Nerea Pérez: el feminismo me ha ayudado a quitarme las gafas sucias

Ana Márquez | Madrid - 13 marzo, 2019

A la periodista y humorista Nerea Pérez de las Heras su monólogo «Feminismo para torpes» le ha servido para combatir la desigualdad en el siglo XXI. Con él muestra, a partir de escenas cotidianas, las consecuencias del patriarcado.

A partir de su exitoso monólogo,  Pérez ha publicado un libro homónimo en el que analiza de manera crítica todos los aspectos relacionados con el feminismo, un movimiento que describe como «quitarse unas gafas sucias» porque es «una manera de ver mucho mejor» lo que sucede en la sociedad.

En una conversación con Efe con motivo del Día de la Mujer, Pérez espera que este día de movilización sirva para que tanto hombres como mujeres «saquen los dientes» para que no se dé ni un paso atrás en la lucha por la igualdad.

El feminismo, un movimiento transversal

Pregunta: ¿Se considera feminista?

Respuesta: Por supuesto, y cuando me preguntan digo «claro ¿y tú no?», porque creo que es una revolución y un movimiento social que no solo sirve para eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres, sino que atraviesa otras desigualdades que tienen que ver con la raza, el dinero, la precariedad laboral.

Por ejemplo, una mujer feminista que llega a un alto cargo, se ha empoderado en un contexto capitalista; esa persona que ha aupado y está en ese contexto y tiene esa conciencia no puede dejar de preguntarse cuál es la situación de la mujer que tiene contratada en negro en su casa. Por lo que es una rueda de conciencia que no solo sirve para cuestionar las diferencias entre hombres y mujeres sino que sirve para cuestionar otras desigualdades.

Nerea Pérez humorista

La periodista y humorista Nerea Pérez de la Heras, autora de «Feminismo para torpes». EFE/A. Márquez

P: ¿Cómo la ha ayudado el feminismo?

R: Es muy difícil definirlo. Está muy bien la metáfora de las gafas moradas pero yo prefiero compararlo con una gafas sucias. Es difícil decir en qué te ayuda el feminismo porque te ayuda en todo, es como una claridad. Te ayuda a mirar el mundo de una forma diferente: cómo escuchas a las personas, cómo entiendes los comportamientos, cómo ves la educación o la política.

El feminismo es una manera de ver, de ver distinto y mucho mejor. Me ha ayudado a quitarme las gafas sucias.

«Siempre hay una reacción a los logros que conseguimos las mujeres»

P: Díganos dos medidas que deberían implantarse para caminar hacia la igualdad.

R: Lo primero que haría no es una medida concreta. Es, simplemente, dejarnos hacer a las feministas y no cuestionarnos los logros que hemos conseguido porque son un avance social para todo el mundo. Cuando reflexionas sobre la historia del feminismo, desde la primera ola, te das cuenta de que es como si diéramos dos pasos adelante y otro hacia atrás; porque siempre hay una reacción a los logros que conseguimos las mujeres.

Ahora la reacción tiene que ver con los partidos políticos de ultraderecha, que cuestionan la ley del aborto y quieren volver a la del 85. Es un retroceso muy explícito lo que quieren hacer. Al igual que cuestionan la ley de violencia de género porque consideran que hay que perder de vista las razones de esa violencia. No es lo mismo la violencia entre pandillas que la violencia en casa, y requiere unas estructuras de seguridad y judiciales para ser combatidas que deben ser promovidas por las instituciones públicas. Cuestionar los avances que hacemos es grave y tiene que fijarse un consenso.

La educación es fundamental, dejar de naturalizar que ciertas cosas sean naturalmente de niños y de niñas. Esos comportamientos de primeras parecen inofensivos pero con el paso del tiempo dejan de serlo. Todo en el «camino rosa» y en el «camino azul» se va volviendo menos inofensivo y con el paso del tiempo se convierte en brecha salarial, acoso en la calle…

Infantilización

P: ¿Se ha encontrado con algún obstáculo por ser mujer?

R: Los problemas con los que nos encontramos están distribuidos en muchas capas diferentes. Los más graves, igual, tienen que ver con los que yo he vivido como que te infantilizan, te dejan fuera de complicidades entre jefes… pero cuando eres feminista te das cuenta de los sustratos de arriba y abajo. Lo peor de todo es que está muy naturalizado. Nuestra manera de ir por la calle es distinta, de cómo trabajamos, de cómo distribuimos el tiempo… Como en España hay unas cuotas de igualdad que están bastante bien, parece que hay que dejar de hablar de esto, pero no.