Melina León Goya

La directora peruana Melina León. Imágenes cedidas por Prensa & Promoción del Cine.

Melina León opta al Goya con un filme sobre la «semilla de la violencia» en Perú

Alicia García de Francisco | Madrid - 31 enero, 2022

La cineasta Melina León ha iniciado su carrera por la puerta grande: su ópera prima, Canción sin nombre, aspira a conseguir el Goya a mejor filme americano. Una película que trata sobre una «especie de semilla de violencia» que existe en Perú y para la que no encuentra explicación. «La película nos interpela, nos hace preguntas, en general, como seres humanos, más allá de todo lo particular que es la brutal violencia en contra la mujer y contra el indígena, y contra los homosexuales que hay en el Perú», explica León en una entrevista con EFE.

La cinta, basada en hechos reales, cuenta la historia de Georgina, una joven ayacuchana cuyo bebé desaparece en el hospital en el que ha dado a luz. Ella es la protagonista de una película que también transita por el terrorismo de Sendero Luminoso -la acción se sitúa en mediados de los ochenta-, por la pobreza, por la emigración y por la homofobia.

Perú, un país difícil para las mujeres

León quiso centrarse «en la persona más frágil» de las que aparecen en la película, Georgina, porque en ella se reúnen varios de los colectivos más afectados por esa violencia latente en Perú, que continúa aunque los hechos narrados se desarrollen hace casi cuarenta años. «Ser mujer en Perú es terriblemente complicado, hay tasas espantosas de desapariciones, es uno de los peores países para las mujeres», explica la realizadora, que también resalta las dificultades para las poblaciones indígenas y los desplazados.

Y ella es mujer, migrante de Ayacucho que ha llegado a Lima huyendo de la guerra entre Sendero Luminoso y el estado. Es una víctima de «un aparato cruel e ineficiente, de la corrupción«.

En la última década se han realizado «muchos esfuerzos por cambiar, por reivindicar a las mujeres«, reconoce León, que asegura que la situación no es buena pero es mejor y, entre los aspectos que han mejorado, señaló que hay un mayor reconocimiento del quechua.

Canción sin nombre es un ejemplo de ello: mezcla quechua y castellano. Pero «la montaña por subir es muy grande», las víctimas de la violencia siguen, cada día asesinan a mujeres y las que más sufren son las que menos recursos tienen.

Una artista que «reacciona» a su país

Problemas que refleja en su película porque ella, como cineasta, cree que «un artista, que conoce cómo funciona su país, reacciona de forma natural». Es más que una obligación, «es simplemente un inmenso deseo de que podamos cambiar» y el cine ayuda en la labor de tomar conciencia.

En su caso, León quería hablar «de la memoria y de la conciencia de la realidad» y lo hace a través de una historia cruda y realista pero con elementos estéticos muy buscados con la idea de contar la violencia pero no mostrarla.

«Queríamos darle al espectador la posibilidad de respirar, de ver dónde sitúa su mirada, de completar la historia».

Para contar esta historia, la cineasta buscó a intérpretes noveles, como Pamela Mendoza (Georgina), que dota al personaje de un fragilidad a la vez que una determinación asombrosa. Es uno de los grandes aciertos de una película, que comenzó su carrera internacional en el Festival de Cannes de 2019 y que desde entonces ha ganado premios en certámenes como los de Boston, Denver, La Habana o el Iberoamericano de Huelva, donde se llevó el Colón de Oro. Y ahora está entre los cuatro títulos nominados al Goya a mejor película iberoamericana.

«Estos reconocimientos avalan que tomaste el buen camino. No son importantes por el dinero o el prestigio, sino para confirmar que estás en el buen camino».

La asistencia a los Goya, en vilo

En el caso del Goya, se muestra especialmente emocionada por compartir nominación con el chileno Patricio Guzmán -candidato por «La cordillera de los sueños»-, «un referente para todos y un héroe del cine latinoamericano«.

Por eso se muestra decepcionada cuando se refiere al hecho de que la Academia de Cine ha decidido eliminar la presencialidad en la entrega de los galardones a mejor película iberoamericana y mejor película europea en la próxima gala de los Goya del día 12 de febrero en Valencia.

«Los directores y productores de las cuatro películas hemos mandado una carta a la Academia pidiendo que reconsideren esta decisión», cuenta León, que no ha cancelado su viaje a España con la esperanza de asistir finalmente a la gala.