Sandra Alaya en la puerta de su casa, en un barrio de La Guaira, Venezuela. EFE/Freddy Pelaez/Acción contra el Hambre
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Las mujeres que lideran la respuesta a los terremotos en Venezuela
Tras los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio, mujeres lideresas comunitarias han asumido un papel clave en la organización de la ayuda, la identificación de las familias más vulnerables y la coordinación con organizaciones humanitarias para garantizar que la asistencia llegue de forma equitativa a las zonas afectadas.
Ese es el caso de Yusmary Ortega y Sandra Alaya, quienes, pese a haber perdido bienes materiales o incluso familiares, se pusieron sus comunidades al hombro y empezaron a velar por miles de personas que vivían en algunas zonas del estado La Guaira, el más afectado por los dos sismos.
"Mis hijos estaban bien y eso me motivó a salir para ver la situación real de mi comunidad. Ahí pude percibir cuáles eran los daños estructurales, que fueron bastantes. Luego las autoridades del estado se empezaron a comunicar con nosotros, a darnos directrices sobre cómo socorrer a la gente, qué hacer en este caso, y comenzamos a organizar los campamentos", explica Ortega a Efeminista.
La mujer lidera desde hace cuatro años la comuna Gran Cacique de Mare Abajo, en La Guaira, y esa experiencia le ha permitido gestionar, junto a otras mujeres, de mejor manera la ayuda que poco a poco fue llegando tras la tragedia.
"Hemos podido entendernos, respetarnos, aceptar que ahorita aquí la única política es la solidaridad de un pueblo que lo necesita, independientemente de las culturas, creencias, religiones, políticas. Donde está predominando el amor al prójimo y la solidaridad por el pueblo venezolano", agrega.
Mujeres lideran la respuesta a los terremotos
Sandra Alaya lleva 14 años al frente de otra comunidad en La Guaira y aunque perdió a una de sus hijas en los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 asegura que encontró fortaleza en sus vecinos para poder liderar la respuesta a la emergencia.
"Ellos me dan mucho apoyo, son como una familia", cuenta a Efeminista, y destaca que si antes eran una comunidad muy cercana ahora están "más unidos que nunca".
Ambas están cumpliendo un rol importante en la coordinación de los insumos y la ayuda que llega desde organizaciones internacionales como Acción contra el Hambre.
"Nos acercamos a las líderes y tuvimos una reunión muy colaborativa. Desde el primer momento nos plantearon sus estadísticas, sus números mapeados. Fueron directas y nos dijeron: somos 2.000 familias, si pretenden venir a colaborar acá necesitamos que se cubran las necesidades de las 2.000 familias. Somos todas o nadie", recuerda Crisberth Méndez, oficial de comunicaciones de Acción contra el Hambre.
Méndez explica que las lideresas les pidieron que cualquier ayuda iniciara con atención psicosocial y que, gracias al nivel de organización, lograron una "sinergia sumamente buena" y así les pudieron entregar kits de higiene familiar y menstrual, agua embotellada y otros insumos de manera ordenada.
"Ese fue el voto de confianza que nos abrió las puertas con la comunidad y ellas dijeron: 'Esta gente es la que necesitamos'", menciona.
"Nuestra percepción es que sin el liderazgo y empoderamiento de estas mujeres en plena crisis, donde muchas de ellas incluso han perdido familiares, pero están al frente de la atención, esto no estaría saliendo tan bien", añade la trabajadora de la ONG.

Yusmary Ortega, una de las lideresas en La Guaira, Venezuela. EFE/Freddy Pelaez/Acción contra el Hambre
La unidad tras los terremotos en Venezuela
El doble terremoto deja hasta el momento 6.438 muertos y 86.358 personas han sido atendidas en hospitales tras el desastre, de acuerdo al último reporte oficial.
Al menos 10.696 viviendas han sido catalogadas como en "alto riesgo" tras la evaluación de las autoridades, por lo que muchas personas pasan sus días en campamentos habilitados por las ONG.
Yusmary Ortega afirma que la unidad entre los integrantes de las comunidades y el liderazgo de las mujeres que conocen a detalle los barrios es lo que ha permitido que el Gobierno venezolano y las organizaciones humanitarias extranjeras los conozcan y empiecen a ayudarlos.
"Fuimos la primera comunidad del estado de La Guaira atendida por el censo nacional de vivienda, logramos que el Ministerio de Vivienda se instalara en nuestro territorio y que las inspecciones a nuestras viviendas fuesen las primeras a nivel nacional", recuerda.
Han conseguido agua, baños, alimentos, e incluso han formado redes de apoyo para prevenir posibles casos de violencia que se pueden registrar en los campamentos.
Sandra Alaya, por su parte, espera que la unidad que se ha fortalecido tras los terremotos "siga siendo mejor" cuando las comunidades vuelvan a levantarse.
"Me siento bien, porque vamos a seguir adelante y tenemos que seguir fortaleciéndonos", asegura al tiempo que reivindica el trabajo que ella y otras mujeres están liderando: "Si nosotros no hubiésemos tenido la organización que teníamos, hubiese sido una tragedia".
Crisberth Méndez, de Acción contra el Hambre, agrega que el trabajo que ellas están realizando es "sumamente duro", pero que es necesario que el mundo vea lo que están haciendo y que las acompañe.
"Hay que visibilizar la fuerza y la resiliencia de estas mujeres. A pesar de toda la situación que tienen encima, están tan comprometidas con acompañar las necesidades de sus vecinas y compañeros. Es digno de admirar porque la emergencia agota y aunque en este momento están muy enérgicas, esto en unos meses va a dar algunos resultados posiblemente de salud mental en ellas", menciona.