mujeres rurales latinoamericanas

El director general de Casa de América, Antonio Pérez-Hernández, inaugura la mesa redonda 'Mujeres rurales latinoamericanas: Sostenibilidad y tecnología, aliadas para su desarrollo', realizada este 15 de octubre por el Día Internacional de las Mujeres Rurales. Foto: Cristina Bazán/EFE

Visibilizar el trabajo de las mujeres rurales, el primer paso para romper una triple brecha

Cristina Bazán | Madrid - 16 octubre, 2019

Visibilizar el trabajo que hacen las mujeres rurales latinoamericanas es imprescindible para ayudarlas a romper la triple brecha de género, pobreza y de acceso al mundo digital que sufren actualmente.

Esa ha sido una de las principales conclusiones de la mesa redonda ‘Mujeres rurales latinoamericanas: Sostenibilidad y tecnología, aliadas para su desarrollo’, organizada por la Fundación Microfinanzas de BBVA este martes en Casa de América, en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales.

En el coloquio, en el que han participado Soraya Villarroya, representante para Europa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura,; Laura Fernández, responsable de Empoderamiento de la Mujer de la Fundación Microfinanzas BBVA; Joel Hernández, responsable de Sostenibilidad y Agrotecnología de la Fundación Microfinanzas BBVA y Teresa Montoro, directora de Hora América de Radio Nacional de España (RNE), se han abordado los principales logros y los retos de las más de 60 millones de mujeres rurales que viven en esa región.

Los principales obstáculos

La invisibilización, la dificultad de alcanzar puestos de toma de decisión y de poder político y el poco o nada acceso a las nuevas tecnologías e internet son algunos de los obstáculos que sufren las mujeres rurales en América Latina y que, a decir de los ponentes, impiden que ellas adquieran independencia económica y laboral.

«115 millones de mujeres rurales viven en la pobreza, solo una de cada cinco de ellas tiene acceso a internet», ha señalado Laura Fernández. «Dedican -ha continuado- al menos 12 horas diarias al cuidado familiar y también al cuidado de animales. Su contribución a la agricultura suele ser invisible».

Soraya Villarroya ha explicado que estas horas dedicadas al cuidado familiar y del campo no son tomadas en cuenta como trabajo formal ni por ellas, ni por las autoridades. «En un 52 % de los casos las mujeres dicen que no trabajan. Ellas no están en las encuestas, no se consideran y no las consideran como población activa», ha comentado.

Los ponentes han coincidido en que el problema de que ellas no formen parte de estas cifras oficiales de trabajo impide también que los gobiernos tomen acciones y creen políticas públicas focalizadas para derrumbar estos obstáculos.

El papel de las mujeres en el área rural

El rol que cumple la mujer rural dentro de la cadena de producción alimenticia es fundamental, pero desconocido más allá de las cifras que difunden las onegés, ha asegurado Joel Hernández.

«La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura) dice que la mujer es el pilar de la alimentación primaria. Las mujeres rurales son el motor de la seguridad alimentaria», ha manifestado.

Es importante -ha añadido- que también se las incluya en las discusiones sobre el cambio climático que se realizan en distintas partes del mundo. «El cambio climático es un problema de todos, pero según el Banco Mundial afecta en mayor proporción a la población vulnerable, como lo son las mujeres rurales».

«Hay que apoyar a la mujer rural para acabar con el hambre en el mundo«, ha precisado Hernández. Y ha enfatizado en la necesidad de que las empresas les brinden apoyo económico y capacitación técnica.

«En América Latina hay 115 millones de mujeres que están excluidas del sistema financiero. Solo una de cada tres mujeres tienen una cuenta bancaria propia. Eso limita su desarrollo económico».

Los retos y el aporte tecnológico

El uso de la tecnología y la difusión de las historias de las mujeres rurales latinoamericanas en los medios de comunicación puede contribuir sustancialmente a la visibilización de los problemas que les afectan y a disminuir las brechas.

«Hay que hacerles conocer a ellas lo que aportan y a la vez concientizar al mundo», ha dicho Teresa Montoro. Ello -ha asegurado- empodera a las mujeres, ya que inmediatamente crean redes y asociaciones que luego llevan propuestas al ámbito político con el objetivo de exigir cambios para sus comunidades.

«Ellas están contribuyendo al cambio. Una vez que logran reconocerse y son conscientes del trabajo que realizan rompen la cadena y sus hijas ya no hacen lo mismo. Incluso sus hijos las miran de otra manera, ya no piensan que las mujeres tienen que estar en casa«, ha comentado.

Los ponentes han insistido en la necesidad de que la tecnología permita conectar a estas mujeres con el mundo y que sean ellas las dueñas de sus tierras, las que hagan los negocios y exporten sus propios productos.

«Tenemos que actuar y cambiar la forma de trabajar para que más mujeres participen en la economía del planeta. Si no trabajamos a favor de la igualdad de género no alcanzaremos los objetivos de la agenda 2030», ha concluido Laura Fernández.