Imágenes del encuentro de la Asociación Construïm Juntes, pensada para visibilizar el papel de la mujer en la construcción, afirma que es un sector que está plagado aún de desigualdades y machismo. EFE/Alejandro García
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Mujeres de la construcción se unen para abrirse camino en el sector, aún muy masculinizado
Cascos, planos y andamios siguen resonando en la cabeza de muchos como "un oficio de hombres", pero la presencia femenina en la construcción en España crece y se abre paso en un sector que, según denuncian las profesionales, todavía está plagado de desigualdades y machismo.
El empleo femenino en esta industria encadena seis años de crecimiento y alcanzó en 2025 el 11,5 % del total de afiliaciones, de las que 166.933 corresponden a mujeres, la cifra más alta desde 2014, según datos del Observatorio Industrial de la Construcción.
Pese a la progresiva conquista de espacios, la discriminación de género persiste. "Nadie puede escapar del machismo en la construcción", lamenta la jefa de obra Marta Cabanillas en una entrevista con EFE.

La jefa de obra Marta Cabanillas, presidenta de la asociación Construïm Juntes. EFE/Alejandro García
Romper la excepción
Para luchar contra esta realidad, en 2020 Cabanillas impulsó Construïm Juntes, una asociación pensada para visibilizar el papel de la mujer en el sector y crear una red de apoyo que deje de convertir su presencia en la obra en algo excepcional.
"Queremos inculcar en la sociedad que las jóvenes se pueden dedicar a trabajos técnicos sin tener miedo a este camino porque se considere un trabajo de hombres, cuando eso realmente no existe", indica la fundadora y presidenta de la asociación.
En este marco, carpinteras, electricistas, constructoras y otras personas interesadas en la construcción organizan reuniones informales para compartir vivencias, debatir iniciativas y plantear proyectos, además de reuniones en línea con socias de Madrid y Galicia.
En vísperas del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, Construïm Juntes ha celebrado su primer encuentro institucional con la esperanza de dar impulso a la iniciativa.
Si no hay aún más presencia femenina en las empresas de construcción, dice Cabanillas, se debe a la falta de referentes y una necesidad no cubierta de sentir que perteneces a una comunidad en la que apoyarse.
Micromachismos
A esto se suma la exigencia desproporcionada a la que se suele someter a las mujeres, que se ven obligadas a demostrar constantemente su conocimiento técnico y su capacidad para asumir responsabilidades.
Las oficinas tampoco se salvan de los micromachismos. La jefa de obra pone un ejemplo: “Da igual que sea ingeniera o secretaria, la mujer que esté en ese momento en la oficina es la que tiene que hacer el café”.
“La sociedad no está preparada para aceptar a las mujeres como iguales”, añade.

Una integrante de la Asociación Construïm Juntes, pensada para visibilizar el papel de la mujer en la construcción, afirma que es un sector que está plagado aún de desigualdades y machismo. EFE/Alejandro García
Sector en auge
Pese a las dificultades, defiende la construcción como “un sector maravilloso, en constante evolución y crecimiento”, que ofrece una carrera “muy enriquecedora” y con muchas posibilidades de aprendizaje.
Así lo reflejan los datos, ya que la afiliación en el sector de la construcción creció un 3,1 % en el último año, con un aumento del empleo femenino del 4,1 %, por encima del 3 % registrado en el sector entre los hombres y del 2,7 % del conjunto del empleo femenino en otras actividades.
En este contexto, Cabanillas anima a las jóvenes a no descartar esta opción profesional por miedo a los prejuicios, y desea que iniciativas como la suya ya no sean necesarias en un futuro próximo.
Hasta que ese momento llegue, Construïm Juntes trabaja en una “larga lista de propuestas” para que la presencia femenina tanto en obras como despachos deje de percibirse como una excepción y pase a ser parte natural del paisaje de un sector que busca renovarse también en clave de igualdad.