Las mujeres en el arte no es cuestión solo de cuotas, según Borja-Villel

Carmen Siguenza - 23 mayo, 2019

El Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, uno de los museos más visitados del mundo, está capitaneado por Manuel Borja -Villel, quien también forma parte de la lista de las personas más influyentes en el arte contemporáneo, según publicó la revista londinense ArtReview el pasado año.

De ahí que este museo estatal tenga especial importancia a la hora de programar y dar visibilidad a las mujeres artistas, las siempre olvidadas de la historia. Una iniciativa, que además, obliga la Ley de Igualdad que entró en vigor en 2007.

Pero los datos son tercos todavía y de 4.697 artistas que el Museo tiene en la colección,  3.878 corresponden a hombres y 629 a mujeres, y de los artistas expuestos el 14,30 por ciento son  mujeres y el 81,15 por ciento hombres . La apuesta de Borja Villel es cambiar e igualar e ir equilibrando esas cifras.

El mundo contemporáneo no se entendería sin los movimientos feministas

Pregunta.- ¿Cuál es el papel de las mujeres en el arte contemporáneo?

Respuesta.- Digamos que el nivel artístico del mundo contemporáneo no se entendería sin los movimientos feministas de los años 60 y 70. Es una evidencia que ahora  hay más mujeres artistas que hombres, y que tienen una actividad muy importante que supera a las de otras épocas. Pero, sobre todo, es porque ha cambiado el concepto de lo que es la práctica artística, de lo que es el papel del arte, de las relaciones de poder, de cómo entendemos la sociedad».

Es verdad que vemos periodos en los años, 20, 40, 50 que el listado de artistas son todos hombres, y que hay pocas mujeres, y saldrían muy pocas mujeres en una historia del arte. Pero lo interesante que nos plantean estos movimientos feministas de los 60 y 70, de los que todavía nos alimentamos, no es que las mujeres ocupasen lugares de visibilidad, u ocupasen una posición en el canon, sino que lo equivocado era el canon.

Lo importante era ver que tal vez no había mujeres pintoras o escultoras, porque no estábamos viendo que había otro tipo de prácticas que a lo mejor tiene que ver con tejidos con otro tipo de cosas, y eso es lo que nos ha enseñado los movimientos feministas de esa época, y el hecho de que el arte contemporáneo sea abierto y recoja otras practicas, donde la idea de que el autor masculino no sea central, sin duda se debe a ese momento. No se entendería el arte contemporáneo sin la contribución del feminismo y las mujeres.

Cifras desiquilibradas

P.-La ley del igualdad entró en 2007. Usted llegó al Museo en 2008 ¿Qué ha hecho el Reina Sofía por igualar esas cifras tan desequilibras en representación de mujeres?y hombres . En la colección de 4.697 obras, 3878 son de hombres y 627 de mujeres. 

R.- Punto numero uno. Estamos trabajando a diversos niveles, uno de ellos tiene que ver con el aspecto laboral, conservadoras personas que trabajan en publicaciones. En este momento, por ejemplo, el Consejo de dirección del Reina es mayoritariamente femenino y por tanto se puede decir sin duda, que las directrices del Reina tienen una visión feminista en ese sentido.

«No hay que caer meramente en un problema de cuotas»

Y punto número dos. No caer meramente en un problema de cuotas, aunque hay que trabajar para que haya igualdad, pero de lo que se trata es de cambiar nuestra forma de percepción. Esto es posiblemente un trabajo más lento, pero esto es lo que nos ha hecho acercarnos a otras practicas artísticas, y eso es lo que ha hecho que estemos trabajando, incluso dentro de la colección, en ámbitos que antes no estaban representados.

En estos momentos tenemos en la colección dos ámbitos. Uno que es Mujeres Pop y otro que tiene que ver con la historia de la Transición, donde las mujeres artistas, el feminismo, tiene un papel esencial y luego en programas públicos, centros de estudios, itinerarios en la colección. Hay toda una serie de plataformas y mesas de trabajo, donde se estudian estos elementos.

En este último año ha habido dos cátedras, una ocupada por Nelly Richard y la otra por Rita Segato, donde desde un punto de vista feminista se planteaban muchos temas como el papel de la mujer en el arte y la cultura y la sociedad desde el siglo XV hasta ahora.

Un 14% de mujeres en la colección

P.- De  los artistas expuestos en la colección del  Museo hay un 14,30 por ciento de mujeres y 81,15 de hombres. ¿Cómo se explica esta cifra tan desigual?

R.- Estamos trabajando en cambiar todo esto, pero hay cosas que no podemos cambiar en la historia. En la parte contemporánea, que por desgracia no está expuesta. En el 20/ 21 vamos a volver a colgar toda la colección y llegará hasta el momento actual. Ahí la presencia femenina va a ser importante. La historia no se puede cambiar pero lo que estamos haciendo es abriendo perspectivas y ver que hay otro tipo de prácticas.

P.- ¿Qué diría a quienes critican que el Museo Reina Sofía dedica muy pocas exposiciones monográficas o temporales a mujeres?

R.- Bueno, que por un lado tienen razón y que seguimos trabajando en mejorar. Pero creo que habría que ver la evolución, las que había hace quince años y las que hay hoy. Existe un progreso importante. Y segundo, que no habría que plantearlo como cuotas. Por otro lado, en el semestre que viene tenemos tres exposiciones que hacen énfasis en este modo de entender la historia del arte. Tenemos una gran exposición muy importante para mi, que es la que fue gran actriz del momento, Delphine Seyrig, y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80. No añadirá un cambio en las estadísticas, pero será una nueva forma de entender el arte.

¿Cuáles son los diez mejores artistas?, y sin pensarlo te salen casi todos masculinos

La realidad que viene de la desigualdad

P.- ¿ A la hora de hacer compras, de nuevas adquisiciones, el Museo se plantea igualar este desfase entre hombres y mujeres?

R.- Obviamente no funcionamos meramente por cuotas. Pero tenemos en cuenta obviamente una realidad que viene de desigualdad y por tanto se tiene en cuenta para intentar corregir. Todos nos comportamos con unos hábitos adquiridos, hegemónicos, hacia ideas recibidas. De repente te dicen ¿cuáles son los diez mejores artistas?, y sin pensarlo te salen casi todos masculinos. Sí que intentamos hacer el ejercicio de ver que existe esa desigualdad.

En las ultimas compras es difícil hacerlo de modo estadístico. Las compras hay que estudiarlas, el pasado año se incorporó toda la donación de Elena Asins. Digamos que las estadísticas hay que analizarlas en su justa medida para no caer en una trampa, en una visión que no es feminista, sino más bien estándar o establecida. Tenemos en cuenta las dos cosas.

La invisibilidad de la mujer y el arte

P.- En esta desigualdad, en esta invisibilidad de la mujer, ¿ha tenido culpa el propio mundo del arte?

R.- Sí, por supuesto. Vivimos en un sistema, en una estructura que tiende a favorecer cierto tipo de prácticas, de ideas, en las que estamos todos inmersos. Y esto es también lo que enseñan los movimientos feministas y los movimientos anticolonización de los 60, que es la necesidad de una interpelación de un afuera que cuestiona cosas que nos parecían naturales. En este sentido, los libros de Rita Segato y de Silvia Federicci, en los que se plantean cómo se ha construido el mundo Occidental desde la conquista de América, cómo la colonización, raza, clase y la discriminación de la mujer van todos unidos. La forma de entender el cuerpo. Ahí el mundo del arte, de la cultura, ha jugado un papel en ese sentido de freno y de apertura.

La idea de autoría, la idea de ese autor genial, la idea de autor romántico, va muy ligada a la figura masculina y paternal.
Mientras que la idea de colaboración, la idea de lo colectivo va más ligada al feminismo… Por consiguiente, es fundamental que cuestionemos, no solo nuestras prácticas, sino las formas de clasificación. Nuestras formas de entender qué es el arte, la idea de autoría.

«No todo son exposiciones, sino tener capacidad de crear relatos»

P. ¿Quiénes son las mujeres del arte contemporáneo más influyentes ahora mismo?

R.- Pues a mí, las que más me interesan son las que rompen con esa idea de las influencias, de la ansiedad. Esta cosa de tener éxito, de los Top Ten es demasiado canónica. Tiene mucho que ver con el poder. Lo importante del feminismo, de uno tipo de feminismo, sabemos que hay muchos, es que no puede ser exclusivo, que se tiene que romper con estas relaciones tradicionales de poder.

Para mí una figura emblemática, que expusimos en el Reina Sofía, sería Lee Lozano (New Jersey, 1930- Dallas, 1999). Una artista que se pegó con todo el mundo, incluido con los grupos feministas. Que decidió en un momento abandona el mundo del arte. Fue una artista que rompió moldes en lo que es obra de arte y lo que es actitud artística.

Pero también en estos momentos una artista esencial es Hito Steyerl (Munich, 1966), que recoge toda herencia feminista y la transforma en otra cosa.

P.- ¿Además de las exposiciones que hace el museo con su programación por la igualdad?

R.- No todo son exposiciones, sino tener capacidad de crear relatos. Esta idea de las colecciones tradicionales tiene más que ver con los museos decimonónicos, con un museo muy patriarcal, muy patrimonial. Del mismo modo que se está cuestionando esto, también hacemos mucho énfasis en todo lo que tiene que ver con la pedagogía, con la educación, con debates, con crear plataformas para entender el mundo.

«El feminismo es otra forma de entender el mundo»

P.- ¿Qué es para Borja-Villel el feminismo?

R.- El feminismo es otra forma de entender el mundo, que debería liberarnos de las trabas de nuestra forma de estar en el mundo, de estas categorías sociales que se empezaron a conformar, como decía, en el siglo XVI, que están basadas en la desigualdad, en la explotación, que están basadas en la extracción, que están basadas en el beneficio. Para mi el feminismo es la prioridad de los afectos. El feminismo es dar más que recibir, y en este sentido es esencial para pensar cualquier forma de sociedad un poquito más justa.