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La sexóloga María Montenegro, del Gabinete Sexológico Amaturi, que ha participado en las jornadas de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología en Santiago de Compostela. EFE/ Xoán Rey

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Los prejuicios de la educación sexual a menores se combaten con información y formación

Paula Fernández | Santiago de Compostela - 18 diciembre, 2025

La educación sexual a la infancia ha encendido el debate político, pero los prejuicios que existen se combaten con formación e información sobre qué se va a impartir, defiende la sexóloga María Montenegro, que asegura que nunca han tenido problemas con las familias una vez conocen los contenidos.

"Es importante entender que la sexualidad no solo se vincula con el placer, sino con muchas más cosas de la esfera de la vida de los niños y niñas", ha defendido en una entrevista con EFE esta profesional, que forma parte del Gabinete Sexológico Amaturi y realiza intervenciones de educación sexual en varios niveles.

La información lucha contra los prejuicios

En Educación Primaria utilizan materiales relacionados, entre otros, con la identidad y la pareja, el consentimiento o la diversidad de historias de vida, que ha presentado durante las jornadas de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS) celebradas en Santiago de Compostela.

Además de intervenir con los niños lo hacen también con las familias, porque con información "se sacan todos los prejuicios que tiene esta palabra tan grande como sexualidad", ha dicho Montenegro, que asegura que la respuesta es "siempre positiva".

"Nunca nos pasó lo contrario. Sí puede ser contraria a una educación sexual sin saber lo que hacemos, y es entendible. Una vez que ven cómo lo abordamos, nunca tuvimos una familia para nada en contra, todo lo contrario", cuenta.

Dejar atrás la mirada adulta

Los contenidos dejan atrás la "mirada adulta" y se centran en las realidades presentes en la infancia. Por ejemplo, para abordar la identidad, exploran desde quiénes son a los "elementos sexuantes que son importantes para ellos", como la familia en la que viven o el cuerpo en el que nacen.

También los modelos de pareja, familia y convivencia; diferentes tipos de cuerpos, orígenes o capacidades, o conceptos como el consentimiento.

"Los niños y niñas se acercan a los cuerpos de otros niños sin ningún tipo de filtro, por ejemplo pegándose. Y los adultos lo hacemos también de manera invasiva", explica la sexóloga.

Con ejemplos muy básicos, "cómo pedir un abrazo, cómo recibirlo o cómo decir que no si no te apetece", aprenden que no es solo una cuestión de edad y que también pueden decir sí o no a estas acciones.

Montenegro relata que, con este tipo de enseñanzas, en algunas intervenciones han podido detectar sospechas de que un menor ha sufrido abusos sexuales y se lo han trasladado al equipo del centro.

En cursos más avanzados hablan de "biografías e historias de vidas adultas", para que conozcan que existe diversidad, como personas trans o parejas homosexuales y ya en sexto curso introducen enseñanzas sobre cambios físicos que empiezan a sufrir como la menstruación o las primeras eyaculaciones.

Preparar para la vida virtual

Los materiales también abordan la esfera de lo íntimo y lo público tanto en la vida real como la virtual, para prepararlos para el uso de dispositivos móviles y redes sociales.

Algunos estudios refieren que los menores acceden cada vez más pronto a la pornografía, en algunos casos incluso a partir de los ocho años.

Montenegro recuerda que es "difícil" sacar datos objetivos sobre este tema porque no se permite entrevistar directamente a los menores, pero considera que se trata más de un "alarmismo" que de una realidad.

"Nuestra experiencia con menores de doce años es que sí acceden o más bien les aparece de manera casual, pero no les interesa y lo pasan, como si ven un vídeo de cocina", afirma la sexóloga, que explica que si bien en edades posteriores puede ser diferente, a los alumnos de Educación Primaria "no les interesa tanto el placer".

En las intervenciones lo abordan con una dinámica a través de los conceptos de realidad y ficción, por ejemplo con lo que ven en las películas de superhéroes para que entiendan que eso no es la vida real, y esos aprendizajes se pueden aplicar igualmente a la pornografía.

Las jornadas de la AEPS, centradas en la diversidad bajo el título Los renglones torcidos de Eros, se han desarrollado en el centro socio-cultural de Santa Marta.