trabajo de cuidado

Una mujer y una niña transportando agua potable en el campamento América Unida, situado en los desérticos alrededores de la ciudad chilena de Antofagasta. EFE/Mario Ruiz

Las mujeres destinan al trabajo de cuidados más del doble de horas que los hombres en Chile

Rubén Figueroa | Santiago de Chile - 21 abril, 2021

En Chile, los hombres dedican 18 horas de la semana al trabajo de cuidados, mientras que las mujeres destinan más del doble, alcanzando casi 41 horas en actividades no remuneradas, indistintamente si el núcleo tiene presencia de hijos.

Estos son los resultados que la Fundación Sol ha determinado en un estudio, que además esclarece que el 53 % de las mujeres chilenas que trabajan con o sin remuneración se encuentran en «pobreza de tiempo», lo que significa que exceden la carga de trabajo de cuidados establecida para un «buen vivir», a diferencia de los hombres, que suman un 36 %.

«Este hecho evidencia lo escaso que es el tiempo para las mujeres en cualquier tipo de hogar, y que las actividades no se distribuyen de manera equitativa», ha señalado Andrea Sato, coautora junto a Francisca Barriga del estudio «Pobreza de Tiempo y Desigualdad: La reproducción del Capital desde una mirada feminista».

Esta «pobreza» se ve aún más recrudecida en escenarios de hogares biparentales con hijos y en aquellos conformados por personas más allá del núcleo familiar, en donde las mujeres suman alrededor de 46 horas de trabajo no remunerado, mientras que los hombres 19 horas.

En los hogares de una pareja heterosexual con un niño menor de seis años, la cifra de pobreza de tiempo en madres asciende a un 82 %, en comparación con el 61 % para los padres.

Discriminación y roles de género

«El uso del tiempo diferenciado entre hombres y mujeres se convierte en un factor de discriminación para estas, ya que refuerza roles de género y la división sexual del trabajo», ha afirmado Barriga.

También se acentúa para las mujeres mayores de 40 años, que tienen una diferencia de 20 horas de trabajo no remunerado con sus parejas heterosexuales.

Respecto a las personas que no se encuentran directamente en el mercado laboral, la pobreza de tiempo de las mujeres asciende a un 20 % y la de hombres a un 2 %.

«Los hogares como unidades productivas juegan un papel fundamental en la organización de la vida social, cobran una gran relevancia en las cadenas de valor y abastecimiento, por tanto, entender desde la unidad doméstica la pobreza es fundamental para comprender las condiciones de vida especialmente de las mujeres» ha explicado Sato.

La línea de pobreza de tiempo fijada en este estudio es de una jornada y media legal de trabajo en Chile, es decir, 67,5 horas de trabajo semanal (remunerada o no), pero si una persona trabaja más de este tiempo se podría considerar una persona pobre de tiempo, según el documento.

«La disputa por el tiempo es una disputa política, jerarquizar los tiempos y valorarlos en función del mercado solo es beneficioso para el capital, recuperar el tiempo es recuperar la vida», ha zanjado Barriga.