Olga Doménech coronavirus

Fotografía facilitada por la waterpolista del CN Terrassa Olga Doménech con motivo de la entrevista concedida a Efe.

Olga Doménech, de waterpolista a auxiliar de enfermería

Andrés del Castillo EFE-Barcelona - 24 abril, 2020

Como para muchos otros deportistas de élite, la vida de Olga Doménech se ha visto interrumpida durante el estado de elarma. El confinamiento de esta waterpolista duró una semana, lo justo para dejarlo «todo en orden» y ver que podía «ayudar más en un hospital que estando en casa«. Un trabajo que, desde el 23 de marzo, compagina con su entrenamiento virtual con todo el equipo del CN Terrassa.

Su vocación sanitaria está en los genes familiares, con una madre auxiliar de clínica y un padre enfermero de Psiquiatría ya retirado. Ahora, la cinco veces campeona de Europa centra sus esfuerzos en los más necesitados, con jornadas de doce horas en la sexta planta del Hospital Parc Taulí de Sabadell en Barcelona.

Sin actividad en la piscina y obligada a cerrar la cafetería que tiene en el barrio barcelonés de Gracia, a la waterpolista se le abrió otra puerta. Inconformista e inquieta como pocas, se lanzó a buscar un centro asistencial donde poner en práctica sus conocimientos de auxiliar de enfermería y técnica en documentación sanitaria.

Jornadas de doce horas y entrenamiento virtual

El antiguo alcalde de Sabadell y actual delegado de la Generalitat en Barcelona, Juli Fernández, la puso en contacto con el hospital de referencia de la ciudad catalana, donde Doménech nació hace 31 años. En el Taulí realiza turnos de doce horas en la sexta planta, donde atiende a enfermos de la COVID-19.

«Me daba igual el hospital o la residencia a la que ir. Quería ayudar, sentirme útil y aprovechada», cuenta Doménech a Efe en uno de sus días libres, en el que no ha faltado al entrenamiento físico que todo el equipo del CN Terrassa realiza en grupo gracias a una aplicación virtual.

En la planta sexta, Doménech toma las constantes a los pacientes, los asea, les pone en contacto con sus familiares e informa a los médicos de cualquier novedad respecto a su evolución.

Emociones que varían según el estado del paciente

Reconoce la waterpolista que aunque «se trabaja mucho» durante los turnos, la gestión y organización está «bastante controlada», contradiciendo la sensación de «colapso» que le transmitían los medios de comunicación cuando veía o leía las noticias.

Después de dos semanas en el hospital, la enfermera Doménech destaca que tratar a pacientes con coronavirus «carga emocionalmente» y que durante la jornada hay «altibajos» en la gestión de las emociones según evolucionan los pacientes.

«No pensé en las emociones cuando decidí trabajar contra el coronavirus y me tiré de cabeza. Tenía la opción de dejarlo, pero aquí estoy», relata la waterpolista, que tiene, como todas sus compañeras, un terapeuta para «gestionar» los estados de ánimo.

Todos juntos para el aplauso

Olga Doménech sale del hospital a las ocho de la noche y ahí se une al aplauso de enfermeros, médicos, personal de ambulancias, policías, bomberos y ciudadanos. «Ese reconocimiento nos da mucha fuerza. Lo más bonito de esta experiencia es que todos vamos a una», destaca.

Cuando se le pregunta cuándo la vida volverá a ser como antes, Doménech dice que va «para largo» y que la «normalidad, con cautela» volverá «hacia mediados de mayo«.

Una vuelta al agua incierta

La que es una de las waterpolistas más laureadas de Europa y hasta la temporada pasada capitana de uno de los mejores equipos de la historia del waterpolo (el CN Sabadell) ve, sin embargo, «complicado» que pueda concluirse la temporada, que ya da «por finalizada hasta septiembre».

Tampoco podrá asistir, como aficionada, a los Juegos Olímpicos de Tokio, pese a que tenía ya comprado el billete de avión para ir a ver jugar con la selección española a Bea Ortiz, Pili Peña, Paula Leitón, Maica García o Anni y Clara Espar, con las que ha compartido media vida en el agua. Ese plan, como tantos otros, deberá esperar.