Marta Sanz: “Ojalá este tsunami feminista empape dulcemente la tierra”

Carmen Siguenza - 16 junio, 2019

Marta  Sanz es una de las narradoras y ensayistas más consolidadas y premiadas. Desde hace unos años y con el movimientos  #MeToo , la huelga y manifestación del 8 M o el juicio de la manada tomó conciencia feminista, como ella misma reconoce a Efeminista durante una entrevista en la Feria del Libro.

Tras publicar «Monstruas y centauras» (Anagrama),  donde hablaba sobre cómo ser feminista y preservar y cuidar este movimiento, ha coordinado «Tsunami», una antología de autoras como Pilar Adón, Nuria Barrios, Flavita Banana, Cristina Fallarás, Laura Freixas, Edurne Portela, Clara Usón,  Cristina Morales, María Sánches y Sara Mesa, quienes reflexionan sobre su propia experiencia con el feminismo.

«Tsunami es una antología con nuevas miradas y nuevos lenguajes del feminismo»

P.-   ¿En qué consiste «Tsunami»? 

R.- Este libro, «Tsunami» (Sexto Piso),  es una es una idea que parte de su editor para que yo eligiera a un grupo integrado por diez mujeres que desde mi punto de vista pudieran encarnar diferentes maneras de entender lo que son las nuevas miradas y los nuevos lenguajes sobre el feminismo. A partir de ahí, yo me pongo a pensar, y partiendo de la base de que todos sabemos que cualquier antología es una amputación (…) me pongo en contacto con Pilar Adón, Edurne Portela, Sara Mesa … etcétera, para que cada una de ellas escriba un texto autobiográfico sobre sus experiencias a lo largo del últimos años.  Sus nuevas maneras de entender determinadas palabras, situaciones. Sus nuevas formas de mirar sus genealogías, tanto las familiares como las culturales. Y quisimos  hacerlo desde una perspectiva autobiográfica, porque pensamos que la autobiografía es el género donde las mujeres podemos reflejar todo lo que se ha considerado obsceno a lo largo de la historia de la literatura. Y cuando hablamos de lo obsceno, como digo en el prólogo, hablamos de todo lo que se queda fuera de la escena, lo que tradicionalmente ha sido pequeño,  lo que parece que no tenía relevancia universal como para tener una resonancia literaria digna de contar.

 «Tenemos muchas cosas que aprender las unas de las otras»

 P.- Son relatos  muy diferentes, qué impresión tuvo al leer el conjunto del libro ?

 R.-  Pues sentí que todavía tenemos muchas, muchas cosas que aprender las unas de las otras. Me di cuenta o subrayé la idea de que es muy  importante crear comunidades, crear redes.  He sentido como si formara parte de un cuarto de estar, donde yo me sentía reflejada y al mismo tiempo pudiera aportar mi visión sobre las cosas. Esta es una de las características de `Tsunami’ conseguir que la autobiografía salga de lo meramente narcisista o de lo meramente ombliguista para darnos cuenta de que la autobiografía es un género político que nos sirve para confrontar relatos, crear nuevas conversaciones y abrir nuevas comunidades en las que podemos ser fuertes mentalmente.

Espero que el feminismo sirva para empapar dulcemente la tierra

P.-  ¿Qué  le parece  este avance y empuje del feminismo?

R.- Pues me parece que es una oportunidad que no deberíamos perder. Yo lo que espero es que esto no se quede en una mera moda, sino que esté tsunami sirva para empapar dulcemente la tierra poco a poco, y que a través de la concienciación respecto a la desigualdad que existe entre los hombres y mujeres, que es obvia y contable con las cifras tanto de feminicidios como de las situaciones de las mujeres en el mundo laboral, haya sensibilización en torno a esa brecha, que se intente ir paliando otras brechas que también caracterizan al  sistema social y económico, que creo que es intrínsecamente injusto.

P.-  ¿Qué le parece  la reacción a este avance?

R.- Que haya  una reacción, pues claro, sí, pero bueno yo creo que eso es inevitable. Yo creo que ya sabíamos que cuando damos un pasito para adelante hay personas que están dispuestas a empujar y a generar una reacción para que demos 25 pasitos para atrás. Pero creo que desde este punto de vista, lo que tenemos es que intentar que no nos roben el lenguaje, que no nos roben la palabra. Que no nos vendan como libertades cosas que no son libertades, por ejemplo, la libertad de tratar a tus hijos homosexuales, eso me parece una cosa absolutamente peligrosísima. Y bueno ir un poco intentando compartir las ideas con la gente de una manera más  saludable, de una manera positiva y sin permitir en ningún caso que nos roben los territorios conquistados; no solamente por nuestras luchas, sino por las de nuestras madres, nuestras abuelas y todas las mujeres que vinieron detrás de nosotras.

 P- Qué es tener  conciencia feminista?  

R.-  Fíjate, el nombre del feminismo lo he asumido tarde;  pero sin embargo, me he dado cuenta de que desde el principio, desde el primer libro que escribí en el año 1995, que se llamaba, ‘El frío’, ya estaba allí, porque era un libro donde yo de alguna manera reflexionaba sobre ese amor vampírico y sobre ese sentimiento posesivo, que nos convierte en muchísimas mujeres y a muchos hombres también seres humanos absolutamente desgraciados. Entonces, al final, en todos los libros que yo he escrito, desde mis comienzos es ineludible el hecho de que yo soy una mujer que escribo a partir de las geografías de mi propia escritura y que siento como agresiones y violencias determinadas cosas que luego reflejo en las historias que escribo o sea que yo no me consideraba una feminista. Por otra parte soy una niña de la Transición y pensábamos las mujeres de la Transición que lo teníamos ganado y que la igualdad ya estaba conseguida. Entonces con el paso del tiempo, con la experiencia acumulada, con el empezar a participar de la vida pública, te das cuenta de que no solamente es que seas feminista por las cosas que has escrito, sino que es absolutamente fundamental resignificar la palabra feminista y también la palabra femenino.