Mabel Lozano: «La prostitución ha migrado a las fronteras digitales»

Laura de Grado Alonso | Madrid - 5 noviembre, 2020

Halyna, Diana, María, Carolina, Antonio, Pablo, Pascual y Pedro dan voz a las realidades más crudas y ocultas de las que se nutre la pornografía: actrices porno explotadas, actores de porno gay que trabajan sin alta en la Seguridad Social, menores extorsionadas, pero también, a la adicción al porno, que consume vidas. A través de estos testimonios, el libro «PornoXplotación», escrito por la productora, guionista y directora de cine social, Mabel Lozano, y el policía experto en trata y explotación, Pablo J. Conellie, retrata y denuncia una pornografía que nunca había sido tan accesible como ahora, pero tampoco tan «dura», «salvaje» y «real».

Por eso, el libro, de la editorial Alrevés, pretende ser una llamada a la acción y concienciar ante las nuevas dinámicas que están adoptando la prostitución y la pornografía, el negocio que más se ha disparado durante la pandemia con fenómenos como las modelo WebCam, la pornografía en vivo, el grooming, el sextorsión o plataformas como Onlyfans, según denuncia Mabel Lozano en una entrevista con Efeminista.

Lozano (Toledo, 1967), autora también del libro «El proxeneta. La historia real sobre el negocio de la prostitución», confía en que «PornoXplotación» agite conciencias y ayude a construir una visión crítica sobre la pornografía.

Mabel Lozano sobre la pornografía: «blanquea la trata y la prostitución»

Pregunta.- Lleva años tratando el tema de la trata y la explotación sexual dentro de la prostitución, ahora con este libro se lanza a denunciar la pornografía. ¿Por qué?

Respuesta.- Hace quince años que yo me puse detrás de la cámara para utilizar el cine como herramienta de transformación social y denunciar la explotación humana porque cuando hablamos de trata y de prostitución, hablamos de explotación humana y la pornografía es lo mismo. La pornografía es un negocio absolutamente turbio que reporta millones de euros explotando, casi siempre, a las mas vulnerables. Además, blanquea en muchos casos la trata y la prostitución.

P.- El libro retrata la industria del porno desde diversas perspectivas y vivencias. ¿Qué objetivo tiene?

R.- La dureza de este libro es pensar que esto es una realidad, que Diana existe, que Pablo existe, que son personas y la mayoría chavales muy jóvenes. Hemos conseguido esos testimonios reales que completan un mosaico absolutamente novedoso e impactante. Tenemos testimonios desde actrices porno a chicas normales o, incluso, menores secuestradas y extorsionadas por el sexting o el grooming, actores porno, activistas que trabajan en contra de la pornografía… Incluimos investigaciones muy novedosas en España como las modelos webcam de las que nadie habla y que es un fenómeno que lleva mucho tiempo, sobre la pornografía en vivo, que yo llamo prostitución 2.0, cada día más salvaje, más bestia, pero sobre todo, más real.

Mabel Lozano pornografía

La productora, guionista y directora de cine social, Mabel Lozano, durante una entrevista con Efeminista. EFE. ÁNGEL DÍAZ.

Capta «a un lado y a otro de la pantalla»

P.- Según el libro, España está en el puesto doceavo en consumo de pornografía y Barcelona es una de las ciudades donde más producciones se hacen, ¿se ha abierto el debate del porno?

R.- En España no se ha abierto el debate del porno, todavía estamos con el de la prostitución. Pero ya hay muchas voces que se alzan diciendo que la pornografía es una forma de blanquear la trata, la prostitución, y que es un negocio tremendo que capta a un lado y a otro de la pantalla. Está captando, por un lado, a chicos cada vez más jóvenes, niños, que llegan cuando les regalan su primer teléfono móvil, de una manera casual, por pura curiosidad. Son consumidores que empiezan consumiendo tres minutos y acabaran consumiendo muchos minutos e, incluso, consumiendo su vida.

Y, por otro lado, la pornografía necesita muchísimos contenidos. Necesita muchísimas mujeres y en ese caso es como la trata o como la prostitución, son mujeres y niñas muy vulnerables. No quiere decir que todas las mujeres que hay detrás de la pornografía son víctimas de trata, pero las hay.

«La prostitución ha migrado a las fronteras digitales»

P.- ¿Cómo ha incidido el confinamiento en el consumo de porno?

R.- Durante el confinamiento el uso y el abuso de la pornografía ha sido estratosférico porque la mayoría de las personas estaban en sus hogares, con acceso a internet. Páginas como la americana Pornhub han tenido días de 200 y 300 millones de personas viendo sus contenidos, incluso premium, que soltaron gratis para captar a los mas jóvenes.

Lo que hemos visto es que la prostitución ha migrado a las fronteras digitales. Yo tengo clarísimo que es ahí hacia donde tengo que caminar para rescatar a las mujeres y a las niñas de esta forma tan nueva de explotación sexual. A través de las TICs -tecnologías de información y comunicación- se está captando a las niñas, haciendo sextorsión y grooming.

«La pornografía crea adición antes que cualquier droga»

P.- Siete de cada diez adolescentes consumen pornografía de forma regular en nuestro país y más de la mitad, un 53,8 %, afirma haber viso pornografía por primera vez entre los 6 y los 12 años según el informe «(Des)información sexual: pornografía y adolescencia» de Save the Children. ¿Cómo influye el porno en el imaginario de los jóvenes?

R.- Los chavales se están educando en la sexualidad a través de la pornografía y están aprendiendo de una sexualidad que es brutal, sobre todo, con las mujeres, de una misoginia, de un poder y de una sumisión que no tiene nada que ver con la sexualidad. Y el problema es que luego la quieren ritualizar en su vida, en la calle, en el colegio, en su casa. La manada y las manadas no es otra cosa que la ritualización del porno grupal. Nadie ha creado un pensamiento crítico a esos chavales para decirles “esto no tiene nada que ver con la sexualidad”.

Tenemos el peligro de que finalmente se enganchan, porque la pornografía crea adición y lo hace antes que cualquier droga, empiezan consumiendo dos o tres minutos y acaba consumiendo su vida.

Esos chavales están llegando a edades más tempranas a la prostitución, al sexo de pago, porque quieren hacer lo que están viendo en la pornografía y en muchos casos con sus parejas no se atreven. En este siglo de tanta libertad sexual, ¿qué hace un chaval de 19 años en una rotonda comprando a un ser humano? ¿Qué hace? ¿Nadie le ha contado lo que hay detrás?

Mabel Lozano pornografía

La productora, guionista y directora de cine social, Mabel Lozano, durante una entrevista con Efeminista. EFE. ÁNGEL DÍAZ.

«La manada es la ritualización del porno grupal»

P.- ¿Tiene consecuencias en el aumento de la violencia sexual entre menores?

R.- Desde luego tiene que ver con el aumento de la violencia sexual entre menores y desde luego, que la manada no es una manada, son muchas, e insisto, es la ritualización del porno grupal.

La pornografía incita a la violencia contra las mujeres y además, no es sinónimo de sexualidad, es sinónimo de poder, de violencia y de explotación sexual. Esa es la pornografía que están viendo nuestros hijos.

P.- El libro denuncia las circunstancias y las condiciones de la industria, desde dentro.

R.- Es un libro con unos testimonios únicos, inéditos e impactantes. Tenemos un actor gay que cuenta la brutalidad que hay en la industria, que ni siquiera están dados de alta en la Seguridad Social o la relación tremenda con las drogas, y otro actor que cuenta que no se hacen analíticas.

Por otro lado están las mujeres, que la mayoría de las veces son captadas por su vulnerabilidad y sufren una explotación tremenda. También hay muchas jóvenes que ven en esto una salida estupenda y glamurosa porque han escuchado las voces de algunas actrices porno que hablan de lo empoderante que es la pornografía, de los likes, los seguidores, la fama, etc… pero luego escuchamos a Carolina, a Halyna, a Diana, que han estado ahí y ves cómo les ha destrozado la vida.

Legislación y educación

P.- ¿Cuál debe ser la posición del feminismo respecto a la pornografía? ¿Se puede hacer porno feminista?

R.- A mi me cuesta creer que se puede hacer porno feminista. El feminismo hace tiempo que está viendo que la pornografía es la misma forma de explotación pero a través de la tecnología. Y el proxenetismo 2.0 son los mismos perros con collares más tecnológicos, más digitales y más nuevos.

El feminismo lo tiene muy claro con respecto a la pornografía, lo que ocurre es que, volvemos a lo mismo, no está regulada. Un chico de 12 años puede estar hoy en su casa con su ordenador y se pone unas gafas y está en una sala donde está desnudándose una chica o incluso una menor en Canadá. Eso está ocurriendo a día de hoy y no está regulado. Necesitamos una legislación y, sobre todo, información.

La pornografía es el gran virus del siglo XXI, un virus que se inocula por los ojos y que el impacto que va a tener en jóvenes lo vamos a ver más adelante y nos va a sorprender desgraciadamente.

P.- ¿Qué medidas se necesitan para atajar esto?

R.- Hay determinados contenidos que en ningún caso tendrían que ver los menores porque les hace daño. Hay que ayudar a que un niño de 8, 9 o 10 años no los vean porque dañan en su formación como persona. La clave está en cómo los protegemos y cómo los educamos para que cuando lleguen a los 15, 16 o 17 años puedan ver estos contenidos con pensamiento crítico.

Persecución del proxenetismo y tercerías locativas

P.- Y en cuanto al proxenetismo, ¿qué le parecen las medidas del anteproyecto relativas a persecución del proxenetismo y las tercerías locativas?

R.- La mayoría de las mujeres en situación de prostitución en nuestro país ejercen la prostitución por cuenta de un tercero, que es el que se lucra. Hay que acabar con las tercerías locativas, se necesita una reforma legislativa que condene todas y cada una de las caras del proxenetismo.

P.- En este sentido, si ha podido leer el texto, ¿le parece suficiente?

R.- Esa es una ley que existía, que era, efectivamente, todas las caras del proxenetismo condenadas. El proxenetismo consentido debe estar tipificado por ley, volver a esa ley me parece perfecto. A día de hoy ningún juez, ningún fiscal, ningún guardia civil, ningún policía puede hacer nada contra eso porque no es un delito en nuestro país.

Por otra parte, hay que ir dando golpes contra la prostitución, necesitamos una ley integral con auténtica perspectiva de género que aborde la reinserción, la prevención y que empecemos a hablar de abolicionismo, que empecemos a hablar de cómo hacer un mundo mucho más igualitario y justo donde no tengamos que estar viendo la explotación humana en frente de nuestras casas, en las rotondas, en nuestras calles. Y eso tiene que ver también con la pornografía.