Varios jóvenes de 13 y 14 años participan de un taller de "Nuevas Masculinidades" de un instituto cercano a Barcelona. EFE/Marta Pérez

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Nuevas masculinidades frente al retroceso: jóvenes, redes sociales y el desafío del cuidado

Cristina Bazán | Lima - 19 septiembre, 2025

Aunque las estadísticas a nivel mundial son escasas, hay informes en países como España que revelan que el negacionismo de la violencia de género está aumentando especialmente entre los hombres jóvenes. Una realidad potenciada por las redes sociales que evidencia la necesidad de construir nuevas masculinidades alejadas de la violencia y la imagen machista del poder que ya está provocando graves retrocesos en los derechos de las mujeres.

El Informe Juventud en España 2024, presentado recientemente, señala que hay un incremento de la consideración de "la violencia de género como un invento ideológico", que aunque no es exclusivo de los varones sí es entre ellos donde las cifras aumentan de manera preocupante. El negacionismo entre los hombres pasó de 11,9 % en 2019 al 23,1 % al 2023 y entre las mujeres de 5,7 % al 13,2 %.

"Sí se está construyendo toda una narrativa fuertemente conservadora, pero no solo negando dimensiones de las prácticas machistas como la violencia, sino que tienen que ver con un retroceso en cuanto a reconfigurar o configurar una masculinidad nuevamente dominante e impositiva", explica a Efeminista el antropólogo Jimmy Tellería, co-coordinador para Latinomérica de la Red MenEngage, que trabaja para transformar masculinidades patriarcales.

Tellería explica que la falta de estudios específicos sobre este tema, especialmente en América Latina, impide hacer análisis más profundos de la situación, pero que algunos ejemplos presentes en ciertos países pueden ayudar a clarificar el escenario actual.

"Recientemente pasamos una elección en Bolivia y mucha gente joven, al igual que en la Argentina con el caso de (Javier) Milei, votó por esa propuesta conservadora. Y de este grupo lo que se tiene como información general es que principalmente han sido hombres jóvenes", señala.

Reacción a los avances de los derechos de las mujeres

Tellería cree que esta ola negacionista es una reacción a los avances de los derechos de las mujeres, sumado a la creación de normativas que las protegen de la violencia machista.

"A través de redes sociales se están construyendo narrativas de cuestionamiento a los marcos normativos, a los avances bajo argumentos como 'nos denuncian falsamente' o 'corremos mucho riesgo'. Empieza también a aparecer esta lógica de la de ser víctima de estas leyes", señala.

Además, dice, líderes ultraderechistas como el presidente de Argentina, Javier Milei, están empezando a utilizar al concepto de "libertad" como "oposición" a una supuesta opresión que ahora dicen estar viviendo los hombres.

"Hay un imaginario en los jóvenes de que están viviendo un sistema de opresión y les ha cuajado ese sistema en las cabezas y por supuesto cualquier discurso entre comillas libertario puede ser muy seductor para la construcción de estas masculinidades que se están creando bajo un discurso de opresión ante los avances y derechos de las mujeres", reitera.

Nicko Nogués, fundador del Instituto para el Desarrollo de Masculinidades Anti Hegemónicas, también alerta sobre el aumento del negacionismo, aunque según las cifras que él maneja la tendencia es más mundial e "independientemente de la edad".

"Se estima que entre un 33 % y un 35 % de la población masculina del mundo cree que el feminismo supone un retroceso para ellos, para los avances de los hombres. Es es una cifra muy importante", señala en una entrevista con Efeminista.

Asegura que los "movimientos autoritarios" están capitalizando el "enojo" y "miedo" de los hombres y apuntando a las luchas para combatir las discriminaciones hacia las mujeres como un "enemigo en común".

El rol de las redes sociales

Redes sociales como TikTok juegan un papel muy importante en la amplificación de discursos negacionistas, afirma Nogués, ya que los mensajes llegan a los jóvenes "muy diluidos y muy empaquetados".

"Esos algoritmos siguen alimentando una conversación muy sesgada en torno a historias que no necesariamente responden a contextos históricos de justicia social, sino que te empaquetan lo que mejor se va a compartir en términos de engagement, que no es otra manera muy cínica de llamar a los discursos de odio en esencia, que es lo que crea mayor alcance por generar mayor conversación en esas plataformas tecnológicas", menciona el también creador de la comunidad @demachosahombres.

Explica que las redes sociales se han convertido en una "ventana exponencial a respuestas" que buscan los jóvenes sobre determinados temas, pero que están "muy sesgadas por todos estos algoritmos".

"Es un análisis del mundo que lo solemos simplificar mucho, pero que responde a estructuras muy complejas, de intereses y capitales muy complejos en manos de tecnológicas que son muy pocas y que están muy asociadas hoy en día también a panoramas políticos. Es una intersección entre tecnología y democracia que vulnera el tejido social causando efectos como la polarización que estamos viviendo", indica.

Estos medios tecnológicos, dice, también han permitido viralizar con mayor impacto actitudes de "masculinidad hegemónica" de políticos en todo el mundo, que normalizan la violencia y la liga directamente con una imagen machista del poder, como una pelea que a finales de agosto protagonizaron dos políticos mexicanos en el Senado azteca.

"Cuando un país se acostumbra a observar y a normalizar que liarse a puñetazos en el Congreso o en el Senado forma parte de ejercer autoridad y demostrar que eres una persona patriota que está respetando la honorabilidad de su partido político, es superpeligroso porque lo que se sigue estableciendo es una asociación directa entre liderazgo, autoridad y violencia. Y eso conéctalo a la masculinidad", analiza Nogués.

Trabajar con el cuidado

Jimmy Tellería asegura que es vital mostrar a los hombres el costo que el machismo tiene en sus vidas para que ellos empiecen también a ser parte de la solución y no perpetúen la violencia.

"Los hombres estamos cómodos en el privilegio. Es muy complejo desmontar un sistema de privilegios histórico, que cruza justamente por no interpelarse. Porque ¿quiénes llegan a cuestionarse algo de las masculinidades? Hombres que están atravesando por alguna crisis particular: el envejecimiento, el desempleo, la paternidad, la sexualidad, la salud, pero no necesariamente hay conciencia general en los hombres sobre los costos que el machismo tiene para sus vidas", señala.

Por eso cree que hablar de cuidados en la masculinidad "puede abrir espacios para reflexionar lo que cuesta el machismo a la vida de los hombres", aunque lamenta que "todavía no es un tema prioritario" para la sociedad y para las organizaciones de cooperación internacional, que son las que más trabajan para prevenir la violencia.

"Hay que abrir el espacio, llegar a grupos nuevos, a sindicatos, estructuras de hombres tradicionales", insiste.

Nogués coincide y señala que es momento de empezar a "entender el cuidado más allá del género, no como una cualidad de liderazgo blanda asociada al género, no como un acto de bondad, no como algo excepcional, sino como una infraestructura que tiene un equivalente de un 25 % del producto interno bruto en América Latina, por ejemplo, y que realmente es algo que sostiene la vida en términos económicos", argumenta.

"Yo les diría a los hombres que se pregunten si este tipo de identidad les está causando mejores relaciones, si les está causando una buena salud emocional, física, espiritual. Si esta es una identidad que te dice que no llorar, que no hablar de tus problemas te hace más hombre, que no ir al doctor o no pedir ayuda es un síntoma de fortaleza, o es al revés", dice Nogués.

"No nos es funcional el modelo de masculinidad que estamos viviendo hoy en día. Es un tipo de identidad que constantemente se está rechazando desde la sociedad, lo están rechazando nuestras parejas, compañeras, amigas, etcétera. Yo les diría que encuentran modelos identitarios masculinos que realmente les sean funcionales en la práctica, les den mejor salud, mejor estabilidad emocional, mejor tipos de relaciones, más tranquilidad", concluye.