Luna Miguel da voz a las escritoras latinoamericanas silenciadas

Carmen Sigüenza - 24 octubre, 2019

Normalmente si a alguien se le pregunta por grandes escritores latinoamericanos, lo primero que viene a la cabeza son nombres masculinos, como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Julio Cortázar, Carlos Fuentes… Esa sonora ausencia de escritoras en el canon es lo que ha llevado a la poeta y editora Luna Miguel a escribir «El coloquio de las perras», un libro en el que arroja luz sobre la literatura latinoamericana escrita por mujeres, muchas de ellas solapadas por un «boom» Latinoamericano machista.  

Elena Garro, Alejandra Pizarnik, Gabriela Mistral, Marvel Moreno, Rosario Ferré o nombres menos conocidos como Alcira Scaffo o Unice Odio son algunas de las 12 autoras de «El coloquio de las perras» (Capitán Swing), título que Luna Miguel recupera de uno de los cuentos de la puertorriqueña Rosario Ferré, donde ya en 1990 hablaba del machismo en la escritura, y donde, según Miguel lo que quería era «mofarse de los ladridos de Octavio Paz, García Márquez, Carlos Fuentes e incluso Cortázar».

«Doce escritoras con finales parecidos: murió sola, sin amigos, estaba loca…»

«He seleccionado a 12 mujeres y una española (Agustina González), porque quería crear puentes entre las dos tradiciones, y porque son mis favoritas, pero hablar de estas mujeres me permite hablar de otras que no están aquí. Tengo información de otras muchas que dan para hacer una enciclopedia latinoamericana escrita por mujeres del siglo XX», subraya la escritora.

Agustina González, «una escritora futurista, feminista y católica a la que sus sucios asesinos llamaban tortillera y puta», escribe Miguel en el libro, por donde también pasa Pita Amor María Emilia Cornejo. 

Luna Miguel habla de la obra y la vida de estas mujeres, y destaca algo muy significativo que se repite en el final de las vida de muchas de ellas, algunos estereotipos que les son comunes.

«Murió sola, se encontró su cuerpo días después, murió rodeada de gatos, sin familia, sin amigos, estaba loca. Estas frases se repiten sobre sus muertes y si pienso que el retrato que se hace de ellas al final de sus vidas es tan indigno, imagino cómo fue la manera de referirse a ellas durante el resto de su vidas», recalca.

A Elena Garro la autora le dedica un capítulo con el epígrafe: «Todo el mundo tiene una opinión sobre la vida de Elena Garro», y, además, es la portada del libro con un retrato desfigurado realizado por Paula Bonet.

Elena Garro fue una de las creadoras del realismo mágico

«Una de las cosas que más me sorprendió de Garro -argumenta Miguel- fue cuando se celebró su centenario, en 2016, y se publicó por primera vez en España ‘Los recuerdos del porvenir’. entonces en la faja del libro ponía: «esposa de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, musa de García Márquez y amiga de Borges’ y me dije: bueno, además de su relación con los hombres, ¿quién era ella?».

«El realismo mágico -continúa- lo asociamos a García Márquez y lo hizo bien, pero se nos ha olvidado que una de sus creadoras fue Elena Garro, quien rechazó esas etiquetas por comerciales. También el ‘boom’ rechazó a Rosario Ferré«, dice.

A Aurora Bernárdez se la conoce como traductora porque, en opinión de la autora, la traducción les sirvió de refugio a muchas de estas escritoras. «Es curioso como después de la muerte de Bernárdez salieron poemas y cuentos muy delicados e interesantes», sostiene Miguel que recupera en el libro una entrevista de una periodista con Vargas Llosa, donde éste reconoce que sin Aurora Bernárdez, Cortázar no hubiera sido nada.

Luna Miguel escribe una carta a cada una de las escritoras con las que dialoga sobre el pasado y las pone en el presente. Así, Miguel deja su poso poético entre estas páginas que son un trabajo de buceo histórico, y donde denuncia la «escritura macho».