Parinoush Saniee Irán

Portada del libro de Parinoush Saniee. Cedida por la editorial Alianza.

Parinoush Saniee: «El velo es un símbolo de la represión de las mujeres en Irán»

Carmen Naranjo | Madrid - 6 octubre, 2022

La escritora iraní Parinoush Saniee ha señalado que hoy en día el velo «es un símbolo de la represión y la discriminación» que sufren las mujeres en Irán y un motivo de lucha por alcanzar más derechos.

«Anteriormente las mujeres luchaban por la libertad en su forma de vestirse pero había otros problemas y creían que no tenía prioridad ante otros asuntos, pero en la actualidad es un símbolo de la lucha de las mujeres iraníes contra el régimen teocrático», asegura.

En un encuentro con periodistas por la publicación en español de su novela «Los que se van y los que se quedan» (Alianza Editorial), Parinoush Saniee (Teherán, 1949) ha dicho que considera que el régimen iraní va a seguir reprimiendo las protestas desatadas por la muerte de la joven kurda Mahsa Amini después de que la Policía de la moral la detuvo por llevar mal puesto el velo, porque «la represión es la única forma por la que puede seguir en el poder».

«No tiene otra forma que la violencia. Nunca ha respondido a las necesidades de la gente y lo único que tiene es la violencia y prohibir que la gente proteste. Va a seguir hasta que no pueda más y caiga. Hasta que no lleguemos a ese punto seguirá usando la violencia», ha recalcado la escritora, quien Irán le censuró su novela.

Para esta escritora, socióloga y psicóloga que durante décadas trabajó para el gobierno iraní, lo que está ocurriendo ahora en su país «es muy esperanzador», pero indica que no se sabe qué coste tendrá, ni cómo va a reaccionar el régimen ante el aumento de las protestas.

Parinoush Saniee Irán

La escritora iraní Parinoush Saniee. EFE/ Eva Peñuela Py/Alianza Editorial

Según la autora, una de la preocupaciones principales de los iraníes «es que no reciben apoyo de los gobiernos, aunque sí de los ciudadanos; la población de muchos países se han solidarizado con la lucha del pueblo iraní y lo valoramos mucho pero los gobiernos no hacen lo que deben hacer».

Por eso ha pedido que «antes de pensar en sus intereses esos gobiernos, que están siendo muy tolerantes con el régimen iraní, reflexionen y piensen más en el valor de los derechos humanos».

En su opinión, esta ola de protestas «contra el fanatismo islámico» en Irán puede llegar a los países limítrofes, especialmente a Afganistán, que tiene aspectos comunes como la misma lengua.

Parinoush Saniee sobre la situación en Irán

La escritora señala cómo el régimen «siempre ha querido poner más murallas alrededor de las mujeres», como el derecho del trabajo o de estudiar, pero dice que éstas, con una lucha permanente y a diario, consiguieron trabajar y estudiar, aunque haya otros derechos fundamentales que les quitaron.

«Las mujeres han conseguido paso a paso derechos y esta lucha va a seguir adelante (…) hasta conseguirlos», ha garantizado.

Ha insistido en la necesidad de que los diferentes grupos sociales, partidos políticos, sindicatos y asociaciones del país se unan para luchar «por un Irán que necesita la unión de diferentes ideologías: así seguro que podremos conseguir un cambio estructura», ha recalcado.

A Parinoush Saniee le extrañó que su novela, que habla de una familia iraní separada por la revolución de 1979 que se reúne diez días en una casa de la costa de Turquía, fuera prohibida, ya que en ella habla «de lo que ocurre ante los ojos», pero durante 14 años no consiguió permiso para publicarla.

También fue censurada su novela «El libro de mi destino», traducida a 26 idiomas y convertida en un superventas mundial, un libro en el que una mujer trata de vivir la mejor vida posible en el Irán posrevolucionario, con todas las trabas que la sociedad y su familia le imponen en su educación o en sus nada libres decisiones amorosas.

Se trasladó a Estados Unidos hace cinco años y desde entonces ha ido y vuelto en ocasiones a Irán pero cree que ahora tendría problemas para regresar aunque lo que le gustaría, dice, es «volver a un Irán libre del fanatismo religioso».