sauzgatillo mujeres

Ana Isabel Martínez en una entrevista con EFE.

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Una sola planta combina protección de biodiversidad, cultivo ecológico y salud femenina

EFE | Madrid - 28 septiembre, 2026

Ana Isabel Martínez, diplomada en Trabajo social con un postgrado en Medicina Naturista y experta en salud hormonal, lleva años trabajando con la planta 'Vítex agnus castus', conocida también como sauzgatillo, con el objetivo de poder combinar, solo con la ayuda de esta especie botánica, protección de la biodiversidad, cultivo ecológico y salud femenina.

Esta especie mediterránea, con la que está "casada", ironiza Martínez en entrevista con EFE, es un arbusto caducifolio que se caracteriza por sus hojas de forma palmeada y sus flores violetas o azules que florecen en verano, y Martínez la descubrió "por casualidad, de forma inocente" en una época en la que "sufría dolores menstruales muy fuertes para los que sólo me ofrecían medicación y resignación".

El sauzgatillo, conocido como "padre de la medicina"

Las infusiones elaboradas con vítex demostraron su eficacia ya que "me quitaban todos los síntomas y me hacían sentirme muy bien", asegura la experta en salud hormonal a la que, por su trayectoria profesional, se le "encendió la lucecita: ofrecerla a miles de mujeres que no la conocían para que les ayudara también, para recuperar algo que nunca se debería haber perdido".

El sauzgatillo era utilizado en la antigüedad e incluso el conocido como "padre de la medicina", el griego Hipócrates lo recomendaba para afrontar problemas de salud femenina, desde eliminar molestias en el útero hasta propiciar partos más sanos, pero el conocimiento de su uso "se perdió al principio de la Edad Media".

"Se habla mucho de la medicina china o de otras", apunta Martínez, "pero nunca de la medicina tradicional mediterránea, que es nuestra y ha demostrado su eficiencia durante miles de años" y que debería utilizarse más, porque "uno de los principios médicos es no dañar y, por lógica, sus protocolos deberían afrontar primero el estilo de vida y las soluciones naturales beneficiosas y, sólo si esto no funciona, derivar a la tecnología actual".

Un laboratorio peculiar

Martínez puso en marcha su proyecto en la pequeña localidad alicantina de Orba, donde produce y distribuye en una empresa compuesta por mujeres su propio preparado de la planta, Ginevítex, que asegura protege del daño oxidativo en células y tejidos, alivia dolores menstruales y síntomas de menopausia, mejora la movilidad de las articulaciones y favorece la fertilidad, entre otros valores.

"Es raro montar una empresa, un laboratorio, con un solo producto, pero es que sirve para tantas cosas que para qué más", insiste, explicando que "cuando quise dar a conocer esta planta no me gustaba ninguno de los preparados que existía: me parecía que no recogían todo su potencial y quería controlar el proceso".

De esta manera, elaboró una tintura "integral, cíclica y ecológica" que incluye diversas partes de la planta, incluyendo su esencia floral, "algo que nadie había hecho antes".

En el laboratorio "sigo investigando y me lo paso pipa porque cada cierto tiempo descubro algo nuevo": un ensayo clínico elaborado este mismo año ha confirmado mejoras en frecuencia menstrual, resistencia a la insulina e hirsutismo en mujeres con el síndrome de ovario poliquístico, por lo que "ahora voy a congresos médicos porque puedo decir cosas interesantes para toda la sociedad".

Por su compromiso con la salud hormonal femenina, la sostenibilidad ambiental y la generación de un impacto positivo en el entorno rural, el gobierno autonómico valenciano la galardonó en la categoría de Impacto social de los Premios Llamp 3I en 2022.

La planta de las mujeres

Ese impacto está relacionado con el desarrollo rural porque "quería ejemplares de cultivos ecológicos hechos en España, que tampoco existían, por lo que tuvimos que partir de cero" trabajando con agricultores locales no sólo para la planta sino para el orujo, el otro ingrediente de su preparado.

Así, no sólo ha logrado un "centro neurálgico que reúne todo en torno a esta planta de las mujeres, hasta el punto de que le he cambiado el género y le llamo la vítex, no el vítex" sino que "estamos alimentando a mucha población rural".

Martínez no se plantea una expansión internacional porque "no hace falta caer en la locura de la globalización": la materia prima más barata, afirma, "ahora mismo se obtiene en Marruecos y Albania, pero nosotros queremos algo local y las plantas y el orujo son de aquí, igual que todo el proyecto".

La idea es "crear riqueza real y mejorarlo todo, no sólo la salud hormonal, ya que la tierra se beneficia al recuperar plantas autóctonas que además atraen a polinizadores y, si las mujeres consumen vítex en lugar de píldoras sintéticas, eliminamos sus deshechos químicos que así no llegan a los acuíferos".