muchas mujeres antes, y que en ese entonces ella también podía abrir camino a las demás.

«Me di cuenta de que esta no era una lucha en soledad, que es una lucha en un colectivo, que no se trata que una de nosotras llegue, se trata de que sea normal, que podamos llegar, que podamos tener opciones, que podamos escoger, que podamos contar con la sociedad, no sólo con nuestra familia, para poder conciliar familia y trabajo», cuenta en una entrevista con Efeminista.

Grynspan (San José, 1955), quien en 2014 se convirtió en la primera Secretaria General Iberoamericana, señala además que durante estos años América Latina ha avanzado mucho en el tema de la igualdad, pero que queda aún mucho por hacer. Especialmente en el ámbito económico y legal.

Pregunta.- Usted fue elegida en 2014, ¿qué avances que ha tenido Iberoamérica con relación a la igualdad de género?

Respuesta.- Hemos hecho un esfuerzo muy grande en varios campos. En primer lugar, por incluir el tema de género de manera central en lo que hacemos en la Secretaría General. Tuvimos que hacer una batería de instrumentos, que no teníamos, por ejemplo, para el acoso laboral, donde estamos tratando de aprobar un protocolo para todo el sistema iberoamericano.

No teníamos capacitación de nuestros programas iberoamericanos de cooperación para que incluyeran el tema de género transversalmente en los programas, ni teníamos indicadores que nos permitieran ver si podíamos tener sesgos en lo que estábamos haciendo dentro de la institución con respecto al balance de género.  Y para afuera, hemos estado trabajando muy fuerte con ONU Mujeres en un proyecto relacionado al empoderamiento económico de las mujeres.

La desigualdad económica

P.- En ese sentido, ¿en qué se debe poner el foco para disminuir la brecha salarial y el trabajo no remunerado en América Latina?

R.- Yo lo primero que diría es que América Latina ha avanzado mucho en muchos aspectos de la equidad de género. Hemos avanzado en el tema político y también en la legislación.

Sin embargo, aunque creíamos que la agenda legislativa ya estaba cubierta y hablábamos mucho de la igualdad real en términos de cómo pasar de lo que habíamos logrado a nivel de las leyes a la vida cotidiana, nos hemos dado cuenta que en las leyes aún tenemos rezagos importantes que afrontar. Aunque usted no lo crea, hay por lo menos dos leyes discriminatorias en promedio en cada uno de los países de América Latina con respecto al empoderamiento económico.

Hay leyes que hay que eliminar, algunas que modificar y otras que promover.

P.- Y, ¿cuál es el trabajo que hace la Segib para que los países sigan las recomendaciones y modifiquen las leyes?

R.- Ahora estamos haciendo un estudio en profundidad de cada país. Va a haber una ficha de las leyes que han aprobado, las que deben eliminar, las que se deben modificar, de los elementos de las leyes que no están legislados. Por ejemplo, en muchos de los países no está legislada la obligación de la equidad salarial, no está legislada la licencia de paternidad. Para que haya más corresponsabilidad también la ley tiene que reflejarlo y los permisos de paternidad en América Latina son realmente pocos y cortísimos.

Lo segundo es hacer una alianza con las parlamentarias de todos los partidos para tratar de generar un movimiento a favor de una agenda legislativa y pro equidad dentro de la región. Esperamos que de aquí al 8 de marzo de 2020 podamos tener todas las fichas listas.

Rebeca Grynspan feminismo

Rebeca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana, durante la entrevista con Efeminista. Foto: EFE/ÁNGEL DÍAZ

La situación de las mujeres

P.- Otro de los temas que preocupa es el aumento de los feminicidios, ¿qué habría que hacer, según su análisis, para disminuir esas cifras?

R.- El que hayamos tenido que legislar una figura específica en el Código Penal que se llama feminicidio tiene que llamarnos a la reflexión. Muchas veces creemos que ya hemos alcanzado la equidad y cuando nos damos cuenta de la realidad, siguen habiendo expresiones claras de esta violencia que experimentan las mujeres en todo el continente.

Hay trabajos muy serios que se están realizando, pero sigue siendo un problema que las medidas precautorias muchas veces no se cumplan. Muchas veces nuestros cuerpos policiales o judiciales no están capacitados para tomar las medidas necesarias para evitar el feminicidio. Y yo creo que todavía hay muchísimo que hacer en términos de cambiar las normas culturales, donde en algunas regiones la violencia contra las mujeres se ve casi como una forma de convivencia. Creo que se necesita mucha educación y medidas muy concretas en nuestros tribunales y cuerpos policiales para poder proteger a las mujeres.

«Me hice feminista porque me di cuenta de que esta no era una lucha en soledad»

P.- Usted es la primera secretaria iberoamericana y también ha tenido puestos muy importantes en su país, ¿cómo ha afrontado la desigualdad de género?

R.- Yo no creo que ninguna de nosotras ha llegado a estos puestos sin haber experimentado, varias veces en su vida, en carne propia, la discriminación.

Yo he dicho muchas veces que cuando tuve el honor de ser viceministra de Hacienda en mi país, tenía dos niños muy pequeños y a los dos años de haber aceptado el puesto renuncié por mi familia. Renuncié porque no podía hacerlo todo al mismo tiempo. Yo era muy joven y creí, cuando asumí esta responsabilidad, que iba a demostrar que las mujeres lo podíamos hacer todo. No tenía conciencia de la importancia de no pensar que lo podemos hacer todo, sola, siendo súper mujer. Y ahí realmente me hice feminista.

Me hice feminista porque me di cuenta de que esta no era una lucha en soledad, que es una lucha en colectivo. Que no se trata de que una de nosotras llegue, se trata de que sea normal que podamos llegar, que podamos tener opciones, que podamos contar con la sociedad, no sólo con nuestra familia, para poder conciliar la familia y el trabajo. Que los hombres también deberían tener una voz para decir que ellos también quieren conciliar y que había que cambiar nuestra manera de enfrentar la discriminación. Esa fue una lección muy importante para mi.

«Todavía es duro para muchísimas mujeres de mi país»

P.- ¿Cómo ha visto la evolución de la mujer en su país?

R.- En Costa Rica aprobamos una ley de igualdad entre hombres y mujeres en la segunda mitad de los 80. O sea que fue muy temprano con respecto al resto de la sociedad y después tuvimos una mujer presidenta.

Ha habido muchos avances, pero todavía es duro para muchísimas mujeres de mi país. Todavía cada día es una lucha, cada día tenemos que enfrentarnos a esa discriminación invisible, al chiste, al comentario, al acoso. Todavía queda mucho por recorrer.

«Cuando las mujeres tienen más opciones crece más la economía»

P.- ¿Cuáles son los retos que enfrenta Latinoamérica para alcanzar los objetivos de la agenda 2030 en materia de igualdad?

R.- En primer lugar tenemos que ver que la equidad de género en la Agenda 2030 no es sólo el objetivo cinco. No se alcanzarán los Objetivos de Desarrollo Sostenible si no logramos la equidad de género y no transversalizamos esta tarea en las 17 metas.

No hay duda de que cuando las mujeres tienen más opciones, cuando tienen la capacidad de insertarse de mejor manera en el mercado laboral o tienen crédito para sus emprendimientos, pasan varias cosas al mismo tiempo: crece más la economía, baja la pobreza y baja la desigualdad. Si estos no son tres de los objetivos más importantes que tenemos en la agenda 2030, pues yo no sé cuáles son, y esos no serán alcanzables si no hay equidad de género.

P.- Y si las mujeres juegan un papel muy importante para el desarrollo social y económico, ¿por qué hay países que no han desarrollado políticas?

R.- Yo me hago esa misma pregunta. Todos los estudios e investigaciones universitarias y de organismos internacionales han logrado documentar la importancia ética y valórica de la equidad de género. Pero desde el punto de vista funcional, todos los estudios determinan que en América Latina, por ejemplo, si sólo tuviéramos equidad en el mercado laboral el Producto Interno Bruto de nuestros países aumentaría un 14%. Yo soy economista y no he oído de nadie una medida que pueda causar un impacto tan grande sobre nuestro crecimiento como ésta.

Y aquí volvemos al tema de que hay una inercia en la sociedad, una estructura social patriarcal que cuesta transformar y que sigue poniendo a las mujeres en un lugar de desventaja. Cuando hombres y mujeres nos demos cuenta de que las sociedades serán mejores, que nuestras familias serán mejores cuando haya más equidad, cuando dejemos de pensar en esto como una amenaza a privilegios, (…) en ese momento tal vez podamos avanzar mucho más rápido.