modelos cánones

Clara Tomé y Carmen Meseguer, modelos y directoras del documental "Models Face the Industry". EFE/Imagen cedida por Models Face The Industry.

Modelos contra los cánones de belleza de la industria

María Muñoz | Madrid - 5 enero, 2021

“Empecé a explotarme hasta el límite haciendo tres horas de ejercicio diario y nunca viéndome lo suficientemente delgado”, “las modelos africanas y rusas pueden hacer cualquier cosa por menos dinero” o “con solo dieciocho años me llamaron gorda, simplemente al verme” son solo algunos de los testimonios que recoge el documental «Models face the industry» que denuncia situaciones cotidianas a las que los modelos hacen frente a diario.

En este proyecto, las modelos Carmen Meseguer y Clara Tomé, que siempre han estado delante de las cámaras, se colocan detrás para denunciar a través de sus testimonios y los de varias compañeras, situaciones comunes y poco agradables que se viven en ese mundo.

En apenas siete minutos de duración, el testimonio de los modelos Paloma Aguilar, Olya Kryvitska, Tolani Enwereje, Erika Pinto, Alessandra Ching, Rodrigo Laguna, Clara Tomé y Carmen Meseguer sale a la luz. Todos ellos son modelos profesionales y, aunque en diferentes registros, comparten una tónica común: algunas experiencias traumáticas vividas en su trabajo.

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A través del testimonio de ocho modelos, algunas realidades comunes en la profesión salen a la luz. EFE/Imagen cedida por Models Face The Industry.

Tras la iniciativa, están las modelos Clara Tomé (1997), cuya icónica melena afro abría desfiles de la pasarela madrileña como el de Hannibal Laguna, y Carmen Meseguer (1997), musa consagrada del diseñador Dominnico.

Desorden alimenticio o mental en el 65 % de modelos

“Tuvimos la idea en agosto, a raíz de ver una encuesta publicada por la cuenta de Instagram Shit Management”, cuentan a Efe en una entrevista el dúo de modelos, sobre esta cuenta dedicada a protestar sobre situaciones desagradables vividas por modelos, en cuya encuesta participaron “4.481 personas, de las cuales más del 65 % confirmó que había sufrido un desorden alimenticio o mental”, detallan.

Ya en 1995, Michael Gross publicaba el libro “Model, the ugly bussiness of beautiful women”, denunciando situaciones comunes sufridas en la profesión, sin saber que, 25 años más tarde, la lucha por mejorarlas seguiría aún en pie: “En este trabajo se normalizan estas situaciones, se hablan entre nosotros, pero nunca se hace nada”, explican las modelos.

La industria, que ha visto florecer con el tiempo términos como el “body positive” (aceptación de la diversidad de cuerpos), y ha dado énfasis a otros como empoderamiento” o “inclusividad”, sigue en ocasiones aplaudiendo y reivindicando de puertas para fuera y oprimiendo a aquellos que la viven desde dentro, y como recalca Tomé, “aunque se ha avanzado en muchos sentidos, se sigue estando bajo la misma presión”.

“Cada vez que iba a la agencia, me decían una y otra vez: ¿puedes adelgazar de cintura y engordar de cadera? Yo no sabía cómo tenía que ser una modelo de talla grande”, cuenta la modelo “plus size” Olya Kryvitska, un testimonio con el que coincide Rodrigo Laguna: “Pienso que el ‘body positive’ solo está bien cuando esa persona es alguien que ya está en la industria o que es influencer”, cuenta.

Cánones de belleza inalcanzables para las modelos

Mediante testimonios breves, realidades comunes como la bulimia, la discriminación étnica y la constante presión por conseguir cánones inalcanzables salen a flote, mediante un formato audiovisual, que es “más frío y crudo” y también “la forma más real de llegar a la gente”.

“Queríamos contarlo desde nuestro círculo y experiencia, conocemos a gente a la que nos encontramos día a día que tienen los mismos problemas, historias y traumas. Queríamos algo real, de la calle”, explican las modelos que, aunque se han enfrentado a dirigir su primera producción audiovisual, han conseguido una máxima difusión en redes en menos de 24 horas.

A Meseguer le gustaría que el documental llegase «a la máxima gente posible para que haya un cambio» y que la generación que viene detrás de ellas no sufra estas situaciones, mientras que Tomé añade que es necesario “llegar a diseñadores, directores de casting y gente que toma decisiones”.

“Sabemos que no somos las primeras que protestamos, pero queremos ser parte de algo, puede que una persona sola no tenga repercusión, pero varias a lo largo del tiempo pueden hacer ruido”, comparten.