viviendas género

La profesora de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Madrid, Inés Sánchez de Madariaga, durante una entrevista con Efe. EFE/ Ballesteros

Perspectiva de género también en las viviendas

Laura de Grado | Madrid - 30 septiembre, 2019

¿Se puede aplicar la perspectiva de género en las viviendas? El gobierno del País Vasco es el primer  ejemplo de que es posible tener en cuenta las necesidades específicas de las mujeres en la distribución del espacio en los hogares y en las zonas comunes, según  demuestra el borrador del  decreto de habitabilidad.

Cocinas más amplias para compartir las tareas del hogar, cuya superficie se ampliarían  de 5 a 7 m2; más proximidad entre la cocina y el salón o mejor iluminación en los portales para garantizar la seguridad, son algunas de las modificaciones incluidas en el documento que ha presentado el Ejecutivo vasco.

Criterios de género por primera vez

El decreto, que desarrolla una parte de la Ley de la Vivienda de 2015, incluye, por primera vez, criterios de género junto a los de accesibilidad, salubridad y sostenibilidad a la hora de evaluar la habitabilidad de un inmueble.

Pero la arquitectura con perspectiva de género no es algo nuevo. Por eso esta iniciativa en el País Vasco han contando con asesoras y expertas en este tema. Una de ellas es la presidenta de la Cátedra UNESCO de Políticas de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación,  Inés Sanchez de Madariaga, que ha hablado con Efeminista sobre esta última iniciativa.

La mirada de género aquí tienen que ver, según explica de Madariaga, con que las mujeres siguen «asumiendo mayoritariamente las tareas del hogar y además también trabajan en un empleo», por lo tanto para ellas compatibilizar ambas cosas no es fácil, y el espacio, asevera la experta, tampoco lo favorece.

Cocinas más grandes para compartir las tareas

Tradicionalmente en la cocina se ha producido un reparto de roles entre mujeres y hombres, siendo ellas las que normalmente ocupan este espacio. Con el objetivo de que pueda haber mas personas dentro y de que «puedan estar cocinando o limpiando mas de una persona».

Aunque Sánchez de Madariaga hace hincapié en que la configuración espacial tan solo «facilita o dificulta» la corresponsabilidad en el hogar, pero «no es causa directa de cómo es el reparto de tareas». 

Además, el hecho de que las cocinas estén separadas del resto de estancias de la casa hace que quien ocupa este espacio «no pueda estar supervisando a niños pequeños, ni participando de una conversación, ni estar junto a la familia al mismo tiempo».

Contra esto la arquitecta recomienda que «haya una contigüidad, espacial o visual, con el comedor porque eso facilita la realización de las tareas«.  

Más seguridad en las zonas comunes

La perspectiva de género no afecta solo al interior de los pisos, sino también a los espacios comunes del edificioPara Sánchez de Madariaga entrar en un portal mal iluminado o con pasillos largos es como «cuando te metes en un túnel donde no ves el final ni tienes la posibilidad de dar marcha atrás». El sentimiento es el mismo: «te sientes insegura», asegura.

En este sentido, adaptarse a las necesidades de las mujeres pasa por mejorar la iluminación y la visibilidad de las zonas comunes para acabar con los muros ciegos, poco iluminados o recovecos «donde no hay visibilidad y que generan incomodidad».

«El diseño arquitectónico puede contribuir a reducir esa sensación de inseguridad y esa realidad de crear situaciones físicas de que hay mas riesgo de que se produzca una agresión», asegura.

Viviendas para facilitar los nuevos estilos de vida

La incorporación de la mujer al trabajo ha creado nuevos estilos de vida y nuevas realidades, entre ellas la conciliación entre trabajo y familia que en visión de Sánchez de Madariaga ha de ir acompañada de nuevas formas de distribuir el espacio.

«La vivienda puede facilitar estas necesidades en el día a día de hombres y mujeres, y mirando un poquito más a las de las mujeres porque en estos últimos años es lo que más ha cambiado», concluye la experta, segura de que la arquitectura y la perspectiva de género han de caminar de la mano