Más puta que las gallinas

Ilustración de Sonia Pulido para "Más puta que las gallinas" - Imagen cedida por NubeOCHO

«Más puta que las gallinas», el libro que señala las «animaladas» machistas del español

Pilar Martín - María G. de Montis | Madrid - 2 diciembre, 2021

«Eres una loba», «estás como una vaca», «hablas como una cotorra»… cuando el editor de Nube8, Luis Amavisca, se percató de que las «animalas» eran las protagonistas de algunas de las expresiones más machistas del español, quiso hacer algo al respecto. Así que se puso manos a la obra y escribió un texto en el que reunía a víboras, leonas y lagartas, hartas de ser el sujeto de esas oraciones sexistas. Luego, unió fuerzas con la Premio Nacional de Ilustración 2020, Sonia Pulido.

El resultado es Más puta que las gallinas, un libro que pone de manifiesto, ironía mediante, el sexismo que manejan los hispanoparlantes en sus expresiones diarias. «En inglés es otra cosa, pero en castellano las animalas sufren machismo. Aquí tenemos muchos perros, pero ninguna perra. Y nadie ha tenido narices de traducir Peppa Pig por La cerda Pepa«, ironiza con Efeminista Amavisca, autor y editor de este título.

Risa e indignación ilustradas

Una opinión que comparte con Pulido (Barcelona, 1973), la encargada de dar forma antropomórfica a esas animalas irónicas, reivindicativas y, sobre todo, cansadas de que no se les deje ser otra cosa que la expresión que protagonizan.

«Los tenemos muy asumidos, muy integrados en nuestra manera de hablar, y no prestas atención a lo que significan, pero cuando pones el foco hay mucho que evaluar», explica la ilustradora.

«Recuerdo que durante la primera lectura me reía y me indignaba a partes iguales. Y, cuando acabas de leerlo, la sensación es francamente desagradable… aunque te hayas reído», añade.

Algo que resulta necesario porque, reconoce, todas estas expresiones están «muy asumidas e interiorizadas» entre los hispanoparlantes, algo que hace que no se «preste atención» a lo que significan expresiones como «esa es una cacatúa vieja».

«Cuando pones el foco hay mucho que evaluar», advierte la ilustradora.

Una editorial comprometida

En el libro, las animalas se rebelan y desatan sus cadenas: la foca hace una peineta si la llaman gorda, las gallinas se reúnen para intentar averiguar por qué las llaman putas y las monas se visten y maquillan enfadadas, tratando de explicarse por qué la gente se mete con la forma en la que salen a la calle.

El machismo, explican ellas mismas, también alcanza al reino animal. Algo que, para la ilustradora, resulta «interesante» analizar; si cambiamos el género en algunos de los refranes en los que las animalas son protagonistas, el sentido deja de «humillante».

Para prueba, un botón: ser zorra es malo, pero ser zorro no; ser loba es hiriente, pero si eres un lobo te dedican hasta «un turrón».