María Gámez guardia civil

La directora general de la Guardia Civil, María Gámez, en su despacho, durante una entrevista con la agencia EFE. EFE/ Fernando Alvarado

María Gámez: «Las mujeres de la Guardia Civil deben tener más visibilidad»

Teresa Díaz y Sagrario Ortega | Madrid - 1 febrero, 2021

Un año después de ponerse al frente de la Guardia Civil, María Gámez cree que ser la primera mujer en ocupar este cargo ha servido para lanzar el mensaje de que a las mujeres no les está vetado ningún puesto ni ninguna responsabilidad, y afirma que su discurso de la igualdad ha sido muy bien recibido entre el Estado Mayor.

En una entrevista con Efe, Gámez (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1969) no duda en defender la imparcialidad y neutralidad del Cuerpo, en el que «no cabe ninguna actitud que vaya ni contra el Estado de Derecho, ni contra la Constitución, ni contra la igualdad de la mujer, ni a favor de los discursos del odio». «Esas actitudes no caben en la Guardia Civil».

La violencia machista, punta de lanza

La primera mujer en ocupar la Dirección General del Cuerpo señala la lucha contra la violencia machista como una de las prioridades del cuerpo, «otro de tipo de terrorismo», que según Gámez, será la «punta de lanza» de los agentes para acabar con esta lacra, que en el mundo rural se antoja más difícil por el silencio de la víctima y del entorno, debido al menor acceso de la mujer al empleo y por la mayor incidencia del machismo.

De todos modos, insiste Gámez, «el problema no es menor en las grandes ciudades», ni en los más jóvenes, entre los que está aumentado la violencia ejercida a través de las redes sociales, donde ha encontrado «un hueco notable».

Por ello, la institución está incrementando sus recursos, la especialización y la formación de los agentes tanto para identificar esas prácticas como para sensibilizar a la población más joven sobre lo que es violencia de género, «también ejercida a través de un simple wasap o la difusión de un vídeo íntimo de una chica».

María Gámez responde a las críticas

Durante la entrevista, Gámez responde a algunas críticas de las asociaciones, como las vertidas sobre el reparto de la productividad. Así, defiende la distribución de este plus como incentivo al rendimiento y no como un reparto lineal como se ha hecho hasta ahora. Este nuevo reparto será ya efectivo en la próxima nómina o la siguiente.

Sí que ha amainado la polémica levantada por algunos ceses, como el del coronel Diego Pérez de los Cobos, una destitución que, según Gámez, formó parte de un cambio en la estructura y una renovación de los equipos basados en la confianza. «Es una cuestión ya pasada y aceptada», apostilla.

Tras felicitarse por el acuerdo de equiparación salarial que ha permitido incrementar en un 30 % el salario de los agentes, la dirección del Cuerpo sigue destinando recursos para el equipamiento de los guardias, como la próxima adquisición de 170 pistolas taser que, en su mayoría, irán destinadas a las unidades de control de masas.

¿Techos de cristal?

Pero María Gámez tiene también otras prioridades, como la de conseguir una mayor incorporación de la mujer a la Guardia Civil, ya que ahora apenas representa el 8 % y únicamente el 4 % en la escala de oficiales.

Aunque en la nueva promoción que acaba de empezar su formación en la escuela de Baeza (Jaén) el 25 % de los alumnos son mujeres, considera que aún hay margen para aumentar este porcentaje y, para ello, su objetivo es hacerles atractivo el puesto.

Pero antes, la dirección quiere analizar las razones por las que las mujeres no quieren presentarse y estudia medidas para visibilizar más las tareas que puedan realizar en el Cuerpo, que no se limitan a las que ocupan mayoritariamente ahora.

Y es que su cargo ha servido para «lanzar un mensaje de que las mujeres de la Guardia Civil deben tener más visibilidad y que las necesitamos» en un Cuerpo que lucha contra las desigualdades y defiende a las mujeres contra sus agresores.

Los guardias civiles se vacunarán cuando les toque, no antes

La directora de la Guardia Civil ha loado el papel de los agentes durante la pandemia de coronavirus y se ha mostrado orgullosa de que sean ellos los que custodien el transporte de la vacuna «para asegurar que llegue a destino».

Y frente a las demandas de algunas asociaciones para que se vacune a los agentes en la primera fase por ser considerados servicio esencial, Gámez es tajante: «No creo que ningún guardia quiere que se le vacune en primer lugar por delante de los mayores o los sanitarios».

Gámez hizo estas manifestaciones poco antes de conocerse la vacunación supuestamente irregular del Jemad y otros miembros del Estado Mayor de la Defensa, entre ellos el enlace de la Guardia Civil en ese órgano.

Consultada después por Efe, señala que el oficial de enlace ha sido cesado porque «los guardias civiles se vacunarán cuando las autoridades sanitarias lo indiquen, no antes».

María Gámez Guardia Civil

La directora general de la Guardia Civil, María Gámez, en su despacho, durante una entrevista con la agencia EFE. EFE/ Fernando Alvarado

Hasta el último rincón

María Gámez recuerda que durante la pandemia ha sido la Guardia Civil quien ha llegado hasta el último rincón del país prestando ayuda humanitaria o llevando alimentos y medicamentos, fundamentalmente a las personas mayores, en los pueblos más alejados.

Esa es la naturaleza del Cuerpo que dirige, señala Gámez, quien reconoce que la Guardia Civil ha heredado una estructura antigua de hace 176 años que obliga a cerrar algunos cuarteles para no tener «infraestructuras ociosas» y a agentes «dispersos», pero se hará «caso a caso y muy puntualmente», teniendo en cuenta el papel que pueden jugar las nuevas tecnologías, como los drones.

«Tenemos un papel fundamental para seguir estando en las zonas más despobladas porque es allí donde más se nos necesita y, de hecho, las ofertas de empleo público nos van a nutrir de más personas para dotar de mayor fuerza aún a aquellos territorios donde es más difícil hacerlo por la dispersión», enfatiza.

Como la Guardia Civil tiene competencia en todo el territorio nacional, Gámez deja claro que el instituto armado seguirá en Navarra prestando sus servicios, aun después de que culmine el traspaso del tráfico a la Comunidad Foral, pues los agentes seguirán desempeñando otras funciones.

El yihadismo no lo tiene fácil con la guardia civil

Durante la entrevista, Gámez se refiere también a la amenaza yihadista y señala que la Guardia Civil está preparado «para afrontar» este terrorismo, dada su experiencia en la lucha contra ETA, de la que aporta su «bagaje» y su «buen hacer».

A esa lucha le sigue dedicando recursos y sigue cooperando en el ámbito internacional, porque los terroristas «son personas que usan la movilidad entre países para tratar de zafarse de la justicia y de las fuerzas policiales, pero -advierte- con la Guardia Civil no lo tienen fácil».

Frente al discurso de algunos de que en las oleadas de entradas irregulares de inmigrantes se cuelan adeptos a la causa del Dáesh, Gámez opina que esas afirmaciones llevan oculta «una parte de xenofobia muy clara».

«La Guardia Civil y la Policía Nacional tienen los controles necesarios pata identificar quién se ha echado a la mar para tener una vida mejor, algo que humanitariamente es comprensible, y quiénes pueden venir con interés perverso, que es una cuestión absolutamente minoritaria y existe capacidad policial para controlarlo», resalta.

En materia de inmigración, la María Gámez destaca el «extraordinario esfuerzo» de la Guardia Civil para que «no se pierdan vidas» y para no facilitar el negocio a las mafias, por lo que ha desplegando su estructura en los países de origen de los inmigrantes para cooperar con sus fuerzas de seguridad a fin de frenar la inmigración irregular.