María Gimeno raja el canon de la historia del arte para que entren las mujeres

Carmen Sigüenza - 11 noviembre, 2019

La artista María Gimeno siempre sintió admiración por «La Historia del Arte» del austriaco Ernst Gombrich, un libro canónico con el que ella y miles de estudiantes de arte de todas las generaciones han estudiado, pero la primera vez que lo leyó no cayó en la cuenta de que este volumen, escrito en 1959, y de casi 700 páginas, incluye solo a una mujer, la alemana Käte Kollwitz.

Después de entender este injusto agravio, dice que se sintió traicionada por alguien al que admiraba y decidió que ella misma iba suplir esta falta e iba a meter a las mujeres en las páginas que faltaban.

Introduce a 90 mujeres artistas del XI al XX

Una acción que ha llevado a cabo a través de una «performance» titulada «Queridas viejas», y que acaba de hacer este 9 de noviembre en el Museo del Prado, una acción muy simbólica en el templo de la pintura y un lugar que representa también «el relato oficial».

La acción contra el machismo en el arte y con la que Gimeno (Zamora, 1970) ha querido hacer justicia con las mujeres artistas tiene al cuchillo como protagonista para introducir en el libro a 90 mujeres artistas de los siglos XI al XX. 

Un cuchillo de cocina

«He elegido un lenguaje performativo con una herramienta fundamental, que es un cuchillo de mi cocina, porque me parece que hay que sanar mediante la herida. Hay que cortar el relato y hacer los huecos que le faltan, y esos huecos duelen, y hay que hacerlo con un cuchillo. No quito ninguna página, solo sumo, no resto», explica a Efeminista  la artista, minutos antes de su intervención ante un auditorio lleno.

«He elegido la Historia del Arte de Gombrich, porque representa el arte con A mayúscula y es el lugar donde las mujeres no están», argumenta Gimeno.

«Es un libro con el que yo estudié -continúa-. Es fantástico, pero cuando lo leí no me di cuenta de que no había mujeres artistas, que no había ningún referente que justificase mi deseo de ser artista. Después fue un shock, porque lo consideré como una traición, y decidí que tenía que ser yo la que metiese a las mujeres que no estaban».

«Performance» en el Museo del Prado

Esta intervención de Gimeno en el Prado es un complemento de la gran exposición «Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, Historia de dos pintoras», que se celebra en el mismo museo, como uno de los platos fuertes de la celebración de su bicentenario.

Gimeno tiene en esta misma exposición una intervención, al final del recorrido, con el título «Habitando ausencias», con sendos bordados de los autorretratos, al revés, de Anguissola y Fontana, además de un gran diagrama «Timeline» con el nombre de cientos de artistas, entre los que hay 78 mujeres.

«El titulo de la performance, ‘Queridas viejas’ viene de un libro que yo leí y que fue el que me abrió los ojos de la ausencia de mujeres en el libro de Gombrich, de Griselda Pollock y Rozsika, que se titula de manera jocosa «Old Mistresses. Women, Art and Ideology , de 1981», que evidencia que no hay un término para designar a las mujeres artistas y que al traducirlo al español me puso «Viejas amantes’ o ‘Queridas  viejas’,  y me pareció genial», explica Gimeno.