Paloma Navas: la perspectiva de género es fundamental para dar la mejor atención sanitaria

Patricia Crespo - 28 febrero, 2019

Paloma Navas Gutiérrez está acostumbrada a luchar contra los estereotipos, contra esas imágenes negativas que condicionan la manera que tenemos de ver a determinadas personas y que tienen perniciosos efectos sobre ellas. Y sobre nosotros.

Navas es médica preventivista y gerontóloga y, como ella misma cuenta en las charlas que pronuncia, su imagen de la vejez estaba distorsionada. Lo descubrió después de hacer las maletas y marcharse a Estados Unidos -«a una universidad muy buena, la Johns Hopkins», recuerda- para adquirir herramientas que la ayudaran a combatir el reto del envejecimiento. Allí aprendió que existe una visión negativa de la vejez que todos, en mayor o menor medida, hemos absorbido desde niños. Y en ello está ahora, en desterrar esas falsas creencias, con datos, estudios y mucha pedagogía.

Pedagogía para acabar con los estereotipos

La misma pedagogía es la que Navas, miembro de la Cátedra UAM-ASISA,  utiliza cuando habla de mujeres e igualdad, de los estereotipos femeninos y del machismo que -también y como «reflejo de la sociedad»- existe en el sector sanitario.

Rotunda, motivadora y sincera, esta doctora en Política y Gestión Sanitaria repasa en una entrevista con Efeminista su visión sobre la igualdad, la falta de referentes femeninos o por qué es necesaria una perspectiva de género en la salud.

Paloma Navas

Paloma Navas durante la entrevista con EFE. Foto:EFE/Nicolás Rodríguez

Pregunta.- En 1975 coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez, el 8 de marzo. Hoy, 44 años después, ¿considera que existe igualdad entre mujeres y hombres?

R.- No existe igualdad. Y no es una consideración personal. Es algo que sabemos por datos, incluso por la ciencia. En nuestro país cada 8 horas una mujer sufre violencia sexual. Sigue habiendo una brecha salarial importantísima entre hombres y mujeres. Los techos de cristal, los suelos pegajosos… Y, si nos vamos a la esfera internacional, hay situaciones que dan mucho miedo como los abortos selectivos cuando saben que están embarazadas de niñas, la mutilación genital, el planchado de pecho, los matrimonios infantiles. No, nos queda mucho para llegar a una igualdad entre hombres y mujeres.

P.- El World Economic Forum dice que aún deben pasar 100 años para que consigamos la igualdad real entre mujeres y hombres. ¿Cree que el camino es tan largo?  

R.- Cien años se me hacen muy largos. No podemos seguir esperando. La desigualdad entre hombres y mujeres es absurda y sobre todo es ineficiente porque nos estamos perdiendo grandes talentos que, por venir de mujeres, no son tenidos en cuenta. Confío en las acciones positivas. Ojalá no tuvieran que existir, pero el punto de partida es desigual. Hombres y mujeres se encuentran con diferente nivel de dificultad para llegar a determinadas posiciones y creo que hay que compensar esa inequidad. Las acciones positivas son, como han demostrado en otro tipo de discriminación, medidas efectivas para corregir esta inequidad de partida.

«El liderazgo femenino está menos valorado y se considera menos profesional»

P: Ha pasado mucho tiempo desde que Dolors Aleu i Riera se convirtiera en 1879 en la primera española licenciada en Medicina. Hoy el número de mujeres médicas que ejercen supera el 50 por ciento, pero solo el 20% ocupa puestos de dirección. ¿Es el sector sanitario machista? 

R.- El sector sanitario no se escapa del resto de sectores. Nosotros somos un reflejo de la sociedad y la sociedad es machista. Si, si lo es. Esta desigualdad que vemos en los puestos de dirección o responsabilidad en el sector médico no se explica porque llevemos poco tiempo en la profesión. Estamos hablando de 1879 cuando se licenció la primera mujer en medicina. Realmente nos encontramos con que en una consulta, y eso lo he experimentado yo, difícilmente van a llamar a la mujer doctora si hay un hombre en la habitación. Es divertido al principio, pero al final cansa, agota. Eso mismo se traduce a todos los niveles del sector médico. E, inconscientemente, como funcionan los estereotipos, la voz femenina, el liderazgo femenino, está menos valorado y se considera menos profesional que el masculino, y eso tiene mucho que ver en por qué las mujeres estamos menos representadas en los puestos de responsabilidad.

«Si Albert Einstein hubiese sido mujer: ¿Sabríamos lo que es la relatividad?  ¿Cuántos Albert Einstein nos hemos perdido?»

P: La Asamblea General de la Organización Médica Colegial (OMC), organismo que reúne a los colegios oficiales de médicos de toda España, está formada por 62 miembros pero solo 10 mujeres tienen asiento en esta cúpula de gobierno. ¿Cree que hasta que no haya más mujeres en los órganos de decisión no asistiremos a una verdadera igualdad en la profesión médica?

R.- Hace falta. Y hace falta porque enriquece. No se si hay que llegar al 50/50. Pero 10 de 62 es insuficiente. Cuando nos perdemos la perspectiva que tienen las mujeres, cuando mujeres muy capaces se ven obligadas a elegir entre su vida familiar y profesional, porque no existe una verdadera política de conciliación, lo que estamos haciendo al final es hacer más mediocre la dirección. Porque esas mujeres podrían aportar muchísimos, son quizá genios de su campo. Me pregunto muchas veces qué hubiese pasado si Albert Einstein hubiese sido mujer: ¿Sabríamos lo que es la relatividad?  ¿Cuántos Albert Einstein nos hemos perdido?  ¿Cuántos descubrimientos podría haber en medicina? Quizá el Alzheimer ya tendría cura si no hubiese esa inequidad y esa cantidad de obstáculos para las mujeres.

«Sabemos que las mujeres tienen 17 minutos de retraso en la administración de un analgésico en las urgencias»

El «síndrome de la abuela esclava»

P: Hay expertos que consideran que no sólo se trata de romper la brecha de género dentro de la profesión médica, hay que aprovechar también el ejercicio de la medicina y mirar la salud con perspectiva de género para cambiar la sociedad. ¿Es necesaria esa mirada con perspectiva de género en el sector salud?

R.- Es necesaria, porque tener la perspectiva de género en la mirada nos hace tener una mirada más justa. Y una mirada que sabe ver mas allá. Me gusta mucho como gerontóloga y especialista en envejecimiento, un ejemplo que doy en las clases, que es el «síndrome de la abuela esclava». Un médico en Granada estaba atendiendo a muchas mujeres mayores que llegaban, básicamente, exhaustas, con síntomas cardiovasculares con problemas de diferente tipo, con un cuadro de extenuación. Y miles de médicos que lo habían visto antes lo habían clasificado con los códigos de diagnóstico habituales. Sin embargo, él tuvo la visión de que había una causa de base en todas esas mujeres exhaustas y lo bautizó como «síndrome de la abuela esclava». Es un conjunto de síntomas que nos cuentan que esa mujer cuida de todos menos de ella, algo muy habitual en las mujeres y especialmente en las mujeres mayores. Y eso perjudica a su salud y hace que estén más enfermas. Y no se quedó en un caso anecdótico en Granada, se estudia en Harvard. Nosotros en la medicina y en la ciencia podemos criticar estas inequidades que se producen en las mujeres, podemos criticarlas, señalarlas y poner las medidas para que sean corregidas. Porque sino lo que hacemos es perpetuarlas. Por ejemplo, decir que las mujeres son más histéricas, que son muy exageradas. Sabemos que las mujeres tienen 17 minutos de retraso en la administración de un analgésico en las urgencias.

Supervivencia en urgencias

Otra cosa que me parece interesante, de otra manera, es lo que puede aportar la mujer en el mundo sanitario. Me gusta mucho este estudio que se ha hecho en Estados Unidos recientemente en el que se ha evaluado la supervivencia de los pacientes cuando acuden a urgencias y han mirado la variable sexo, si era médico o médica. Y han visto es que hay diferencia de supervivencia, muy pequeña, pero que si se extrapolase a toda la población norteamericana resultaría que morirían 32.000 personas menos si les atendiera una doctora. La hipótesis de la investigación era que estas habilidades de comunicación, esta paciencia, esta capacidad de escuchar los síntomas con mayor detenimiento, de no interrumpir, que suele ser mas frecuente en las mujeres, podría explicar que el diagnóstico se diera más rápido y eso aumentaba la supervivencia al final. Qué aportan las mujeres en el sector sanitario y cómo tener la perspectiva de género es fundamental para asegurarnos que damos la mejor atención sanitaria a nuestros pacientes.

«Busca a otras mujeres»

P.- ¿Qué mensaje le darías a una niña/adolescente?

R.- Si tuviese a una niña o una adolescente delante lo primero que le diría es: Quiérete a tí misma y quiérete muy bien. Quiérete tan bien que no permitas que nadie te quiera peor de lo que tu te quieres. Desconfía un poco de la gente que te diga que no hay que tener miedo porque siempre se tiene miedo. Yo tengo miedo todavía y lo seguiré teniendo, pero aprendes con el tiempo a convivir mejor con el miedo. El camino de las mujeres todavía no es tan fácil como debería ser, te vas a encontrar con situaciones en las que mucha gente va a estar en contra de tus decisiones o no vas a ver referentes a tu alrededor porque las mujeres somos invisibles todavía; en los libros de historia, en los libros de texto o en la wikipedia, pero estamos. Mira a tu alrededor porque vas a ver millones de mujeres haciendo cosas increíbles. Para nosotras es importante que seas tú misma porque cuando tú eres tú misma yo puedo ser yo misma también. Te invito a que cuando estés agotada, cansada, cuando pienses que no puedes, cuando te desilusiones, cuando tengas mucho miedo, cuando estés sola, busca a otras mujeres, busca a tus amigas, busca a gente de tu familia, a una profesora; busca a otras mujeres porque ellas van a entender muy bien por lo que estás pasando y son esas redes de apoyo las que te ayudarán. A mí han sido esas redes de apoyo las que me han ayudado a llegar a donde he llegado.

Y lo último: No busques nadie que te complete. No necesitas a nadie que te complete porque tú ya naciste completa. Así que sigue adelante y vuela alto.