Perla Wahnón presupuesto

Fotografía cedida por COSCE.

Perla Wahnón, es pronto para evaluar si se está haciendo bien

Noemí G. Gómez EFE-Madrid - 11 mayo, 2020

Los científicos no quieren «reconocimiento a costa de pandemias o desastres, sino concienciación» para valorar la labor que han hecho, hacen y harán en situaciones extremas, asevera Perla Wahnón, presidenta de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce),

Aunque para esta física química la falta de sintonía entre ciencia, política y sociedad ha perjudicado la idoneidad de las medidas adoptadas frente a la COVID-19, es «pronto para evaluar si las autoridades estatales y autonómicas lo están haciendo bien en esta crisis», asegura en una entrevista a EFE.

Pregunta: ¿Cómo está viviendo personalmente esta situación?

Respuesta: Como todos los ciudadanos, siguiendo las recomendaciones de las autoridades y teletrabajando desde casa. Como catedrática emérita de la Universidad Politécnica de Madrid y directora de un grupo de investigación nos coordinamos diariamente por medios telemáticos para discutir estrategias de trabajo y resolver problemas específicos de cálculos cuánticos. Y como presidenta de la Cosce, intentando dar el máximo apoyo a las sociedades y científicos que representamos. La ciencia no para

P: La Cosce, las asociaciones médicas, universidades y centros de excelencia firmaron un texto en el que aseguraban que en esta crisis se ha puesto de manifiesto el papel relevante de la ciencia. ¿Los ciudadanos así lo creen? ¿Y los políticos?

R: El reconocimiento de la ciencia y del valor que aporta, tanto por parte de los políticos como de los ciudadanos, es uno de los grandes retos que tenemos en la Cosce. Son muchos los factores que influyen para que se produzca una mayor conexión entre ciencia, política y sociedad.

Desde luego, no es de nuestro agrado que tenga que producirse una situación tan dramática para que se reconozca nuestra labor. Preferiría que se nos valorara por todo lo que hemos hecho, hacemos y haremos y no por esta situación tan extrema. Por ejemplo, uno de los factores que más influyen en ese reconocimiento es la educación. No queremos reconocimiento a costa de pandemias o desastres, sino concienciación.

P: En ese texto decían que en ocasiones ha habido cierta tensión entre científicos y políticos. ¿Se han limado ya estas diferencias?

R: Realmente en el comunicado lo que se decía es que especialmente al inicio de la crisis se percibió cierta tensión entre la información aportada e interpretada por los científicos y las decisiones políticas tomadas a continuación.

Una gran parte del problema ha sido que no existía previamente una red transparente e independiente de asesoramiento científico a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. El hecho de que no hubiera un comité científico asesor del Gobierno o del Parlamento ha dificultado que los científicos hicieran llegar la información a la persona que la requería y en el momento en que era necesaria.

Debe existir una red de asesoramiento científico organizada en toda la estructura de la Administración.

P: ¿El Gobierno está tomando las decisiones en base a argumentos científicos?

R: En primer lugar quiero destacar la labor de los científicos que están asesorando al Gobierno. Me consta que transmiten estos argumentos. Entiendo que los políticos toman decisiones «políticas» en base a argumentos científicos.

El problema aquí ha sido que esa falta de sintonía de la que hablábamos puede haber perjudicado la idoneidad de las medidas adoptadas, al no estar suficientemente sustentadas en las evidencias disponibles. O dicho de otro modo, la inexistencia de una red de asesoramiento científico previo a la pandemia puede haber hecho que no toda la información científica llegara a su destino.

P: ¿Las autoridades estatales y autonómicas lo están haciendo bien?

R: Es muy pronto para hacer una valoración de este tipo. Nuestra intención es hacer un análisis en profundidad basado en datos, aunque no corresponde solo a la ciencia y los científicos hacer esta valoración. Nadie duda, por ejemplo, que decretar el confinamiento es una decisión que parece acertada y consensuada por toda la comunidad científica. Otra cuestión es el modo en el que eso se hace, el tiempo que dura u otras cuestiones de ese tipo.

P: ¿Tienen los científicos todos los recursos para trabajar en esta emergencia?

R: Es bien sabido que es necesario dotar a la ciencia de los recursos para que pueda desempeñar los cometidos que se le exigen, y que no son solo asesoramiento e información, sino también la obtención de métodos de diagnóstico más rápidos, fiables y económicos, el desarrollo de vacunas, o la generación y validación de nuevas terapias.

No se trata solamente de recursos económicos, sino también de los elementos necesarios para su gestión. Por ejemplo, hemos de dotar a la Agencia Estatal de Investigación de la autonomía de la que carece, y proporcionarle la capacidad para retener y orientar el talento hacia las nuevas necesidades creadas por esta crisis. Desafortunadamente, esta pandemia nos ha pillado con una Agencia sin las atribuciones necesarias.

P: Hay varios grupos investigando el coronavirus, la vacuna y posibles fármacos. ¿Cómo ve la aportación española?

R: Este es un reto que hemos de ver desde una perspectiva global. España, a pesar de las limitaciones presupuestarias de los últimos tiempos, está contribuyendo en gran manera gracias al enorme nivel de nuestros científicos. No se puede, ni se debe, destacar una sola actividad, sino el conjunto del trabajo que están realizando todos los equipos de investigación. No cabe duda que para conseguir resultados satisfactorios será necesario realizar un esfuerzo colaborativo entre epidemiólogos, inmunólogos, bioestadísticos, tecnólogos, etc.

P: ¿Se está resintiendo la investigación que no tiene que ver con esta pandemia?

R: La pandemia ha afectado evidentemente de manera directa a una gran parte de los investigadores. Obviamente muchos de los proyectos de investigación experimental y no relacionados con el estudio del coronavirus, al no estar considerados como una actividad productiva esencial, están condicionados por el cierre de universidades o centros de investigación, excepto para aquellas no aplazables como cultivos, animalarios, etc.

Si los centros de investigación se ponen en marcha cuando tengan lugar las actividades educativas, sin lugar a duda se resentirán las investigaciones que se realizan al margen de la pandemia.