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Vista general de un sector exclusivo para mujeres y menores en el Sistema de Transporte Colectivo (METRO), en Ciudad de México (México). EFE

Metro de México, el reflejo de la violencia hacia las mujeres

Martí Quintana | México - 12 febrero, 2019

Como si se tratara de un secreto oculto que al final sale a la luz, el Metro de la Ciudad de México se ha convertido, muy a su pesar, en un reflejo de la inseguridad que padecen las mujeres.

Usado por millones de pasajeros cada año, este medio de transporte se ha descubierto como un foco de agresiones y secuestros a mujeres, un termómetro de la creciente violencia a la que hace frente la capital y el país.

La alarma que saltó en enero

La alarma saltó a finales de enero cuando, a través de redes sociales, se desató una ola de denuncias ante presuntas agresiones, abusos sexuales e intentos de desaparición en el popular Sistema de Transporte Colectivo (STC).

El 1 de febrero, el Gobierno de Ciudad de México anunció que reforzaba la seguridad en esta red, formada por 12 líneas, con elementos de seguridad y de investigación para prevenir ataques contra mujeres.

Y también se informó que se buscaría conectar las cámaras de vigilancia del Metro con el C5, el centro capitalino de control.

Para presionar al Gobierno capitalino y visibilizar el problema, el pasado 2 de febrero miles de mujeres se manifestaron para demandar un alto a los feminicidios y a los intentos de secuestro, con el afán de visibilizar las agresiones de género.

133 feminicidios en enero

En México asesinan cada día a nueve mujeres. Y solo en enero, se produjeron 133 casos documentados como feminicidios, tipificado como la muerte violenta de las mujeres por razones de género, según datos de la ONU.

El perfil de las víctimas de secuestro en el Metro son mujeres jóvenes, de entre 20 y 25 años, delgadas, de cabello largo y con la piel morena clara, según la fiscalía capitalina.

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Vista general del Sistema de Transporte Colectivo (METRO), en Ciudad de México (México). EFE


Según testimonios, una o varias personas, en su mayoría hombres, sujetan a las mujeres mediante amenazas en los andenes y cuando comienza el forcejeo intentan simular que es «una pelea de pareja».

A muchas de ellas las llevan fuera de las estaciones y las intentan subir a vehículos.

Estos crudos relatos no han dejado de conocerse en las últimas horas.

Esta semana hubo al menos dos intentos de secuestro en el Metro y en sus cercanías, y han sido detenidos dos presuntos responsables.

Tiffany, de 15 años, fue secuestrada al salir de una estación y abandonada horas después en las cercanías de otra parada del Metro.

Otra joven de 20 años explicó que al salir del Metro un grupo de hombres la metió en un coche y, tras sufrir tocamientos y vejaciones, fue puesta en libertad al descubrir que tenía una cicatriz en el abdomen fruto de una cesárea.

Según declaró ante la fiscalía, y recogen medios locales, los presuntos secuestradores, al ver la marca en la piel, dijeron: «Así, ya no nos sirve».

Violencia en aumento

La violencia contra las mujeres va en aumento la Ciudad de México y los feminicidios aumentaron 8 % en 2018, una cifra que encaja con el alza de violencia que padece la capital, de acuerdo con datos de la ONG Semáforo Delictivo.

Para documentar este crecimiento de los delitos en el Metro, la plataforma Serendipia publicó a finales de enero un mapa de las denuncias ciudadanas de intentos de secuestro.

Hasta la fecha, en apenas unos diez días, unas 202 mujeres han denunciado este tipo de suceso en el Metro o en sus cercanías.

Investigación y datos oficiales

Tal y como explicó a Efe la activista Dana Corres, una de las creadoras de este mapa, por el momento no se puede establecer un «modus operandi» o quién está detrás de los secuestros.

Estos reportes ciudadanos, si bien no son «cifras oficiales», revelan que los sucesos se habrían incrementado a lo largo de los años, y son un reflejo del «machismo y misoginia» existente en el país.

En breve , la activista, que forma parte de un grupo multidisciplinar que analiza la situación de la mujer en la ciudad, buscará cruzar su información con los datos oficiales.

El objetivo es «entender cómo está ocurriendo la violencia en ciertos puntos rojos, y cruzar los datos de feminicidios, desapariciones y acoso» a fin de georreferenciar las zonas más conflictivas e investigarlas.