Mujeres líderes políticas G20

Foto de familia de la cumbre de líderes del G20 que se celebró en Osaka, Japón, el viernes. EFE/ Lukas Coch

Mujeres líderes políticas, una brecha difícil de cerrar

Cristina Bazán | Madrid - 2 julio, 2019

El vídeo en el que las esposas de los líderes políticos más poderosos del mundo lanzaban migas a unos peces de estanque mientras ellos se reunían para discutir sobre políticas económicas durante la cumbre del G20, celebrada el 28 y 29 de junio en Japón, volvió a poner sobre la mesa la necesidad de romper con los estereotipos de género y acabar con la brecha que existe en la representación política mundial.

Mujeres líderes políticas G20

Las parejas de los líderes del G20 posan para una foto de familia en el Templo Tofuku-ji en Kyoto, Japón, este viernes. EFE

La escena, que recibió múltiples críticas en las redes sociales, no fue la única que se produjo durante la cumbre. Destacó también la foto de Theresa May y Ángela Merkel, acompañadas por Ivanka Trump, la reina Máxima de Holanda y Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, en medio de una veintena de hombres en un evento sobre empoderamiento femenino y la foto oficial del G20, en la que las dos únicas líderes se pierden entre los mandatarios varones.

La representación femenina crece lentamente

Según los datos presentados en el mapa 2019 de la Unión Interparlamentaria y ONU Mujeres, “la representación femenina en los procesos de toma de decisiones políticas continúa aumentando con lentitud”. Sin embargo, esos pequeños avances no se han visto reflejados en un ascenso a puestos de primer orden, como jefas de Estado o presidentas. Al contrario, ha disminuido.

Solo el 6,6 % de las jefaturas de Estado en el mundo son ocupadas por mujeres, mientras que en el caso de jefaturas de Gobierno ese porcentaje se reduce a 5,2%. En el informe anterior, el 7,2% de jefes de Estado y el 5,7% de jefes de Gobierno eran mujeres.

En el ámbito parlamentario o dentro del Consejo de Ministros la participación femenina es mayor, aunque ha tenido retrocesos en ciertos países. “La proporción de ministras mujeres se encuentra en un nivel alto sin precedentes del 20,7% (de 3.922, 812 son mujeres), 2,4 puntos porcentuales más con respecto a 2017”, detalla el informe.

Las mujeres presidentas del Parlamento representan un 19,7%, y las vicepresidentas, un 28,2%.

La brecha de género en la política

El último informe del Foro Económico Mundial sobre Igualdad, de diciembre de 2018, señala que la brecha de género en la representación política tardará 107 años en cerrarse, siendo junto al empoderamiento económico las diferencias más difíciles de superar.

Para Karina Cáceres, experta en Relaciones Internacionales, esta cifra es el reflejo de la serie de obstáculos que las mujeres tienen que pasar para ingresar en la política. «Culturales, por las creencias respecto a que las mujeres son menos capaces para ser candidatas, para ganar elecciones y/o para gobernar; partidistas, por el peso de prácticas dentro de los partidos políticos que dificultan su elección como candidatas; político-institucionales, por la vigencia de sistemas electorales que generan menos oportunidades para las mujeres o que no cuentan con mecanismos de acción afirmativa y, finalmente, obstáculos estructurales, por la carga de los cuidados y los roles tradicionales que limitan las opciones de las mujeres a la hora de participar en política».

La también politóloga añade que no es que las mujeres sean mejores o peores que los hombres en la política, pero sí es necesario que exista paridad ya que «una democracia sin mujeres, no es democracia».

Para alcanzar esa igualdad, asegura, hay que dar dos pasos fundamentales. Por un lado, «contar con una ciudadanía que valore la igualdad, que exija que se cumplan los derechos humanos y que vele por una política transparente, es la mejor manera de mantener a lo largo del tiempo los cambios sociales que podamos conseguir. El feminismo debería ser una valor social y una exigencia democrática ciudadana».

Y por el otro, hay que hacer innovaciones legislativas. «Desde el poder legislativo se pueden crear incentivos y mecanismos institucionales para que los partidos políticos incorporen más mujeres tanto en sus órganos internos, como en sus listas electorales. La incorporación de cuotas, por ejemplo, es un mecanismo que ha funcionado para mejorar la representación de las mujeres en la política».

Women Political Leaders

En paralelo al G20, en Tokio se celebró la primera Cumbre Mundial de Mujeres Políticas. En la cita participaron más de 300 mujeres que son líderes políticas en 87 países del mundo.

La diputada ecuatoriana Cristina Reyes fue una de las que asistió a la cita y sostiene que el objetivo es crear una «red internacional poderosa de mujeres» que ejercen una carrera política y que están comprometidas con transformar sus países y el mundo.

«Queremos eliminar cualquier tipo de violencia, empoderar a las mujeres. Que el acceso a la educación y a la salud no sean un privilegio, sino un derecho ejercido a plenitud», enfatiza.

Reyes considera que entre los principales obstáculos que tiene la mujer para alcanzar puestos de poder en la política están el machismo, la desigualdad, la violencia sistemática y los pocos espacios para la formación. «Es un trabajo que tenemos que considerar para que no sea solo un tema de cuota política, sino un tema de formación, de acceso a espacios de poder, no únicamente para representación sino para toma de decisiones».

En la declaración final de la Cumbre Mundial de Mujeres Políticas se comprometieron a adoptar medidas para hacer avanzar a la sociedad a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

«Alentamos la participación de las mujeres en todos los niveles políticos, incluidas las asambleas locales, para reflejar la diversidad de opinión pública (…) Nosotras, como líderes políticas, promoveremos el empoderamiento de las mujeres para lograr una sociedad en la que nadie se quede atrás».