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8M | Mai Shahin (Palestina), activista por la paz a través de la comunicación no violenta
Hija de combatientes palestinos, Mai Shahin tomó las armas cuando apenas era una adolescente durante la Segunda Intifada (2000-2005), mientras Israel elevaba el muro que hoy delimita los territorios de Cisjordania ocupada. Su casa en Al Eizariya, en el Monte de los Olivos, quedó cercada por la colosal pared de concreto, rodeada de puestos militares, y ella creció desafiando la opresión y ocupación del Ejército israelí, hasta que su destino dio un giro de 180 grados.
Ya adulta y diplomada en Psicología, Shahin llegó por casualidad a la organización 'Combatientes por la Paz', un movimiento fundado por exmilicianos palestinos y exsoldados israelíes que depusieron las armas y trabajan juntos por la "libertad, seguridad, democracia y dignidad" de ambos pueblos. En esta organización, nominada dos veces al Premio Nobel de la Paz, Shahin enseña comunicación no violenta, la tolerancia y la inclusión a mujeres y adolescentes palestinos, para promover la convivencia pacífica con los israelíes. "El liderazgo femenino es extremadamente importante para sanar esta tierra", dice en una entrevista con Efeminista.
Mai Shahin es una de las ocho constructoras de paz a las que Efeminista, con motivo del 8M, ha entrevistado en ocho países diferentes por su labor en la defensa de los derechos humanos en sus respectivos territorios, pese a la dura realidad que enfrentan cada día dentro y fuera de ellos.
La activista resalta la importancia de que las mujeres empiecen a tener mayor protagonismo en la lucha por la defensa de los derechos humanos y por la paz, ya que son ellas las que sufren las mayores consecuencias del conflicto. En lugares como en Gaza, por ejemplo, organismos como la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa), han alertado del riesgo de un aumento de la violencia de género, además de la crítica situación que viven las mujeres embarazadas o en proceso de lactancia, quienes pasan por partos prematuros y en la calle, cesáreas sin anestesia y una desnutrición crónica que les impide generar la leche que necesitan sus bebés.
"Durante muchos años le dimos el poder a los hombres", menciona Shahin. Sin embargo, añade que la situación está cambiando poco a poco. "Ahora las mujeres son independientes, estamos liderando mucho más, las mujeres abren pequeños negocios, muchos movimientos están siendo tomados por mujeres. Así que culturalmente, sí, existe este movimiento de mujeres que entienden el poder".
El camino de Mai Shahin
Pregunta: ¿Cómo fue la transformación de la joven que luchó por la libertad del pueblo palestino a través de la violencia, hasta la psicóloga que ahora trabaja por la paz?
Respuesta: Crecí con este conflicto, la Intifada, la ocupación y la opresión. Mi infancia fue despertar cada mañana y preguntarme ¿qué pasó? o ¿cuántos bloqueos hay en el camino? O si hay toque de queda, o ¿dónde hay un puesto de control ahora? ¿A dónde se iba la frustración y la necesidad de justicia e igualdad que me habitaba? Quería resistir, quería resistir la opresión como todos los demás.
Sí, tomé parte en la resistencia, tanto como pude. Quería liderar más, quería hacer más, hasta que a los 17 años conocí a personas increíbles que podían ver a través de mí, podían hablar conmigo y cuestionar mis creencias, mis opciones de resistencia.
Luego me tocó ir a Alemania a estudiar y decidí seguir estudiando psicología. Quería volver (a la resistencia armada), pero mi mamá, muy interesada en mi educación, me decía todo el tiempo: "esta es otra manera de resistir, vas y luego vienes a apoyar a los jóvenes, a las mujeres".
Regresé a los 23 años, me casé, y me encontré con un amigo que necesitó ayuda con la traducción de un evento. Las personas que conocí ahí eran israelíes, exsoldados, y excombatientes palestinos, haciendo un entrenamiento intensivo de comunicación no violenta. Eran los fundadores de 'Combatientes por la Paz'. Me pregunté: "¿Estoy normalizando (la ocupación) al estar en un lugar en el que palestinos e israelíes se sientan a hablar?"
Y uno de esos palestinos me miró y dijo: "no, porque aquí no estamos negando la opresión ni la ocupación. No estamos aquí negando la separación, los puestos de control y las atrocidades que se están cometiendo contra los palestinos. También estamos reconociendo la narrativa de los judíos, el Holocausto, los asuntos sobre la tierra".
Entendí que esto no es normalizar la ocupación porque no estoy negando mi derecho a la libertad. Estoy reconociendo que hay ocupación, y mis amigos, mis amigos judíos, están conmigo en esta resistencia. Ellos me apoyan, vamos a protestar juntos, entendiendo que cuando decimos: "from the river to the sea" (desde el río hasta el mar), significa: "tú y yo, iguales y libres, como judíos, musulmanes, cristianos, como quieras ser".

La activista palestina Mai Shahin en una entrevista con Efeminista. EFE / Yemeli Ortega
Ausencia de mujeres en el activismo por la paz
P: ¿Cuál es el trabajo que hace ahora? ¿Ha tenido algún obstáculo por ser mujer?
R: Incluso en los campos del activismo por la paz, los hombres son la mayoría en hablar. Y eso es increíble por un lado, pero por otro, ¿dónde estamos nosotras? Y como no estamos allí hay mucha más sangre, mucho más sufrimiento.
No podemos sanar, nunca llegaremos a comprender la generosidad de esta tierra a menos que las mujeres se reúnan y comiencen a recuperar su poder y a liderar, porque no solo se trata de ser liberadas de la opresión y ocupación del sistema israelí, !no! La libertad es una y la quiero toda: Quiero mi libertad como mujer, como madre, como hermana, como líder, como humana.
Creo que una de las mayores razones de nuestro sufrimiento es que nosotros, judíos y palestinos, damos el liderazgo a hombres en el poder que codician el dinero y la tierra. Necesitamos que las mujeres puedan reconocer que los hombres que ahora están en Gaza matando a mi pueblo son los hijos o nietos del Holocausto con los que nadie se sentó a hablar, no fueron vistos, no sanaron, ni se les dio el espacio para sentirse seguros. Y los que irrumpieron en Israel el 7 de octubre son los hijos de la guerra de Gaza en 2004, y 2006, y 2008, y ahora. Son los hijos de quienes fueron martirizados, asesinados, abusados y retenidos.
P: Durante los conflictos, las mujeres suelen ser víctimas de todo tipo de violencia, especialmente de violencia sexual. ¿Cuál es la realidad de las mujeres palestinas dentro del conflicto?
R.- Con todo lo que está sucediendo también en Cisjordania -la mayoría de la gente no es consciente de que Tulkarem, Yenín y Hebrón están siendo invadidas o cerradas a diario, bajo toque de queda-, las víctimas de abuso y agresión sexual no pueden salir de sus casas, donde normalmente ocurren las agresiones, no pueden buscar refugio.
La ocupación es realmente una de las principales razones por las que no se llega a estas víctimas y ellas tampoco se dan a conocer, porque si están en la zona H2, por ejemplo, en Hebrón, es tan peligroso cruzar el puesto de control que no lo hacen.
También faltan refugios y existe la cuestión del "honor" de las familias. Y ahora la guerra empeora las cosas, porque lo más probable es que una víctima tenga sentimiento de culpa (pensando que lo que se sufre en Gaza es peor) y decida no hablar.
Desde el comienzo de la guerra, muchas de las mujeres arrestadas son madres o hermanas de los mártires. Todas compartieron que sufrieron agresiones sexuales, la mayoría de ellas.
Esto se suma a todas las otras cosas que suceden dentro de nuestra comunidad palestina, como en cualquier otra comunidad, cuando se trata de abuso y agresión sexual.

La activista palestina Mai Shahin en una foto cedida.
El liderazgo de las mujeres
P: Las mujeres están liderando muchas iniciativas por la paz en el mundo. ¿Cree que sus aportaciones han marcado una diferencia real en el conflicto palestino-israelí? ¿Qué más podrían hacer las mujeres en Palestina?
R: Creo que el hecho de que las mujeres reclamen su poder también significa que las mujeres se pongan unas a otras en el liderazgo, y confíen en que eso no les quitará nada. Es algo que debe sanarse entre las mujeres en el liderazgo, algo que todavía estamos aprendiendo.
¿Qué significa liderar por igual y qué significa liderar por igual cuando yo soy, por ejemplo, palestina, y ella es israelí y por ese hecho ella tiene más poder?.
P: En acciones concretas, ¿qué se necesita de las organizaciones o del feminismo internacional?
R: Uno de los fracasos de la comunidad internacional es no sostener los proyectos que lideraron. Se comprometen solo el tiempo que están aquí, pero no empoderan ni enseñan lo suficiente a la comunidad.
Deben preguntarse, ¿cómo puedo empoderarte hasta el punto en que no me necesites? Porque yo no quiero necesitarlos y no los necesito. Estamos bajo ocupación, estamos oprimidos, pero tenemos riqueza, educación y puedo hacer todo lo que todos hacen. Entonces, cuando lleguen los proyectos, conecten con nosotros, con nuestro conocimiento, con nuestra comprensión, con nuestra resistencia y con lo que necesitamos.
P: Si pudiera hablar con los líderes internacionales, los líderes mundiales, ¿cuál sería su mensaje?
R: Que están ahí por nuestra elección, por nosotros, para nuestra seguridad, para que todos nuestros hijos despierten seguros, para que sueñen, rían, para que no sean secuestrados ni encarcelados, para no tener que resistir, para que nuestras mujeres no tengan que desangrarse perdiendo a sus hijos, que nuestros hombres no tengan que perderlo todo continuamente. Si ustedes están ahí es por nuestro poder, el cambio está en nuestro poder.