María Eugenia Gay: las mujeres debemos reivindicar lo que nos corresponde 

Patricia Crespo/ Rossi García - 24 julio, 2019

«Una luchadora nata», así se define María Eugenia Gay, decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) y una de las mujeres que más reivindica en el mundo de la justicia la igualdad. Segura de sí misma, como se reconoce, afirma que le gusta llegar a los sitios con las ideas claras. En la entrevista en el plató de Efeminista esta experta en derecho procesal y civil no eludió ninguna pregunta y dejó claro su mensaje: «Es el momento de que nosotras demos un paso adelante y reivindiquemos los puestos que nos corresponden». 

.-Pregunta: El PSOE ha expresado su intención de modificar el Código Penal para delitos sexuales. ¿Es necesario este cambio?

.- Respuesta: Las últimas resoluciones que han sido más mediáticas, como el caso de la Manada, hicieron necesaria la adaptación del Código Penal sobre todo para hacer hincapié en lo que es la valoración del consentimiento en el momento de determinar si es violación o agresión sexual. Yo creo que es muy importante el focalizar esta valoración de las pruebas no tanto en la actitud de la víctima, sino en el comportamiento del agresor. Es necesaria una reforma del Código Penal que proteja de manera más firme a la víctima, que no de pie a interpretar la actuación de la víctima en un momento tan gravoso como es estar sufriendo una agresión sexual, y que por otro lado también prevea esta vulnerabilidad.

La decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB), Maria Eugènia Gay, durante un momento de la entrevista. EFE

Por tanto, podría modularse el Código Penal en este sentido, pero también es importante tener en cuenta la necesidad de aplicar la perspectiva de género a la hora de enjuiciar. Las leyes históricamente han sido elaboradas mayoritariamente por hombres. Aún queda esta necesidad de que las mujeres  participemos del procedimiento legislativo, y sucede lo mismo a la hora de aplicar estas leyes.

Junto a todo ello, hay que darle una mayor aplicabilidad al Convenio de Estambul, que prevé la protección de la víctima.

P.- ¿Qué código es más machista, el Penal o el Civil? 

R.- Creo que en el Civil ya hicimos unos avances muy importantes, hace 25/30 años. La igualdad, como tal, legislativamente la tenemos en la mano, pero ahora nos queda consolidarla, no sólo escrita en un código, sino en el día a día de la vida de las personas. 

«Las víctimas de violencia machista se ven más protegidas y con más confianza para denunciar»

P.- ¿Qué más se puede hacer para luchar contra la violencia machista? 

R.- Lo que es importante es que en este momento las víctimas se ven más protegidas y con más confianza para denunciar con el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

En los últimos cuatro años han aumentado las denuncias por violencia de género, de 120.000 en 2014 a 166.000 en 2018. Ello significa (…) sobre todo que hay mayor confianza en el sistema. Antes muchas mujeres sufrían estas agresiones en silencio, no eran capaces de trasladarlo pensando que estas denuncias quedarían en el olvido, archivadas.

A pesar de ello, la abogacía está reclamando una primer asistencia de abogado en el momento en que se pone la denuncia. Ahora la ley lo prevé como preceptivo, y en muchas ocasiones la víctima, que puede pedirlo, no lo hace por desconocimiento. Esto tiene que revertir, se debe prever la necesaria intervención del abogado, que le pueda informar de sus derechos, pedir las medidas de protección, orden de alejamiento, medidas económicas, que a veces desconocen.

Y hay que poner también de relieve las diferencias. En La Rioja el 85% de las víctimas que han interpuesto denuncia tienen medidas de protección, en Cataluña, sólo el 52%. Esto se ha de homogeneizar, no puede ser que en un territorio estés más protegida que en otros.

«Todavía tenemos una justicia dominada por los hombres. Esa foto de la inauguración del año judicial continúa haciendo daño»

P- Tras sentencias como la de la Manada se ha criticado desde algunos sectores lo que denominan una «justicia patriarcal». ¿Es el derecho español machista? ¿son nuestros magistrados, jueces y fiscales y abogados sensibles a la perspectiva de género?

R.- Me cuesta generalizar, pero si que es cierto que todavía tenemos una justicia dominada por los hombres. Esa foto que año tras año vemos en la inauguración del año judicial continúa haciendo cierto daño. No me siento representada, no me duele decirlo, porque no refleja lo que es la justicia, donde el 65% de las nuevas promociones de jueces son mujeres. Estamos a poco de dar el salto, es demografía pura, pero animo al Consejo General del Poder Judicial a designar más mujeres para estos puestos de responsabilidad. 

María Eugenia Gay

La decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB), Maria Eugènia Gay, durante un momento de la entrevista. EFE

El término justicia patriarcal va asociado a esta realidad, y me duele mencionarlo porque hay hombres magistrados que están absolutamente sensibilizados  y que apuestan por las mujeres, pero han de ayudar a que la situación revierta.

P.- ¿Está a favor de las cuotas por ley para impulsar la presencia de mujeres en los puestos de dirección y en los consejos de administración? 

R.- Sí, estoy a favor de las cuotas como algo temporal y sin renunciar a la excelencia, a la meritocracia, desde luego. Lo que pasa es que el talento femenino existe, está, se ha demostrado y hay mujeres absolutamente preparadas para acceder a los puestos de responsabilidad. 

Debemos decir: «no sin nosotras». Tiene que ser un cierto movimiento, nosotros y nosotras desde el Colegio de la Abogacía de Barcelona defendemos esta igualdad sin renunciar a la excelencia.

P.- ¿Entonces está de acuerdo con que haya una ley? 

R.- Exacto, yo estoy a favor de la obligatoriedad, pero incluso me atrevería a decir con una posible sanción en caso de incumplimiento para que las empresas incorporen a mujeres en consejos de administración. Mi exigencia va más allá. Yo creo que las empresas han de ser conscientes de la necesidad de incorporar a la mitad de la población en sus puestos de dirección. Es decir, lo que se exige es la paridad, la igualdad, pero sin renunciar a la meritocracia y a la excelencia, insisto, porque son mujeres que tienen una preparación académica excepcional. Ellos se han ido, en cierto modo, protegiendo en todos estos años, creo que es el momento de que nosotras demos un paso adelante y reivindiquemos estos puestos que nos corresponden por ser la mitad de la sociedad. Ni más ni menos. 

P.- ¿En el sistema judicial también podría ser una opción?

R.- Y también, sí, sí.

P.- ¿Cómo es la situación de la mujer en la abogacía? 

R.- Las estadísticas en los despachos de abogados están todavía peor. En estos momentos nosotras somos el 53 % de la abogacía en España, las mujeres, pero solo el 16 % son socias de despachos. Se están tomando medidas muy importantes en los despachos, incluidos los grandes, que están adoptando de planes de igualdad para fomentar las presencia de las mujeres como socias de los mismos. Pero estas medidas las hemos de adoptar todos los despachos: pequeños, grandes, medianos, han de ser conscientes de la necesidad de promocionar a las mujeres, de visibilizarlas y de alguna manera de darles la oportunidad de acceder a socias de estos despachos, mediante medidas de conciliación y que ayuden a la corresponsabilidad. 

«Es muy importante que sean capaces de entender que ellas están preparadísimas, que valen, que pueden llegar a todo»

En el Colegio de la Abogacía de Barcelona hemos puesto en marcha además programas de formación y hemos abierto un canal de denuncias para que las abogadas puedan poner en nuestro conocimiento situaciones en las que hayan sufrido discriminación por razón de género, con la finalidad de darles un cauce adecuado.

P.- ¿Ha sentido algún tipo de discriminación por ser mujer en tu carrera?

P.- No me he sentido discriminada porque soy una luchadora nata. Es decir, porque yo me he impuesto si he visto alguna situación en la que quizás cuando eras joven, mujer, en determinados entornos o reuniones puedes presumir que te infravaloran, pero lo que has de hacer siempre es luchar, el visibilizarte y el demostrar que tú estás tan capacitada como los demás para estar en los puestos que estás ocupando. No puedo decir que me he sentido discriminada, pero también porque yo he tenido un carácter a veces arrollador y me gusta llegar a los sitios con las ideas claras, sabiendo lo que tengo que hacer y muy segura de mi misma. Entonces como tal no he sufrido discriminación. 

Pero precisamente por esto lo que trasladaría a las mujeres es el hecho de que sean capaces de empoderarse. A mi me gusta mucho esta palabra. Es muy importante que sean capaces de entender que ellas están preparadísimas, que valen, que pueden llegar a todo, que se puede conciliar, que se puede ser madre, que se puede trabajar, se puede tener una familia, tener vida personal. Evidentemente con mucho esfuerzo y sacrificio para poder compaginar todo este entramado de diferentes escenarios que te ofrece la vida pues te lo tienes que luchar.   

P.- ¿Qué mensaje le daría a las niñas?

R.- Lo más importe es formarse. Yo lo que les diría a las chicas jóvenes es que estudiaran, que leyeran, que se empoderaran, porque toda esta seguridad que te da el bagaje cultural y jurídico es lo que luego te va a favorecer y facilitar el poder empoderarte y ocupar estos puestos de responsabilidad que son los que estamos reivindicando. (…) Porque desde la base puedes trabajar, construir, pero para cambiar realmente el panorama tenemos que estar en puestos de responsabilidad y de decisión. Que sean ambiciosas, que no tengan miedo a afrontar retos porque los sueños se cumplen y sin duda si han de luchar para acceder a estos es desde la formación, porque no hay otra manera de llegar a los puestos de responsabilidad que formándose, y sobre todo siendo humilde y respetuosos con la gente que te rodea. Sin olvidar también el tener un buen equipo, rodearse de las personas acertadas.