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Mujeres en primera línea de fuego en España: un avance imparable pese a la desigualdad

Almudena Orellana | Redacción Efeminista - 15 septiembre, 2025

Los incendios del verano de 2025 han dejado en España casi 400.000 hectáreas calcinadas, según el sistema europeo EFFIS (Copernicus), así como pérdidas humanas, animales calcinados, aldeas evacuadas, bosques arrasados y efectivos exhaustos y precarizados. Una triste realidad que pone en la palestra la situación de bomberos, bomberas y agentes forestales, pero también otra circunstancia: la desigualdad de género en la lucha contra el fuego, un terreno profesional aún profundamente desequilibrado para las mujeres.

En los parques urbanos, por ejemplo, se estima que representan el 5 % del personal, siendo aún menor el porcentaje en muchas brigadas de bomberas forestales, donde incluso desciende por debajo del 2 % en algunas provincias. Todas, sin embargo, comparten con sus compañeros jornadas interminables, riesgos extremos y condiciones precarias, pero con el añadido de esa batalla diaria que supone el ser visibles en una sociedad a la que tanto aportan, en una profesión históricamente masculinizada.

Según datos de la asociación Ser bombera, en 2018, de los 20.041 bomberos que había en España solo 168 eran mujeres, es decir, un 0,83 %, por lo que ni un 1 % de los puestos del Cuerpo de Bomberos en España a nivel general estarían cubiertos por mujeres, aunque no hay estadísticas ni registros oficiales a nivel estatal.

Una ínfima representación femenina a la que se unen otros problemas como la precariedad generalizada, las plantillas envejecidas o dispositivos al límite por la escasez de personal, según han denunciado sindicatos como UGT.

Así, el responsable de la Federación de Servicios Públicos de UGT-CyL, Tomás Pérez, ha señalado "una descoordinación absoluta", con personal dos horas de brazos cruzados esperando órdenes, avituallamientos "tarde y escasos" y trabajadores "deshidratados y con calambres" por el esfuerzo, según testimonio recogido por EFE el pasado 21 de agosto.

Bomberas forestales: en primera línea de fuego y desigualdad

Las brigadas forestales han vuelto a demostrar este verano su profesionalidad, pese a los medios limitados y la sobrecarga de trabajo, y pese a que ellas, las bomberas forestales, representan una minoría que no alcanza el 2 % de los efectivos en algunas zonas de España. Una realidad que parece ir cambiando poco a poco.

Ana Belén Sequí, representante de GEACAM, Empresa Pública de Gestión Ambiental de Castilla La Mancha, dijo a Efeminista que el dispositivo Plan Especial de Emergencia por Incendios Forestales de Castilla-La Mancha había desplegado un total de 2.235 efectivos en los incendios de este verano.

De ellos, 1.994 han sido hombres y 241 mujeres, algo más del 10 % del operativo, en una comunidad que cuenta ya con 456 mujeres de manera habitual, lo que se traduce en un 16 % de la plantilla, según declaraciones a EFE de Mercedes Gómez, Consejera de Desarrollo Sostenible.

Sin embargo, sigue siendo todavía difícil la obtención de datos globales sobre el número de bomberas participantes en los incendios forestales de este último periodo estival, al ser competencias transferidas a cada comunidad autónoma y permanecer todavía algunos focos activos.

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Grupo de bomberas forestales especialistas de la Comunidad de Madrid. Fotografía cedida por Rosa Rivera Palomar a Efeminista.

Rosa y María José, bomberas forestales especialistas en Madrid

Rosa Rivera Palomar lleva más de veinte años como bombera forestal especialista en Madrid. Llegó a este oficio casi por azar, tras mudarse al medio rural, y encontró una vocación que, pese a su dureza, no ha querido abandonar. Hoy es una voz respetada en el sector, alguien que conoce como pocos las luces y las sombras de una profesión que ama, pero que exige cada verano jornadas extenuantes, desplazamientos continuos y un desgaste físico y emocional muy alto.

En entrevista con Efeminista, Rosa habla sin rodeos de las carencias que arrastran las brigadas madrileñas en las que presta servicio: falta de coordinación, retrasos en las activaciones y recursos insuficientes que, en muchas ocasiones, les obligan a trabajar al límite.

"Por desgracia, nunca hemos tenido ninguna ayuda externa a nuestras brigadas, ni por parte de las empresas de turno ni de la Comunidad de Madrid", señala.

"Llevamos muchos años de ninguneo y desprecio, aunque demostramos en todas las intervenciones nuestra eficacia en la extinción y conocimiento del medio", explica.

En el plano laboral, Rosa denuncia la lentitud con la que se aplican los cambios normativos que podrían dignificar su trabajo, y pide "que se ejecute la Ley Básica de Bomberas y Bomberos Forestales, que en la Comunidad de Madrid tengamos un convenio digno y actualizado y que se ajusten los sueldos a la realidad de la sociedad en la que vivimos".

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Fotografía cedida a Efeminista por Rosa Rivera, bombera forestal especialista de la Comunidad de Madrid durante un operativo.

Junto a su compañera, María José Bugallo, Rivera reconoce que las cosas han cambiado mucho desde que empezaron, sin embargo, advierte que aún queda mucho camino por recorrer.

"Hemos visualizado que trabajamos junto a ellos lactando, con la menstruación y con la menopausia. Esto parece una tontería, pero hasta hace dos días muchos hombres ni caían en la cuenta ni nosotras lo decíamos".

Agentes forestales: las guardianas invisibles de los bosques

Más lejos del foco mediático y de los incendios más virulentos, las agentes forestales desempeñan también una labor clave en la prevención, la vigilancia y la gestión del territorio dentro de un colectivo masculinizado y con plantillas insuficientes, especialmente en zonas rurales y aisladas. Una profesión que a menudo se confunde con la de bombera y que es preciso distinguir y visibilizar del mismo modo.

Según datos de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales en 2022, en España son más de 6.000 Agentes Forestales y las mujeres no llegan a 500 (el 8,33 %), "aunque en algunas comunidades autónomas el porcentaje llega hasta el 13 % del total de la plantilla".

Con funciones diferentes a las de las bomberas forestales, más relacionadas con la dirección de los dispositivos, las actividades de control de los montes, la detección de irregularidades o el apoyo en la investigación de los incendios, se enfrentan a una falta de reconocimiento casi aún mayor.

Mabe Molnar, jefa de prensa de agentes forestales, asegura a Efeminista que, aunque "las agentes forestales son funcionarias o personal laboral y tienen una mayor estabilidad que las bomberas forestales", por ejemplo, se encuentran aún más infrarrepresentadas y con iguales problemas de precariedad y desigualdad en "un sector rural que sigue siendo un mundo de hombres".

Bomberas urbanas: pioneras en romper los techos de cristal

Antes de Rosa y María José, pioneras como María Luisa Cabañero, primera bombera de España -cuya trayectoria se desarrolló sobre todo en el Parque de Bomberos de Puertollano-, ya jubilada, fueron abriendo camino en un ámbito tradicionalmente masculino.

Hoy, referentes como Marlene Nogueira, primera piloto de helicóptero militar de Portugal –en la actualidad en la base de Artenara, en la cumbre de Gran Canaria–, al igual que Rivera y Bugallo, demuestran que las mujeres están presentes en todas las áreas posibles de extinción de incendios, ya sean urbanas o rurales, e incluso en el aire.

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Foto de archivo de la primera promoción de mujeres bomberas en el Consorcio Provincial de Bomberos de Huelva el 31 de octubre de 1999. EFE/MIGUEL VAZQUEZ

En cuanto a los datos, y a pesar de los avances, lo cierto es que las mujeres en primera línea de fuego continúan infrarrepresentadas. En Madrid, por ejemplo, las bomberas de parques urbanos suponen un 3,4 % del cuerpo y solo unas pocas han conseguido plaza en los últimos años. Una de ellas fue Virginia Morales Manzanares, que se convirtió en la primera bombera especialista en la capital tras superar unas oposiciones con más de 2.600 aspirantes.

En otras provincias, como en Ponferrada (León), la incorporación de la primera mujer a su plantilla no ha llegado hasta este mismo 2025 en un cuerpo formado por 38 bomberos municipales y tras unas pruebas con 200 personas candidatas, de las cuales tan solo 17 eran mujeres. Cifras que, junto a las de otras comunidades, como Euskadi (2,5 %) o Cataluña (en torno al 5 %), evidencian de manera alarmante la brecha que todavía existe y que es preciso atajar en los cuerpos de bomberas y bomberos autonómicos.

Referentes para un futuro en igualdad que no puede esperar

Tras demostrar que la capacidad no entiende de sexos, las trabajadoras en primera línea de fuego reclaman lo mismo que sus compañeros: condiciones dignas y reconocimiento institucional.  "Ahora hay más información y estamos más visualizadas", señala Rivera.

"Hemos demostrado que hay excelentes profesionales en todas las categorías profesionales. Somos igual de fuertes y valientes que ellos", asegura.

"Los compañeros ya no dudan de nuestra valía por ser mujeres cuando conducimos un todoterreno o un camión, cuando nos ven limpiando el monte con desbrozadoras, motosierras o pértigas o dirigiendo en cualquier tipo de intervención. Las miradas con los años han cambiado, ya no se te quedan mirando como si fueras un marciano", añade Rivera.

Al mismo tiempo, Bugallo anima a las mujeres a intentarlo, asegurando que prima más la resiliencia y el tesón que ser la persona más fuerte. "Es un trabajo muy bonito. Y a las empresas y a la Comunidad de Madrid, o a quien le corresponda, decirles que las contraten", asegura.

Mientras, ambas piden también, al igual que muchos otros compañeros y compañeras, acciones concretas que garanticen no solo mejores condiciones salariales, sino también apoyo psicológico, formación especializada, incremento de efectivos, igualdad de oportunidades y estabilidad. Porque visibilizar la infrarrepresentación femenina, la precariedad y las duras condiciones existentes en la extinción de incendios, cada vez más frecuentes, es la clave para garantizar un servicio más justo, eficaz y representativo de la sociedad.