Marta Sanz: No podemos consentir ni un paso atrás en el feminismo

Carmen Sigüenza y Cristina Bazán | Madrid - 20 septiembre, 2021

Para Marta Sanz, una de las narradoras y ensayistas españolas más consolidadas y premiadas, no se puede «consentir» ningún «paso atrás» en el feminismo, y asegura que la virulencia actual contra las y los feministas «tiene que ver con los logros» que han conseguido.

«Cuando la gente te considera un peligro, cuando se piensa que el feminismo puede ser verdaderamente un ariete para suturar todas las brechas de desigualdad, me refiero a las de clase, a las de género, a las de raza, a las de enfermedad… eso pone a mucha gente los pelos de punta«, afirma durante una entrevista con Efeminista durante la 80 edición de la Feria del Libro de Madrid.

La escritora también reflexiona sobre cuál ha sido el impacto que han tenido las redes sociales durante el confinamiento y su utilidad para visibilizar el trabajo de las autoras y autores, especialmente el suyo. «Para mí ha sido una experiencia maravillosa porque creo que es una manera de concretar realmente esa obsesión que yo tenía por la literatura popular. Me ha hecho abrirme a otro tipo de lector y lectora que yo no tenía».

El regreso de la Feria del Libro

Pregunta: ¿Qué supone volver a la Feria y ver de nuevo a los lectores?

Respuesta: Para mí esta es la feria del reencuentro porque una de las cosas de nuestra cotidianidad cultural que para mí supuso una amputación más salvaje fue la anulación de la Feria. 

Este año estamos todas las personas que participamos de este encuentro, nos vemos y se nos cae la baba de felicidad. Veo a libreros y libreras que hace muchísimo tiempo que no veía. Y es muy emocionante el reencuentro con las personas que te leen porque vuelves a vivir esa ratificación de que hay personas al otro lado que se han manifestado a través de las pantallas, de las redes, los zoom, los mundos virtuales, estos que hemos tenido que dominar a la fuerza en la época del confinamiento.

Y luego hay que recordar que durante la época del confinamiento los libros han sido importantísimos para todo el mundo. Las librerías de proximidad, las pequeñas industrias culturales…. Todos y todas hemos intentado apoyar. Yo creo que este tipo de negocios privados de la cultura son importantísimos para mantener vivo el tejido cultural de un país y estábamos esperando este momento como agua de mayo.

El impacto de las redes sociales

P: Precisamente hablando de pandemia, ha publicado el libro de «Diario de la pandemia». ¿Cómo ha sido acogido?

R: Creo que por parte de los cenáculos literarios ha sido acogido con un poquito de escepticismo, porque no estamos acostumbrados a los experimentos con soportes diferentes y parece que una escritora como yo, que siempre ha sido no ortodoxa, pero dentro de mi heterodoxia sí que ha sido considerada una escritora muy literaria, de repente que se ponga a hacer posts en Instagram en el período de confinamiento, y que eso lo convierta en un diario, parece una cosa extraña.

Para mí ha sido un libro muy importante. Primero porque es la crisálida que protege el libro que se moría en la época del confinamiento que era “Pequeñas mujeres rojas”, que salió un 11 de marzo y el 13, 14 de marzo ya estábamos confinados.

Y la única forma que encontré de darle salida a esas pequeñas mujeres rojas fue abrirme una cuenta de Instagram, que no fue idea mía, y empezar a hacer directos, y de la parte promocional que puede tener la participación en las redes sociales yo derivé hacia la construcción de un diario de pandemia.

Cada día colgaba un post en el que rescataba una foto de mi álbum familiar que enlazaba con las historias de la memoria que yo contaba en «Pequeñas mujeres rojas», etc. Hice un diario de pandemia a través de la relación palabra – imagen, que desde mi punto de vista sintoniza con esa especie de estado de ánimo cambiante, con esos altibajos emocionales que tuvimos a lo largo del confinamiento y que intenta aferrarse a la alegría, pero de una manera que conecta de verdad con la vida y con la necesidad de superar estas adversidades tan terribles que hemos vivido.

«Ha llegado la hora de recuperar el sentido crítico»

P: ¿Y qué opina de estos nuevos formatos como una forma de mandar mensajes de todo tipo? Literario, social, feminista…

R: Yo era una persona tremendamente escéptica y he atenuado un poco mi escepticismo porque en la época del confinamiento me he dado cuenta de que era un instrumento maravilloso para poder establecer vínculos y contactos que de otra forma no podríamos establecer. Pero creo que ha llegado la hora de recuperar el sentido crítico.

Creo que esto es muy positivo por lo que he dicho, pero también creo que a veces, por ejemplo en redes sociales como Twitter, se sustituye el pensamiento demorado, la inteligencia, la moderación, por una especie de ingenio agresivo, rápido y espontáneo que a mí me produce un poco de rechazo.

Llega el momento de valorar lo bueno, experimentar incluso en el ámbito de las artes y de las letras, pero también desde la óptica necesaria de la crítica política y social.

Marta Sanz y el feminismo

P: Desde la última vez que se celebró esta feria, hace dos años, el feminismo ha avanzado, pero también ha habido una reacción a todos esos avances. ¿Cómo ve ahora este momento de crispación en las redes, de mucho ruido, en el que incluso se está llegando a cuestionar el término? 

R: Tengo sentimientos muy contradictorios. Yo creo que a lo largo de estos años hemos aprendido un lenguaje, un léxico que no se nos va a olvidar y que gracias al aprendizaje de ese lenguaje y de ese léxico hemos podido revisitar nuestra biografía, nuestras genealogías, la relación con otras mujeres y eso se va a quedar ahí para siempre.

Pero también soy muy consciente de que en los periodos críticos, y ahora estamos atravesando uno muy crítico, se recrudecen las posturas más reaccionarias, que lo que hacen es privilegiar en el espacio público la presencia del varón blanco occidental rico que se pone los pantalones y saca adelante su casa. Y parece que las luchas y las justas y legítimas reivindicaciones de las mujeres apartadas del espacio público, cuya diferencia siempre es considerada una desventaja, quedan en un segundo plano.

No podemos consentir ese paso atrás. Aunque también a veces pienso que la virulencia contra las y los feministas, y esto es una mirada seguramente optimista, tiene que ver con los logros.

Pero lo que a mí ahora me produce cierto estupor y cierto malestar son las divergencias que surgen dentro de un movimiento que, al ser muy plural y al ser cada vez más plural, hace que afloren distintas maneras de entender el sujeto del feminismo, de entender cuáles son tus ámbitos prioritarios de vindicación. Surgen también distintas maneras de entender cómo debes reivindicar tus derechos. Y creo que eso, en lugar de ser algo que nos desarme, debería ser algo enriquecedor.

«Retroalimentarnos para seguir adelante»

P: ¿Y no cree que también en este tema hay un asunto generacional?

R: Sí, creo que hay un asunto generacional. Creo que las mujeres de nuestra generación tenemos que abrir un poco las orejas y los ojos hacia otras maneras de entender la realidad y la sexualidad y el concepto de género. Tenemos que leer textos y hablar con chicas más jóvenes para que nos cuenten cuáles son sus experiencias y su visión del mundo.

Y al mismo tiempo, las más jóvenes no pueden renunciar a esa herencia y a esos aprendizajes del pasado sin los cuales ellas no estarían aquí. O sea que nos tenemos que retroalimentar para seguir adelante.