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Marta Suria cuenta su historia en el libro 'Ella soy yo'. Foto: Editorial Círculo de Tiza.

Marta Suria: «Seguimos hablando de las víctimas y no de quien las agrede»

Cristina Bazán | Madrid - 11 junio, 2020

Para Marta Suria, autora de ‘Ella soy yo’, libro en el que relata los recuerdos del abuso sexual que sufrió en su infancia por parte de su padre, la aprobación del anteproyecto de ley de protección integral de la infancia y la adolescencia frente a la violencia es un paso importante, pero cree que sería mucho más «efectiva y realista» si se hablara más del agresor.

«Una de las cosas que he echado de menos en la presentación y por lo tanto en toda la cobertura mediática es que hablamos de una violencia salvaje pero no de quien agrede. Es decir, seguimos hablando de víctimas y de su necesidad de protección, pero ¿de quién las protegemos? Sólo contestando a esta pregunta la ley sería mucho más efectiva y realista», asevera a Efeminista.

Suria, quen en 2019 publicó «Ella soy yo» de la mano de la editorial Círculo de Tizadice que «agradece la valentía» que tuvo el Gobierno para aprobar este 9 de junio esta ley, pero que «aún queda mucho por hacer, muchas aristas que pulir».

«Espero que así sea durante su tramitación. Espero que no nos lo pongan muy difícil y que el compromiso sea real. Porque, hablemos claro, para que una ley sea realmente un avance hay que dotarla de recursos, tener el compromiso firme y contundente tanto político como judicial y social para que sea efectiva y no se quede en papel mojado. Es una ley con una vocación de transformación social pero para eso se necesita todavía mucha sensibilización y concienciación por parte de toda la ciudadanía», considera.

«Espero que no caigamos en la trampa de pensar que una ley va a solucionar esta violencia que es estructural y está mucho más extendida de lo que pensamos, sobretodo dentro del ámbito familiar», añade Suria.

Una ley integral

La autora y superviviente del abuso sexual infantil, que deja claro que habla desde su experiencia, cree que es positivo que en España «por fin» se hable de la violencia en la infancia y adolescencia.

«El silencio también es violencia».

Además, valora que sea una ley integral que abarque la prevención y la educación y que se alarguen los plazos de prescripción de los delitos. Sin embargo, asegura que es una «‘solución’ completamente injusta e injustificada para la violencia de la que estamos hablando».

«No refleja un entendimiento de lo que es la infancia, del trauma, en particular cuando el agresor es un familiar, que es en la gran mayoría de casos. No considera lo suficiente el tiempo que una persona necesita para poder digerir y hablar de la violencia a la que ha sido sometida.

De la misma manera, añade, la ley no integra una perspectiva de género, que es fundamental tanto para la prevención como para la detección y el acompañamiento».

La historia de Marta en ‘Ella soy yo’

Para Marta Suria escribir fue recuperar su voz. Cuando los recuerdos del abuso sexual que sufrió desde su infancia por parte de su padre le llegaron de forma explosiva a los 30 años, el terror le impidió hablar de esa realidad confusa que su memoria había ocultado inconscientemente.

«Plasmarla en papel fue «la única manera» de unir las piezas y contar su verdad, una historia que ahora comparte en su libro ‘Ella soy yo’.

«Al final no somos otra cosa que lo que nos contamos, y para mi este libro es ese ejercicio de recuperar el poder y de contar con mis propias palabras lo que me ha sucedido», explica Suria en una entrevista con Efeminista.

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‘Ella soy yo’ narra el duro testimonio de Marta Suria. Foto: Círculo de Tiza.

El silencio ante el abuso sexual infantil

La autora confiesa que al principio se negó a creer lo que le había hecho su padre porque «era algo que les pasaba a otras», pero tras asimilarlo, decidió narrar su historia por si pudiera ayudar a alguien.

«Solo ahora sé que el abuso se perpetra en las casas de mis vecinas y también en la mía», señala Suria al inicio del libro en el que relata, en primera persona, su doloroso recorrido «hacia el mundo de las vivas» en una sociedad que, asegura, prefiere no hablar del abuso sexual infantil dentro del círculo familiar.

«No se habla del abuso porque es algo que te interpela directamente. Es decir, puede que haya alguien que lo sufra en tu entorno familiar o social, puede que tú seas quien lo haya visto o lo sospeches, pero no dices nada (…) sin ser consciente de que ese silencio es el que hace a todo el mundo cómplice«, argumenta la autora.

El libro se divide en 25 capítulos que relatan dos historias que al final concluyen en una. Los capítulos pares cuentan a una Marta «a medias», la que tenía una vida estable fuera de España y la que había borrado, de forma inconsciente, el horror y el sufrimiento que vivió durante los años en los que su padre se metió en su cama.

Y la otra Marta, que aparece en los impares, resume «su viaje más largo», doloroso e introspectivo. Un duro paseo por el túnel, que duró cinco años, y en los que escribió en tiempo real todo lo que iba recordando sobre su infancia y adolescencia.

«Escribí para encontrarme, para juntar muchas piezas que no tenían sentido, para intentar juntar esas dos vidas que había vivido», precisa la autora, cuya identidad oculta en libro bajo un pseudónimo.

«Yo he decidido narrarme desde mi verdad»

Suria cuenta que la decisión de publicar un libro llegó de la suma de elementos externos, entre ellos, manifestaciones como las de «Yo sí te creo», la iniciativa #Cuéntalo de Cristina Fallarás, que llenó en 2018 las redes sociales de testimonios de mujeres que habían sufrido agresiones sexuales, y la historia del pianista James Rhodes, quien en 2014 reveló en su exitoso libro, ‘Instrumental: memorias de música, medicina y locura’, que sufrió abusos por parte de un profesor de su escuela cuando era pequeño.

«Cuando fui a comprar el libro, lo busqué en novedades y no lo encontraba. Le pregunté al librero y me dijo que estaba en la sección de música. Entonces le dije: ‘pero si esto va de otra cosa’ y él me dijo: ‘ya, pero él es músico'», recuerda la autora, y asegura que el miedo a publicar se fue cuando se percató de que podía contar lo que le había pasado sin ser etiquetada o definida por eso.

«La esencia es poder haber escrito, ponerle palabras desde mi perspectiva y descubrir quién soy y qué significa esta experiencia para mi. Yo he decidido narrarme desde mi verdad», sostiene Suria, quien confiesa que se inscribió en cursos de escritura para poder convertir su testimonio en una obra literaria.

«Tú decides cómo cuentas tu historia y yo invitaría a todas a hacer un ejercicio similar, se publique o no», subraya.

«El monstruo no es el que viene de afuera»

La autora inicia el libro con cifras duras que evidencian la realidad del abuso sexual infantil en España, pero ella ha querido ir más allá en su mensaje, precisa.

«Es una historia sobre la recuperación de la memoria; de encuentro, de identidad de la familia, y con un hilo que marca todo eso, que es el trauma», sostiene Suria, cuyo deseo es que el libro no se quede solo en las personas que sufren, que agreden o que observan los abusos sin decir nada.

«Quiero que de alguna manera nos sintamos todos apelados a hablar sobre este tema y dejemos de responsabilizar a las víctimas. Hay que cambiar los mensajes, el monstruo no es el que viene de afuera. El peligro está dentro y eso es algo que cuesta mucho asumir», recalca.

Además, la autora reclama también que en las protestas contra la violencia y abusos, se pida la protección de los menores dentro del hogar, «porque cuando ellos deciden hablar nadie los cree y dependen de los adultos para hacer escuchar su voz«.