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8M | Oleksandra Matviichuk (Ucrania), abogada defensora de los derechos humanos

Rostyslav Averchuk | Kiev - 8 marzo, 2024

La ucraniana Oleksandra Matviichuk ha tenido claro desde que estaba en la escuela que quería luchar por la democracia y la libertad y ese deseo la llevó a fundar en 2007, junto a otros compañeros, el Centro para las Libertades Civiles, por medio del que han documentado crímenes de guerra en varias ciudades de Ucrania desde que Rusia anexó la península de Crimea, en 2014.

"Entrevisté a cientos de personas que sobrevivieron al cautiverio ruso. Me contaron cómo las golpearon, las violaron, las estrellaron contra cajas de madera, les cortaron los dedos y les arrancaron las uñas. Fueron torturadas con electricidad", recuerda Matviichuk en una entrevista con Efeminista.

Su trabajo y el de sus colegas llevó a su organización a ganar el Premio Nobel de la Paz en 2022 por su "esfuerzo extraordinario para documentar los crímenes de guerra, los abusos de los derechos humanos y el abuso de poder". "Juntos demuestran la importancia de la sociedad civil para la paz y la democracia", dijo la organización del Premio Nobel.

Oleksandra Matviichuk es una de las ocho constructoras de paz a las que Efeminista, con motivo del 8M, ha entrevistado en ocho países diferentes por su labor en la defensa de los derechos humanos en sus respectivos territorios, pese a la dura realidad que enfrentan cada día dentro y fuera de ellos.

Debido a la guerra en Ucrania, las mujeres no sólo sufren por el aumento del riesgo de violencia de género y la explotación y el abuso sexual sino también por la pérdida de medios de vida y el aumento de los niveles de pobreza. Los desplazamientos y la destrucción a gran escala de la infraestructura también han dejado fuera del alcance de muchas personas los servicios para las supervivientes de la violencia, la atención sanitaria y otras formas fundamentales de apoyo, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

La inspiración de Oleksandra Matviichuk

Pregunta: ¿Cómo y por qué decidió dedicarse a la defensa de los derechos humanos?

Respuesta: Cuando estudiaba en la escuela, conocí a un disidente soviético, un ex prisionero político del GULAG soviético, Yevguen Sverstiuk. Me presentó al círculo de disidentes, donde tuve el privilegio de hablar con personas fantásticas que tuvieron el coraje de enfrentarse a toda la máquina totalitaria soviética. No tenían más instrumentos que sus propias palabras y su propia posición, pero cambiaron la realidad estratégicamente. Este ejemplo me inspiró tanto que decidí estudiar derecho y luchar por la democracia y la libertad.

P: ¿En qué se han centrado usted y el Centro para las Libertades Civiles desde el inicio de la invasión a gran escala?

R: Fundé el Centro para las Libertades Civiles junto con mis colegas en 2007. Trabajamos en varios proyectos, pero la invasión arruinó todo lo que llamamos una vida normal.

En 2014, cuando Rusia invadió, fuimos la primera organización de derechos humanos que envió grupos móviles para documentar crímenes de guerra en Crimea, Luhansk y Donetsk. Entrevisté a cientos de personas que sobrevivieron al cautiverio ruso. Me contaron cómo las golpearon, las violaron, las estrellaron contra cajas de madera, les cortaron los dedos y les arrancaron las uñas. Fueron torturadas con electricidad.

Pero después del 24 de febrero de 2022, nos enfrentamos a una cantidad sin precedentes de crímenes de guerra rusos. Construimos una red nacional para documentar cada crimen cometido en cada asentamiento más pequeño. Sólo en estos dos años de guerra a gran escala documentamos más de 64.000 episodios de crímenes de guerra.

Las víctimas hablan con nosotros porque necesitan restaurar no sólo sus vidas rotas, sus familias y su visión del futuro, sino también su creencia rota de que la justicia es posible, incluso con retraso.

P: ¿Qué amenazas y desafíos enfrentan las mujeres y las niñas en Ucrania debido a la invasión rusa a gran escala?

R: Rusia utiliza los crímenes de guerra como medio de guerra. Es una política deliberada del Estado ruso. Rusia instrumentaliza el dolor. Las tropas rusas intentan quebrar la resistencia popular y ocupar el país infligiendo un enorme sufrimiento a la población civil.

Mencioné 64 mil casos. Es sólo la punta del iceberg. Y entre estos casos, hay muchos casos contra mujeres y niños.

Las tropas rusas bombardean deliberadamente edificios residenciales, escuelas, iglesias, museos y hospitales. Están atacando los corredores de evacuación, están torturando a la gente en campos de filtración, están tomando por la fuerza a niños ucranianos y enviándolos a Rusia. Prohiben la lengua y la cultura ucranianas. Están secuestrando, robando, violando y matando a civiles en los territorios ocupados.

Quiero contarles la historia de Ilya, un niño de 10 años de Mariupol, y su madre. Cuando los rusos sitiaron la ciudad, no permitieron que la Cruz Roja evacuara a los civiles. Ilya y su madre tuvieron que esconderse en el sótano de su casa. Derritieron nieve para tener agua y encendieron fuego para cocinar.

Al quedarse sin productos, tuvieron que abandonar sus hogares. Mientras buscaban comida, fueron alcanzados por los bombardeos rusos. La madre de Ilya resultó herida en la cabeza y la pierna del niño resultó gravemente herida. Con sus últimas fuerzas, la madre llevó a su hijo al apartamento de un amigo. No recibieron asistencia médica. Antes de esto, el ejército ruso destruyó deliberadamente el hospital de maternidad y toda la infraestructura médica en Mariupol. Este niño y su madre simplemente se tumbaron en un sofá y se abrazaron. El niño le dijo a mi colega que su madre murió congelada.

Oleksandra Matviichuk defensora Ucrania

La Nobel de la Paz Oleksandra Matviichuk en una foto cedida.

Las mujeres en la guerra en Ucrania

P: ¿Qué está en juego en lo que respecta a las realidades de las mujeres en Ucrania y Rusia?

R: La diferencia en el trato a las mujeres demuestra claramente que esta guerra no es sólo una guerra entre dos estados. Esta es una guerra entre dos sistemas: el autoritarismo y la democracia.

Conozco a muchas mujeres fantásticas en diferentes ámbitos de la sociedad ucraniana. Las mujeres se unen a las fuerzas armadas de Ucrania. Las mujeres toman decisiones políticas importantes, coordinan grandes iniciativas, documentan crímenes de guerra, están al frente de esta batalla por la libertad y la democracia. Las mujeres ucranianas pueden elegir su papel en la sociedad.

En Rusia, a las mujeres se les asigna su papel en la familia y la sociedad, mientras que los hombres dominan. Incluso la violencia dentro del hogar está despenalizada. Y por eso nosotras, las mujeres, también estamos luchando por nuestras hijas en esta guerra.

Queremos que nuestras hijas nunca se enfrenten a una situación en la que tengan que demostrarle a alguien que también son seres humanos.

Mi amiga y colega Andriana Susak dejó a su hijo de seis años y se unió a las fuerzas armadas ucranianas para luchar por que su hijo y otros niños en este país tuvieran un futuro democrático y pacífico. Estamos asumiendo la responsabilidad sobre nuestros hombros. Sabemos que tenemos iguales derechos, lo que significa iguales deberes. Lucharemos por nuestra libertad y por la libertad de nuestros hijos.

P: ¿Hay alguna forma de ayudar a las mujeres ucranianas cautivas en Rusia y a otras víctimas de los crímenes rusos?

R: Rusia ignora todas las disposiciones del derecho internacional humanitario y todas las decisiones de las organizaciones internacionales. No tenemos herramientas legales para proteger a las mujeres que están en cautiverio ruso.

Se trata de una gran cantidad de mujeres, tanto militares como civiles, que fueron detenidas sin ningún motivo. Estoy segura de que están siendo violadas y torturadas en el mismo momento en que hablo con usted, en una enorme cantidad de lugares de detención, oficiales y secretos, en Rusia y los territorios ocupados.

¿Qué hay que hacer? En primer lugar, tenemos que restablecer la ley y el orden por la fuerza. Necesitamos ayuda militar. La primera prioridad es proporcionar a Ucrania armas para que podamos defender nuestro país, nuestro pueblo, nuestro territorio, nuestra elección democrática y evitar que se produzcan nuevos crímenes de guerra rusos. Como defensora de derechos humanos, me encuentro en una situación en la que la ley no funciona pero sí creo que es temporal. Cuando retiremos las tropas rusas de Ucrania y les impidamos atacar a otros países, encontraremos una manera de garantizar la justicia. Y es por eso que estamos haciendo nuestro trabajo.

Tenemos que hacerlo para romper el círculo de impunidad del que Rusia ha disfrutado durante décadas. Las tropas rusas cometieron horribles crímenes de guerra, no sólo en Ucrania, sino también en Chechenia, Moldavia, Georgia, Malí, Libia, Siria y otros países. Nunca han sido castigados. Creen que pueden hacer lo que quieran.

Si queremos evitar guerras en el futuro, tenemos que castigar a los estados y a sus líderes que las inician en el presente. Es sentido común.

P: ¿Cuán optimista es usted respecto de que se haga justicia por los crímenes cometidos por Rusia y Ucrania?

R: He estado luchando por los derechos humanos durante 20 años, así que si soy pesimista no podría permanecer en esta lucha por tanto tiempo. No podemos predecir el futuro, pero tenemos la obligación moral de hacer todo lo que podamos en el presente para construir el futuro que queremos para nosotros y nuestros hijos.

Tenemos algún éxito intermedio. Esta es la guerra más documentada en la historia de la humanidad. La atención del mundo está concentrada en esta guerra rusa contra Ucrania. Pero todo el sistema de paz y seguridad de la ONU se está derrumbando ante nuestros ojos y no puede detener las atrocidades rusas.

En tiempos de turbulencia como estos, se requiere liderazgo político. Necesitamos de los políticos de Occidente, de América Latina o de África rasgos humanos muy simples. Necesitamos valentía y responsabilidad histórica.

Oleksandra Matviichuk defensora Ucrania

La ucraniana Oleksandra Matviichuk, fundadora del Centro para las Libertades Civiles. Foto: Cortesía

"El Nobel nos dio la oportunidad de ser escuchados"

P: ¿Cómo le ha ayudado ganar el Premio Nobel de la Paz a hacer llegar estos mensajes a los líderes mundiales?

R: La voz de los defensores de los derechos humanos de nuestra parte del mundo no se escuchó durante décadas. Durante décadas repetimos que la paz y los derechos humanos están inextricablemente vinculados. Los países que violan masivamente los derechos humanos y las libertades representan una amenaza no sólo para sus propios ciudadanos, sino para la paz en toda la región y en todo el mundo.

Los países democráticos cerraron los ojos ante todo lo que Rusia hacía dentro y fuera del país. Continuaron con sus actividades como de costumbre, estrecharon la mano de Putin y construyeron gasoductos (desde Rusia).

Lo que está sucediendo ahora es responsabilidad de las democracias bien desarrolladas. Porque la libertad tiene una característica única. En nuestro mundo interconectado, sólo la expansión de la libertad hace que nuestro mundo sea más seguro. Recibir el Premio Nobel de la Paz nos dio la oportunidad de ser escuchados.

P: ¿Ha sentido la solidaridad de otras mujeres que trabajan en la defensa de los derechos humanos?

R: Agradezco a todas las mujeres de todo el mundo que están con nosotras en este momento dramático de nuestra historia. Su posición activa y su solidaridad nos ayudan a sobrevivir y seguir resistiendo.

Después de que comenzó la guerra a gran escala, recibí una carta de una mujer siria, defensora de los derechos humanos. Me dijo que ella y todo su equipo están con nosotros y saben lo que significa vivir en una guerra a gran escala. Ella escribió: por favor dígame qué necesita y haremos nuestro mejor esfuerzo porque su éxito será nuestro éxito.

P: ¿Qué le da fuerzas para continuar con su trabajo?

R: Creo que todos nuestros esfuerzos importan. Una vez más me refiero a mi experiencia de trabajo con disidentes soviéticos. Desde una perspectiva de corto plazo, su movimiento fue aplastado. Fueron encarcelados, obligados a recibir tratamiento psicológico o asesinados. Sus carreras quedaron arruinadas, sus familias separadas y sus vidas destrozadas. Pero gracias a ellos ahora tenemos la oportunidad de luchar por un país independiente.

También sé que la gente tiene un impacto mucho mayor del que pueden imaginar. Esa movilización masiva de gente común y corriente puede hacer historia. Y toda mi experiencia me demuestra que cuando no puedes confiar en instrumentos legales o políticos responsables, siempre puedes confiar en las personas.