La Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) presenta un informe sobre el impacto de los abusos y ataques sexuales contra las mujeres en los sectores del cine y el audiovisual este jueves en la Cineteca en Madrid. EFE/ Blanca Míllez
Suscríbete a nuestra newsletter "Sin permiso"
Más del 60% de las mujeres del cine han sufrido violencia sexual, según un informe de CIMA
"Más de la mitad de las mujeres" que trabajan en la industria cinematográfica y audiovisual en España, e independientemente de su edad, "han sufrido algún tipo de violencia sexual en el sector", según revela un informe presentado este jueves 24 de abril por la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), que denuncia además que estas agresiones están normalizadas e integradas de forma estructural en las dinámicas del sector.
Concretamente, más del 60 % de las mujeres de entre 20 y 50 años han declarado en sus entrevistas haber sufrido "algún tipo de violencia sexual en espacios relacionados con la industria del cine y del audiovisual", según recoge el estudio de la politóloga Nerea Barjola y la investigadora Bárbara Tardón, ambas expertas en violencias sexuales.
Titulado 'Después del silencio. Investigación sobre el impacto de los abusos y las violencias sexuales contra las mujeres en el sector del cine y el audiovisual', el informe destaca que "todas las mujeres profesionales" del sector "han enfrentado alguna forma de violencia sexual".
Expone asimismo las dificultades de las víctimas para denunciar: el 92 % de las mujeres que "han enfrentado violencia sexual" no la han denunciado y "tan sólo el 6,9 %" de las que la han sufrido han denunciado ante instancia policial o judicial, según el estudio.
Más bajo es el porcentaje de mujeres que transmitieron lo sucedido a una organización especializada, un 4,3 %, en tanto que un 13,6 % "se lo pudieron contar a una persona responsable" de recursos humanos.
Las víctimas sí confían en sus allegados, según revela que el 94 % se lo dijo a una persona cercana.
Temor, desconfianza, desamparo...
Las razones que enumera el estudio descubren la situación de inseguridad, temor y desconfianza en la que quedan las víctimas: "Más del 30 % de las mujeres que no han denunciado" no lo han hecho por "la inseguridad sobre cómo proceder", el 27 % no lo han hecho "por temor a represalias" y el 22,2 % por "la creencia de que no serviría para nada".
Si denuncian, aparece el desamparo, porque el estudio remarca que el 46,2 % de las mujeres tienen una opinión "muy mala" sobre la atención recibida, cifra por encima del 30,8 % que afirma tener una opinión "mala" y claramente por encima del 15,4 % que asegura que fue "buena".
El desconocimiento de los recursos a disposición es otra pauta, como demuestra que "casi el 64 % de las mujeres" no sabe de la existencia de protocolos para prevenir la violencia sexual en el lugar de trabajo o que "sólo el 24,4 %" de las encuestadas conoce los derechos consagrados en la ley de garantía integral de la libertad sexual, comúnmente llamada 'ley del sólo sí es sí'.
"Un sistema de impunidad" que protege a los agresores
El 76,3 % de las mujeres entrevistadas consideran que "las personas en posiciones de poder en la industria del cine y del audiovisual abusan de manera frecuente o muy frecuente de su autoridad para poder ejercer alguna forma de violencia sexual".
Formas que se dividen entre acoso verbal, acoso físico y acoso virtual y/o digital. Un 81,4 % afirma haber sufrido el primero; un 49,5 %, el segundo; y un 22,3 %, el tercero.
De todo esto colije el estudio que "el ejercicio de las violencias sexuales está normalizado e integrado de manera estructural en las dinámicas" del sector.
Denuncian las coordinadoras del informe la "existencia de un sistema de impunidad que protege a los agresores", sostenido, añaden, por "el silencio institucional y de las empresas (productoras, distribuidoras y plataformas) responsables de los proyectos". Se favorece así el encubrimiento, apostillan.
La salud mental y la salud física de las víctimas quedan afectadas, y no sólo, sino también sus decisiones profesionales y relaciones laborales.