Queer me documental

Imagen del documental 'Queer me', de Irene Bailo.

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'Queer me', el retrato filmado de una generación transfeminista que aprendió a sobrevivir en colectivo

Laura de Grado Alonso | Madrid - 18 febrero, 2026

En 2015, la cineasta Irene Bailo se mudó a Toulouse, Francia, y se instaló en una casa okupa transfeminista conocida como TDB. Allí descubrió una microsociedad que no respondía al heteropatriarcado y comenzó a grabar la vida cotidiana sin saber aún qué forma tomaría ese material. Diez años después, aquellas grabaciones dispersas se han convertido en el corazón de Queer me, un largometraje documental que mezcla materiales de archivo, diarios íntimos y entrevistas para construir "un relato generacional de lo queer".

"Quería que fuera un retrato íntimo y colectivo y, un poco por casualidad, terminó siendo un abanico de posibilidades transfeministas", explica a Efeminista Irene Bailo Carramiñana, directora y guionista de Queer me junto a Céline Ducreux, que comparte el guion y firma también el montaje.

La película se estrenó en 2025 y ha pasado por festivales de referencia, como el Festival de Douarnenez (Francia), donde se proyectó tres veces con el aforo completo. También ha participado en la Sección Oficial Documental de QueerCineMad (Madrid), en Cinespaña de Toulouse y en la Sección Oficial Documental de Chéries Chéris (París), además de varios laboratorios y residencias de desarrollo.

La película se podrá ver el 21, el 22 y el 24 de febrero en la Cineteca del Matadero de Madrid.

El origen de 'Queer me', de Irene Bailo

"Me doy cuenta de la microsociedad que se crea en el movimiento queer, que no corresponde al heteropatriarcado, y de que las normas no escritas de cómo se relaciona la gente son distintas; y piendo esta realidad existe, me gusta y quiero contarla", recuerda Bailo que pensó cuando empezó a vincularse con el transfeminismo años antes de mudarse a Francia.

TDB fue durante una década, entre 2009 y 2019, un espacio clave para la comunidad queer en la ciudad. La casa, hoy ya desaparecida, funcionó como vivienda, pero también como centro social.

Bailo vivió allí durante una etapa y registró desde dentro la vida cotidiana del espacio. Allí se organizaban charlas, fiestas no mixtas, proyecciones, presentaciones de fanzines y actividades de apoyo a causas transfeministas. En ese contexto nació la idea del documental.

"A veces grabo pensando que haré una película", cuenta Bailo, también directora de La talla 38 me oprime… (2013) y Quien siembra vientos (2013). "Pero en ese momento la realidad era bastante dura y dejé la peli de lado", continúa, aun así, siguió registrando momentos de aquella etapa en el TDB, que con los años pasarían a ser el archivo central del proyecto.

La película es "un abanico de posibilidades transfeministas"

Sobre esa memoria filmada se levanta Queer me,que Bailo define como "un retrato íntimo y colectivo" de quienes habitaron la casa y, a la vez, un viaje político y emocional desde sus primeros amores adolescentes hasta el descubrimiento del transfeminismo comunitario.

La película despliega un mosaico de identidades que aparecen lejos del cliché y funciona como "un abanico de posibilidades transfeministas". "No era querido, simplemente eran mis amigas y resulta que mis amigas son así", apunta la cineasta, que incorpora cuerpos gordos, cuerpos peludos, disidencias sexuales y de género, personas trans, bolleras, maricas, intersex y trabajadoras sexuales, entre otras realidades.

La película se apoya en imágenes de archivo de 2015, entrevistas actuales y materiales íntimos de Irene Bailo, anteriores incluso a Toulouse. El archivo, además, no es solo suyo, admite. La directora pidió material a amistades de la casa e incorporó fotografías e imágenes cedidas por otras creadoras del entorno queer.

Imagen de la grabación del documental 'Queer me', de Irene Bailo.

"Había gente que llegaba porque les habían echado de sus casas por ser trans"

La vida en la okupa, sin embargo, no se romantiza. En Queer me hay tareas colectivas, afectos, vínculos no normativos y también desgaste, tensiones y miedo. Pero lo que se impone, sobre todo, es la crudeza de "la precariedad y de la injusticia social", explica Bailo.

"Me encontré con una realidad muy cruda, había gente que llegaba porque no sabía dónde vivir, porque les habían echado de sus casas por ser trans, por ser trabajadora sexual o por ser marica. Tuvimos que ser trabajadoras sociales, pero sin ningún tipo de recurso ni de ayuda", explica.

Ese desarraigo forzado, conocido como sexilio, atraviesa el relato como una herida social que empuja a la supervivencia comunitaria. En España, por ejemplo, una de cada tres personas LGTBIQ+ ha tenido que abandonar su hogar por motivos de orientación sexual, identidad o expresión de género, según un informe de la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+) y la Universidad de Salamanca.

"Lo que permite un lugar como TDB es el encuentro, el no estar sola, intercambiar ideas, apoyarse, darse fuerza para sobrevivir en este mundo tan hostil con la gente que no corresponde a la norma social".

La cineasta vincula esa experiencia con el presente y con la crisis de vivienda. "Hay un problema con los alquileres o la vivienda en España", afirma y explica que vivir en un centro social okupado "no deja de ser una solución precaria, pero permite que haya gente que duerma bajo un techo".

Queer me está producida por José Alberto Andrés Lacasta (Du Cardelin Studio) y Odile Méndez-Bonito (Corpus Films), con Ana Ara como productora ejecutiva. El documental cuenta con el apoyo del CNC, Nouvelle-Aquitaine, Occitanie, Toulouse Métropole, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, y con la colaboración de ARAGÓN TV, TV7 y Kanaldude.

Tras su recorrido por festivales, la película pudo verse en Zumzeig, en Barcelona, y se proyectará próximamente en Numax, en Santiago de Compostela, y en la Cineteca, en Madrid.