Najat El Hachmi machismo islam

Najad El Hachmi autora del libro "Siempre han hablado por nosotras". Cedida por editorial Destino

Najat el Hachmi quita el velo al Islam en «Siempre han hablado por nosotras»

EFE | Madrid y Barcelona - 10 septiembre, 2019

El feminismo como libertad absoluta. Ese es el mensaje que la escritora marroquí Najat El Hachmi cree que es necesario volver a poner sobre la mesa en esta época en la que «quienes pretenden silenciarnos», asegura, «han dotado al machismo de nuevas formas, nuevas teorías y discursos cautivadores».

Esas nuevas formas en las que se disfraza el machismo son sobre las que reflexiona en su nuevo libro «Siempre han hablado por nosotras» (Destino), un manifiesto valiente y reivindicativo en el que explica la incompatibilidad que existe entre el Islam y el feminismo y en el que desmonta la teoría de que el uso del velo por parte de las mujeres musulmanas es parte de su pertenencia identitaria.

«El Islam es una desgracia para las mujeres»

El Hachmi (Marruecos, 1979), hija de una familia musulmana que llegó a Cataluña cuando ella tenía ocho años,  asegura en una entrevista con Efe que «el Islam lleva a la misoginia. Es mentira que sea feminista. Es una desgracia para las mujeres, es discriminatorio desde el inicio de los tiempos».

La autora considera que se está yendo hacia atrás. «Estamos en un momento de regresión absoluta y lo más demencial es que los cómplices y los agentes que intervienen en esta regresión no son los sospechosos habituales, como las familias conservadoras, porque el fundamentalismo islamista está teniendo una difusión tremenda y, encima, con la complicidad de una cierta izquierda relativista».

En este punto, remarca que esta izquierda -ella se siente una mujer de izquierdas- queriendo «ser integradora e inclusiva, lo que hace es dejar abandonadas y en la estacada a las mujeres, porque no dejan abandonado ni en la estacada a nadie más».

Najat El Hachmi reivindica que como mujer lo que quiere es su «libertad absoluta, mi dignidad, mi igualdad ahora. No quiero heredar menos que mi hermano, no quiero que me digan cómo tengo que vestirme, cómo tengo que comportarme, o que me digan que según como voy vestida determino la manera de comportarse de los hombres. Tampoco quiero que se me relegue a un segundo lugar», apostilla.

«El velo es la presión que se ejerce sobre nuestros cuerpos desde pequeñas cuando nos dicen que tenemos que taparnos».

El pañuelo como símbolo del machismo

En el libro, la escritora confiesa sentirse sorprendida al ver que las chicas más jóvenes «en vez de unirse a la lucha contra el machismo imperante, se suman al adoctrinamiento religioso, se apuntan a las versiones reaccionarias que quieren frenar el progreso de las mujeres» y -añade- «alzan la voz para defender, en nombre de la pertenencia identitaria y del esencialismo religioso, esos elementos objetivamente nefastos para nuestra dignidad».

Redes sociales como Instagram, asegura El Hachmi, están sirviendo de escaparate para que esta nueva ola de jóvenes que reivindican el uso del pañuelo difundan «la mejor imagen del Islam», subiendo fotos en las que se muestran cargadas de maquillaje y con una imagen posmoderna.

Un fenómeno que ha provocado que chicas descendientes de familias musulmanas que viven en Europa vuelvan a usarlo bajo lemas como «el pañuelo me hace libre».

Sin embargo, dentro del Islam, el pañuelo ha estado cargado -durante décadas- de estereotipos y restricciones para las mujeres. «El velo es el matrimonio y la maternidad como destino final (…) es que el trabajo de las mujeres no esté reconocido (…) es todas las dificultades a las que tienen que enfrentarse las que deciden seguir estudiando después de la educación básica (…) es la presión que se ejerce sobre nuestros cuerpos desde pequeñas cuando nos dicen que tenemos que taparnos», lamenta la escritora.

En realidad lo que estas jóvenes están haciendo, enfatiza, es someterse a dos patriarcados simultáneos: el de la dictadura estética occidental y el del pañuelo islamista.

«El Islam es, en su conjunto, un sistema de dominación machista»

El feminismo islámico

El ensayo, que también es un alegato en contra de la división del feminismo, denuncia que el llamado «feminismo islámico» lo único que pretende es aislar a la mujer musulmana de la lucha igualitaria mundial.

«Siempre que decía feminismo o machismo, creía que me estaba refiriendo a todas las mujeres. Tenía plena conciencia de que la vulneración de nuestros derechos es un fenómeno universal contra el que hay que luchar desde cada una de las esferas en las que nos movemos», relata la autora en el libro.

Pero, indica, se ha encontrado cada vez más con posturas en las que se señala al «feminismo blanco» como «opresor y colonizador», pues se considera que las luchas feministas occidentales no son iguales a las que deben tener las musulmanas.

Ante esto, El Hachmi llama a esas mujeres a despertar: «el Islam es, en su conjunto, un sistema de dominación machista», y señala que no lograrán que las mujeres que ya han conocido la libertad, vuelvan a conformarse con poco. «Es demasiado tarde. Ahora que sabemos que existe, sólo queremos la libertad entera», concluye.