‘Hija del camino’, el viaje a través de la identidad y el antiracismo de Lucía Mbomío

Laura de Grado | Madrid - 24 octubre, 2019

La periodista y escritora Lucia Asué Mbomío presenta un recorrido por la identidad, los lazos familiares y la lucha contra el racismo en su novela «Hija del camino», un relato sobre el sentimiento de «no ser ni de aquí, ni de alli». 

«Es muy difícil sentirse española cuando te extranjerizan continuamente, cuanto te preguntan antes de dónde eres que cómo te llamas», explica la autora, de madre española y padre guineano, a Efemista.

Para la periodista de TVE y también autora del libro «Las que se atrevieron», esta extranjerización provoca que se formen «patrias alternativas» que tienden a relacionarse con los «afectos» y no con países o naciones.

Es lo que le ocurre a Sandra, la protagonista de la novela, que encarna los obstáculos de una vida incrustada en la «otredad» en sus viajes de ida y vuelta entre Madrid y Malabo, espacios que también han marcado la vida de Mbomío (Madrid, 1981).

Transitar estos territorios han hecho que Lucia Asué Mbomio reivindique ahora la identidad de «ser del camino», una circunstancia que marca la realidad de muchas personas en España, que como ella son hijas de migrantes o han tenido que migrar de sus países o regiones.

No reconocer el racismo «no ayuda»

El libro ha servido a la periodista para su propio desahogo y para relatar de manera ágil y amena un racismo que en España acaba cristalizando en anécdotas como «que te canten la canción de los conguitos en el colegio», ha explicado, aunque para ella se trata de una construcción que va mucho más allá y que se manifiesta de diferentes formas según el país.

Ha aprovechado la entrevista para manifestar que en España sigue habiendo racismo y no reconocerlo «no ayuda». «Racismo es que existan CIE, que se encarcele a personas por el hecho de migrar, que se les llame ilegales o el borrado histórico que invisibiliza la presencia de personas negras en la península», asevera.

El poder de los libros para «reconocerse»

Como tantas hijas de migrantes, Lucía Asué ha tenido que rescatar la historia de Guinea Ecuatorial, el país de su padre y de parte de su familia, a través de libros porque «en el instituto no se estudia, no hablan de que hasta 1968 no sólo fue colonia, sino que llego a ser provincia de España».

Por eso, ahora es consciente del poder que tienen los libros para «reconocerse», «encontrarse» y «crear referentes». Sobre todo para quien, como ella, se ha pasado la vida «siendo una excepción» sin ser narrada en las páginas o siendo narrada en libros que nunca llegaban.

Así, en un ejercicio de reflexión, la periodista, que colabora con Ctxt, El País, Píkara o Afroféminas entre otros medios, ha invitado a cualquier persona a preguntarse a cuántos escritores o escritoras negras han leído a lo largo de su vida.

Del mismo modo que se dio cuenta que se había pasado leyendo libros de hombres y apenas conocía escritoras, Asué se percató de que todos los libros que leía eran de personas blancas.

Presencia negra en los medios de comunicación

Además, la periodista ha reclamado la transversalidad en los medios, donde hasta ahora «las personas negras no están presentes» y cuando salen es «mal, poco, estigmatizadas e hipersexualizadas».

«Encarcelarnos a nuestra piel o a nuestra experiencia migratoria es no aprovechar otros puntos de vista y empobrecer nuestros medios de comunicación, pero además es estigmatizarnos y empobrecernos como comunidad», ha manifestado.

Por eso anima a seguir el ejemplo de otros medios, como la BBC, cadena que, explica Asué, ha decretado que por ley tiene que haber un 20% de presentadores no blancos con el objetivo de que «la televisión se parezca a la realidad».

‘Tranquilas’, mujeres que vencen al miedo

Mbomío también ha participado en el libro «Tranquilas», una antología de textos sobre cómo las mujeres vencen el miedo y siguen saliendo a la calle a pesar de los peligros que entraña.

En este sentido, Asué ha subrayado la importancia de que las mujeres compartan sus vivencias para alejar la vergüenza, recibir una especia de «abrazo» y recordar un mensaje a todas: «tú no tienes la culpa y no estás sola».

En concreto, en su relato, bajo el título de «Follación», pone nombre a un mecanismo de defensa tras el que se oculta una violación. «Es lo que sucede cuando estas con un chico, no quieres ir más allá, ves que él va a continuar y prefieres dejarte que resistirte y que lo que venga sea súper traumático», ha explicado.